Estrecho margen para soñar

EL NIÑO_CPor buena que sea una película, a priori resulta más complicado percibirla como tal cuando, a causa de un éxito anterior del mismo autor, las expectativas son demasiado elevadas: mantener el mismo nivel de excelencia dos veces seguidas está al alcance de pocos. Y quizá eso es lo que nos ha pasado con El niño, la última película de Daniel Monzón, quien ha vuelto al ruedo con una excelente película de acción después de cinco años desde el éxito rotundo de Celda 211.

Monzón, que ha sido cocinero antes que fraile –fue crítico de cine y subdirector del mítico programa de TVE Días de Cine, en los días de gloria, cuando lo dirigía Eduardo Gasset-, conoce muy bien el percal y sabe que mantener la lealtad a los géneros cinematográficos es la base de una buena película. Y es lo que ha hecho con El niño, un thriller policiaco con todos sus elementos: suspense, corrupción, violencia, persecuciones, personajes fuertes, complicadas historias de amor, etc.

Ha vuelto a trabajar en el guión con Jorge Guerricaechevarría, responsable de la mayoría de los éxitos de Alex de la Iglesia y de todos de los suyos (Celda 211, La caja kovak y El robo más grande jamás contado), excepto de su debut, El corazón del guerrero, y ambos han montado una historia muy sólida sobre el narcotráfico en el Estrecho de Gibraltar basada en la biografía del traficante de hachís Mohamed Taieb Ahmed, conocido como “El nene”.

Monzón ha preferido un protagonista desconocido y novel (Jesús Castro es estudiante y se presentó al casting porque lo hacía un amigo) para contarnos la historia. Y creemos que es un acierto, porque no resta credibilidad a la historia. A pesar de que la producción no ha debido contemplar un curso acelerado de interpretación, que habría sido muy necesario, su mirada profundísima aporta cierto desasosiego en determinados momentos, y contrasta con la inocencia de fondo que fluye en el personaje. Al joven narcotraficante le acompañan en sus aventuras un excelente y no muy conocido Jesús Carroza (Grupo 7) y el también debutante Saed Chatiby.

Precisamente en la elección del otro protagonista (Luis Tosar) y del resto de actores principales (Eduard Fernández y Sergi López, además de Barbara Lennie) entre los más granado del cine español es, a nuestro juicio, donde reside uno de sus fallos, un pequeño error de casting, que a nosotros nos saca de la historia en algunas ocasiones. Es decir, nos cuesta creernos del todo sus personajes, especialmente los de Fernández y López como policías, cuando los hemos visto tantas veces en historias de mayor introspección y cuitas sentimentales, la mayoría de las veces. Seguramente con actores menos conocidos la película habría ganado en fuerza dramática. El otro está en la frase final de la película, cuando empiezan a salir los créditos, pues, si creímos entender lo que entendimos, supone dejar abierta una historia por derroteros distintos a por donde ha transcurrido todo el argumento y la construcción de personajes. Escúchenla y ya dirán lo que les parece.

No obstante, a pesar de este pequeño inconveniente, El niño es una película excelentemente dirigida, de brillante factura técnica, con un guión cuidado, un argumento interesante y una narración ágil, con momentos medidos de descanso dramático recurriendo a tramas menores, que pone de manifiesto que en España también se puede hacer buen cine de acción, con persecuciones (en coche, barco y hasta en helicóptero), si hay dinero y una buena historia detrás.

Para nosotros parte del éxito de la película, que durante el fin de semana de su estreno consiguió la mejor apertura de este año, por encima incluso de Ocho apellidos vascos, es la localización de la historia en el sur de España y norte de Marruecos por la cercanía emocional que ello conlleva. Estamos acostumbrados a películas de traficantes lejanos: Méjico, Estados Unidos, países del este, etc., pero nunca se había hecho una historia tan bien contada y con tantos medios sobre el tráfico de drogas en la puerta de casa, con policías, guardias civiles y camellos que hablan español. Disfrútenla.

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