El rostro de las letras

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Cándido Ansede: Miguel de Unamuno, 1925.
Miguel de Unamuno leyendo en su casa de Salamanca, en 1925. Fotografía de Cándido Ansede. / rae.es

Acaba de inaugurarse en Madrid, una exposición, El rostro de las letras, de fotografías de escritores desde el Romanticismo hasta la Generación del 14, una fecha que llevamos todo el año recordando por ser inicio de la Gran Guerra. La exposición que podrá verse hasta el 11 de enero del año que viene, forma parte de los actos de celebración del tricentenario de la Real Academia Española, así que está en parte organizada por la RAE, en parte por Acción Cultural Española (AC/E) y en parte por la Dirección General de Bellas Artes de la Comunidad de Madrid, en cuya sede de Alcalá, 31, se muestra.

El comisario es el reconocido fotohistoriador, Publio López Mondéjar, que lleva toda su vida investigando y recogiendo fotografías desde sus inicios hasta hoy mismo, y para el que la memoria fotográfica de los escritores le es particularmente querida. Preparar El rostro de las letras le ha tomado veinte años de búsqueda y rastreo dentro y fuera de España, de los mejores retratos de ilustrados que forman parte de archivos tanto públicos como privados, desde los viejos daguerrotipos a las fotografías de principios del siglo XX.

En la exposición se puede comprobar cómo evoluciona el retrato de los escritores con la llegada de la noticia gráfica en los medios más influyentes del principio del siglo XX: desde Blanco y Negro a La Esfera o Mundo Gráfico, donde los escritores aparecían en sus ambientes familiares o en los cafés donde mantenían sus tertulias.

A veces, los retratos eran muy íntimos, como la célebre foto de Unamuno leyendo en su cama  de la calle Bordadores, de Salamanca. Una instantánea de Cándido Ansede, en la que el fotógrafo describe magníficamente esa cama cedida por los años, que imaginamos muy incómoda, con el cordón de la pera de la luz enredado en el cabecero, algunos libros esperando turno a ser consultados, junto a las gafas de ver, la levita doblada bajo su peso, y ese elegante perfil del profesor vasco que parece el del noble hidalgo Alonso Quijano. La muestra es una ocasión de oro para entrar en el ambiente literario de un tiempo pasado para siempre.

Autor de libros memorables como Memoria de Madrid. Fotografías de Alfonso (1984), Las fuentes de la memoria (1989), Historia de la fotografía en España (1997) o La fotografía como fuente de la memoria (2008), entre otros muchos y bellos libros, Publio López Mondéjar es el mejor conocedor de la vida y obra de Alfonso, el gran fotógrafo de la historia del siglo XX español. Con que cuartopoder.es le ha hecho unas cuantas preguntas:

– ¿Crees que la facilidad de hacer fotos actual ha dado más importancia a la fotografía entre la gente corriente? O, por el contrario, ¿se ha banalizado?

-No lo creo. Tampoco la ha banalizado. Lo mismo que con las anteriores revoluciones técnicas, como el colodión, la albúmina, las cámaras de 35 mm. Lo que sí ha hecho es abrir sendas nuevas en la comunicación de las propias imágenes. Imagínate que la Virgen María hubiese tenido un móvil y hubiese hecho una foto de la crucifixión. Su foto estaría, sin duda, en la historia de la fotografía.

– ¿Se sabe cuántos archivos, cuántas fotografías se han perdido en España por el desdén de la gente (no sólo de los dirigentes)?

– Es incalculable; por el propio desapego de las autoridades y por la consecuente falta de aprecio de los propios fotógrafos y de sus descendientes, que no entendieron el valor testimonial de lo que tenían, Ahora, también del valor económico. Hay fotógrafos en La Mancha, como Escobar y Belda, que vendían sus negativos a la Óptica Americana para que fabricase gafas de sol para los segadores. O las autoridades de un pueblo catalán, que
utilizaban los negativos para pavimentar calles. Es dramática la destrucción de miles de archivos de fotografías del siglo XIX  y XX. Y los que todavía se degradan en algunos archivos oficiales. Archivos que se han comprado hace pocos años con el dinero de los contribuyentes. Con nuestro dinero. El de Afonso es un ejemplo.

– ¿Ha crecido el interés por la fotohistoria en España?

– Ha crecido espectacularmente. España empezó tarde, pero hoy es uno de los países que más ha avanzado en el estudio y recuperación de sus archivos fotográficos, tanto a nivel estatal, como regional, provincial y local.

– ¿De dónde provienen las fotografías de la exposición?

– Proceden de más de un centenar de colecciones públicas y privadas, archivos privados y restos de negativos de los descendientes de los fotógrafos. Es importante también la aportación de colecciones públicas de Europa y Estados Unidos.

– ¿Preparas algún trabajo para publicar pronto?

– Estoy trabajando con José Luis López Linares en un largometraje sobre escritores y  fotógrafos, que está ya muy avanzado.

– Y last but not least: ¿Se ve venir el Museo de la Fotografía en España?

– Ese proyecto lo veo muy lejano, dado el desinterés de las autoridades a las que corresponde llevarlo a cabo y la profunda herida que han provocado los recortes en la cultura.

Con que así están las cosas. No hay que perderse esta exposición.

Exposición 'El rostro de las letras. Escritores y fotógrafos en España desde el Romanticismo hasta la Generación de 1914'. / Cultura Comunidad de Madrid (YouTube)

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