Cuando la palabra no basta, el arte también es política

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Vista de una de las salas con obras de Lidwien van de Ven. / Joaquín Cortés y Román Lores (Museo Reina Sofía)

Un saber realmente útil es tan útil como exposición que viene a ser una rareza en un mundo constituido por las previsibles muestras de siempre, de esas realizadas a tiro fijo, en expresión española de clara ascendencia castrense. Se ha inaugurado en el Reina Sofía y estará hasta el 9 de febrero, y conviene resaltar su importancia, no sólo por lo que toca, el aspecto de la educación como saber útil para la clase obrera desde el siglo XIX a través de manifestaciones artisticas,  sino porque haya sido una institución como el CNARS la que se encargue de este tipo de eventos, que en principio podrían inmiscuirse en algo más propio de espacios alternativos. Ya lo hizo con una exposición excelente, Playgrounds, donde el visitante era recibido con una película realizada sobre la represión de la Comuna de París. Playgrounds estaba impregnada de un sentido más histórico, donde el juego era esencial al acontecimiento, a lo vivido. Un saber realmente útil se recrea más en lo pedagógico y aunque el juego, lo que posee vida fuera de lo instituido, está muy presente, lo cierto es que lo que desea es volver a pensar las formas políticas y sociales, y en ese sentido el tema principal se halla menos escorado, más centrado.

El título proviene de una expresión que surgió a principios del siglo XIX, cuando el resurgir de los movimientos obreros en el Reino Unido porque las organizaciones sindicales quería que los obreros aprendiesen cosas muy alejadas de los elementos puramente pragmáticos, dentro de su reducida parcela, que la burguesía del momento pretendía para ellos. Una rebelión, por tanto, contra una educación de la explotación. Manuel Borja Villel, director del Reina Sofía, ha expresado con justeza lo que la muestra realmente pretende: “mostrar el arte como forma de empoderamiento de aquellos que están privados del habla”. Palabras que convendría tener muy en cuenta porque de esa manera explicaríamos muchos fenómenos, y desde luego y en primer lugar, los musicales, desde el Jazz al Blues pasando por los fundamentos del Punk. Pero esto nos aleja ya mucho de esta exposición que atiende a lo plástico.

La muestra está comisariada por un colectivo croata ,WHW ( What, How and form Whom), lo que ayuda a que el visitante tenga pocas referencias sobre lo expuesto pero hace más atractiva la misma. Este colectivo está formado por Ivet Curlin, Ana Devic, Natasa Ilic y Sabina Sobolovic y pretende que el público esté atento a las formas nuevas de educación, el debate sobre la calidad de la misma, que según ellas, no sólo se da en España sino que está presente hoy día en todas partes. Quiere, por ello, y como parte, de esa saber realmente útil, reivindicar el papel de inutilidad del arte, lo que le hace explosivo. Por eso mismo reivindican la politización del artista, que éste no sólo se implique en los cambios sociales sino que incluso los diseñe, los proponga.

Así, dentro de ese saber inútil, ¿para quién?, el visitante se topa con un satélite diseñado por Trevos Paglen, junto a ingenieros aeroespaciales, que hace las veces de escultura y donde quisieron crear una tecnología del espacio ajena a los intereses comerciales y militares.

Este Paglen también ha diseñado, junto al hacker Jacob Appelbaum, una instalación que luce discreta en la sala , Cubo de autonomía, realizada este mismo año, que consta de una red WIFI pública que envía su señal a través del una red encriptada llamada TOR, por supuesto de origen militar, y que empresas de periodismo emplean para proteger su propiedad intelectual.

La muestra, por tanto, posee una coherencia temática que para sí quisieran muchas otras, más dadas a la arrogancia, pero creo que, al igual que Playgrounds, lo que se ofrece es tan variado que a veces parece adquirir el aire de un cierto bric a brac surgido de una misma idea pero sin regla fija, un poco dejado al azar. No es así, y un arte alternativo cmo el de Emory Douglas, que fue el que creó el lenguaje visual de Los Panteras Negras , se codea con el video de la chilena Cecilia Vicuña, ¿Qué es para usted la poesía? sin problema alguno, amén del video que establece el australiano Brooks Andrew sobre la historia colonial de su país, Australia, y donde crea ciertos paralelismos con España, algo que no termino de entender del todo porque no establezco la relación entre una colona de presidiarios y un país imperialista como fue el nuestro en el Barroco.

Hay algo preciso en esta exposición y es la lejanía de las propuestas que aquí se exponen. Parece curioso constatar de qué manera en un mundo globalizado la desinformacion es enorme. Es de agradecer, por tanto que nos encontremos con un film del iraní Abbas Kiarostami, que propone un recorrido didáctico por su país, el colectivo ruso Chto Delat?, que pretenden volver a aprender a leer, a escuchar, a debatir, en un intento, creo, muy en la línea de las vanguardias rusas de principios del siglo XX, donde misticismo, utopía y revolución se dieron la mano en resultados a veces espléndidos.

España está representada con artistas como Diego del Pozo, Virginia Villaplana, Montse Romaní, Nuria Güell, así como el colectivo Subtramas, que quiere debatir elementos transversales a la exposición misma que ha buscado un programa de lecturas y debates sobre temas como el feminismo, inmigración, sida, Internet...

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La obra del colectivo argentino 'Mujeres Públicas' objeto de la polémica. / captura de vídeo de HazteOir.org

Salgo de la muestra con la idea de que con toda probabilidad este tipo de eventos sean la correspondencia a aquellas exposiciones de expresionistas alemanes que pretendía concienciar a la población en plena posguerra. También se trataba de un problema de educación, de revisión de los valores establecidos. Salgo de la muestra sabiendo que el espíritu del 15 M planea sobre la misma.

La exposición ya ha levantado ronchas entre algún colectivo católico, que está pidiendo por la Red que el Gobierno prohíba la muestra, porque  un colectivo feminista argentino expone una obra en la que se  pide quemar iglesias. El Museo ha respondido a esta iniciativa apelando a la libertad de expresión y aclarando que la obra representa la opinión de los artistas, lo que "en ningún caso quiere decir que el museo las comparta".

Lo dicho.

3 Comments
  1. elena asins says

    muy bien escrito.
    una muy buena explicación de exposición y defensa de los derechos a la libertad que como seres humanos nos pertenece. gracias
    ¿por qué no se publicaron mis comentarios?

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