Y se hizo el silencio en el anfiteatro

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Vista panorámica del anfiteatro de Mérida
Vista panorámica del anfiteatro de Mérida / Xosema (Wikipedia)

Los organizadores del World Padel Tour han decidido no esperar a la evaluación técnica del Consorcio Ciudad Monumental de Mérida para anunciar que renuncian a celebrar en esa ciudad, entre los días 4 y 10 de mayo, la final del torneo. Al parecer, las marcas patrocinadoras -Volvo y Estrella Damm, Adeslas, Phillips, entre otras- no querían ver mezclados sus nombres con una iniciativa polémica que subió de tono por las acciones de Izquierda Unida y del PSOE contra la instalación de una pista y graderíos dentro del anfiteatro de la ciudad. Especialmente influyente ha sido la recogida de firmas en la red que casi llegan a las 200.000. Queda, por tanto, desconvocada la manifestación del sábado, 28, que prometía una romería de postín en la ciudad romana.

Casi todos en Mérida deseaban que se celebrara en su ciudad la prueba del Campeonato Mundial de Pádel. Lo que ya no era unánime es que tuviera que ser sobre las ruinas del anfiteatro del siglo I a.C., declarado por UNESCO Patrimonio de la Humanidad, por lo que el Consorcio Ciudad Monumental de Mérida había puesto una serie de condiciones a esta iniciativa que prometía atraer millones de euros a la ciudad.

Claro que nos gustaría que se celebrase aquí esta prueba tan importante –había comentado el concejal de Izquierda Unida, Alvaro Vázquez, a cuartopoder.es- pero hay otros sitios idóneos para ello, como la plaza de toros”. Lo malo es que a los organizadores no les gustaba lo de la plaza de toros. Querían el anfiteatro.

Cuando, hace un año, el arqueólogo y director científico del Consorcio Ciudad Monumental de Mérida, Miguel Alba, a propósito de la restauración del anfiteatro, habló de la “vertiente funcional” del monumento, ya dejó caer que se mejoraría su aprovechamiento para diversas actividades actuales. Curiosamente, él mismo explicó a la agencia Efe que “el Anfiteatro y el Teatro romanos son el epicentro de las visitas de turistas a la ciudad y que la recuperación de la arena del primero ayudará a la comprensión de su funcionamiento durante el desarrollo de espectáculos como el de la lucha de gladiadores”. Todo eso entra en el Programa Emerita Ludica, pero ¿vale sustituir gladiadores por jugadores de pádel?

Pero, vayamos al comienzo de todo esto: antes de llegar al Consorcio, el proyecto en cuestión pasó por las mesas de la Comisión Ejecutiva, el Ministerio de Cultura, la Junta de Extremadura, las dos diputaciones y el ayuntamiento de Mérida. Hechos los ajustes convenientes, el proyecto fue aceptado a trámite, con lo que al conservador jefe, Miguel Alba, le tocaba definir las condiciones que los organizadores deberían cumplir si querían disfrutar de semejante privilegio.

Según había comunicado a cuartopoder.es el propio Miguel Alba, entre esas condiciones figuraba la de "no instalar nada sobre el graderío romano, sólo se permite plantar la cancha sobre la arena del anfiteatro y sin anclajes de ningún tipo". Nada de agujeros en la piedra. "No se permite publicidad en el recinto y el aforo será de unas 900 o mil personas, que es lo que admite la arena. Los espectadores sólo podrán sentarse sobre las gradas restauradas en los años 70, que suponen una quinta parte del total."

Estas eran, entre otras, las condiciones que los organizadores del campeonato de pádel han decidido no aceptar, aparte del hecho de que se hayan asustado los patrocinadores con el revuelo levantado por las redes y el ambiente político electoral que lo ha llevado todo, posiblemente, a extremos innecesarios.

Alba había asegurado a cuartopoder.es que si los organizadores no aceptaban las condiciones, el anfiteatro no se prestaría a esa celebración deportiva. Así que tampoco se trataba de un atentado, tipo Estado Islámico contra el patrimonio de la humanidad.

Lo que sí es un hecho diferencial español cien por cien es que la fecha del campeonato en cuestión está a la vuelta de la esquina y ahora tienen todavía que decidir dónde podrá por fin celebrarse.

Y, pensándolo bien, sobre lo de sustituir gladiadores por jugadores de pádel, ¿no se trata en definitiva de contendientes que luchan para alcanzar la palma de la victoria? A lo mejor habría merecido la pena reducir el ruido y serenar los ánimos. Aunque, bien pensando, Mérida merece una visita el sábado de la no manifestación, el día de la no celebración de la final de pádel o cualquier otro día sin pretexto ni contexto.

1 Comment
  1. Patronio says

    Señora, no escriba de lo que no sabe y además le queda muy lejos. Quienes han logrado paralizar esta barbaridad han sido los ciudadanos anónimos, no los partidos políticos.

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