Arte, política y turismo

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El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, acompañado por la ministra francesa de Cultura, Fleur Pellerin (2i), el presidente del Pompidou Alain Seban (d), y el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre (2d), entre otras autoridades observan la obra de Eduardo Arroyo, "El caballero español" 1970, en la inauguración del Centre Pompidou Málaga. / Jorge Zapata (Efe)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, acompañado por la ministra francesa de Cultura, Fleur Pellerin, entre otras autoridades, frente a una obra de Eduardo Arroyo en la inauguración del Centro Pompidou de Málaga. / Jorge Zapata (Efe)

El último día de marzo es el plazo, debido a las elecciones autonómicas y municipales, que la Ley concede para que los políticos cesen en sus actividades de inauguración de cualquier cosa susceptible de dar votos. El último día de marzo, así, nos hemos encontrado a un Mariano Rajoy inaugurando una carretera de esas de última generación en Logroño. Pero lo que nos interesa destacar aquí es otro orden de cosas: en menos de una semana, se han inaugurado dos grandes centros culturales -por supuesto de artes plásticas, lo demás no cuenta- que pueden llegar a ser referentes en el patrimonio de nuestro país, el Centro Georges Pompidou de Málaga -poco antes se había inaugurado en la misma ciudad la filial del Museo Estatal Ruso de San Petersburgo- y la Fundación Martín Chirino en las Palmas de Gran Canaria.

Málaga se convierte, así, en una de las ciudades punteras en España en lo referente a centros de arte: Museo Picasso, Museo Casa Natal de Picasso, Museo Carmen Thyssen, Centro de Arte Contemporáneo, Museo de Bellas Artes y los dos antes mencionados. Por su parte, Las Palmas, que cuenta con el CAAM (Centro Atlántico de Arte Moderno), uno de los centros de arte más vivos de España en su momento y que dirigió el propio Martín Chirino, inauguró, en el Castillo de La Luz, la Fundación Martín Chirino de Arte y Pensamiento, en un lugar privilegiado donde se muestran 25 obras escultóricas de uno de los grandes artistas españoles de la segunda mitad del siglo, y lo hizo con un acertado gusto que no es norma usual en este tipo de instituciones.

Ni que decir tiene que al acto de inauguración del Centro Pompidou asistió el mismísimo presidente del Gobierno, Maríano Rajoy, y la ministra de Cultura francesa, Fleur Pellerin. Para la Fundación Martín Chirino se tuvieron que conformar con dos ministros, José Ignacio Wert -lo apropiado porque es ministro del ramo- y Soria, quizá por su condición de canario, aunque según palabras del alcalde de la ciudad, se le invitó especialmente por la contribución y el empeño personal para que se llevara a cabo el alumbramiento, que ha tardado sus buenos 15 años. Por suerte, el artista, en contra de lo que es norma en este tipo de Fundaciones, está vivo y en realidad podemos decir que fue el que dio la nota de rigor para que su Fundación vaya por buen camino. Para eso se ha rodeado de un director, Jesús María Castaño, un hombre de ideas muy claras y de una voluntad a prueba de cualquier cosa y que han contado con el buen hacer de los arquitectos Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano, que han logrado otorgar al primer castillo-fortaleza que se construyó en Canarias, pocos años antes del descubrimiento de América, las líneas originales de lo que se ha podido salvar después de siglos y de sus incurias e injurias correspondientes. El espacio es digno de mención, pura luz que concuerda en hermosa simbiosis con las esculturas de Chirino, donde han logrado, cosa rara, realzar aún más la belleza de las piezas expuestas. Es raro, tan raro que merece la pena recalcarlo.

El artista Martín Chirino, durante su intervención en la inauguración de la fundación que lleva su nombre en el Castillo de La Luz en Las Palmas de Gran Canaria. / Elvira Urquijo A. (Efe)
El artista Martín Chirino, en la inauguración de la fundación que lleva su nombre. / Elvira Urquijo A. (Efe)

Sobra añadir que todo esto está en acuerdo con las expectativas turísticas. La Fundación Martín Chirino, en palabras del alcalde de la ciudad, Juan José Cardona, pretende que el circuito de turistas de cruceros, que es muy importante, se desplace, después de ver la Casa de Colón, a la Fundación, lo que creemos loable pero no siempre fácilmente susceptible de ser transformado en un reflejo mecánico. Pero si en Las Palmas existe esa expectación respecto a la rentabilidad turística, en Málaga se cuenta ya con ello, pues la ciudad es el epicentro de la Costa del Sol y la espectacularidad del edificio que alberga el Centro Pompidou, con el emblemático cubo de Daniel Buren, por el que se accede a una serie de obras que el museo parisino ha instalado en Málaga y que fomentará el interés por los visitantes: picassos, giacomettis, magrittes, picabias, bacons, sauras, tàpies, brancusis, algo de Frida Kahlo, légers, también Eduardo Arroyo; en fin, 90 obras donde se dará especial importancia a la videoinstalación.

La obras del Pompidou se cederán por cinco años y, por supuesto, hay partidas económicas importantes: el Ayuntamiento de Málaga tendrá que pagar 8 millones de euros al Museo ruso y al francés para que estos funcionen y, aunque los acuerdos de cesión son renovables, la cosa nunca es segura porque depende de los avatares económicos y, por ahora, las expectativas son de jugar al riesgo de que un turismo volcado en el sol y playa se convierta en consumidor de cultura.

Eso sí, tanto en el caso de Málaga como en de Las Palmas, la conversión de paisajes baldíos o prácticamente abandonados en centros de referencia es loable y, de hecho, las dos instituciones inauguradas son un lujo en cualquier país europeo, pero llama la atención que este tipo de eventos acontezcan después de dificultades enormes durante años y que se lleven a buen término por cuestiones electorales. Hemos tenido la suerte de que, en el caso de la Fundación Martín Chirino, el artista esté vivo, tiene 90 años, pero es chocante tanta inauguración, aunque sea bajo la excusa y las expectativas del turismo, con este Gobierno ya que este mismo Gobierno es el responsable de la subida del IVA cultural al 21%, que Martín Chirino se encargó de recordar al ministro Wert en un aparte. Para mí fue una de las pocas notas de sensatez en los actos habidos esta semana, pero ésta siempre es silencio o queda silenciada. Mientras, estamos a la busca del turista. En esto, sí, la cultura es importante.

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