PASCUAL SERRANO | Publicado: - Actualizado: 7/1/2017 19:28

El actor Oscar Isaac en un una escena de 'El año más violento'.
El actor y cantante guatemalteco Oscar Isaac, en una escena de ‘El año más violento’. / Vértigo Films

Podríamos decir que la distancia y el tono son las magnitudes expresivas, de espacio y estilo, respectivamente, que mejor definen a esta interesante película del director y guionista J. C. Chandor, un tipo original que conoce el oficio, a pesar de que éste sea su tercer largometraje, pues que se dio a conocer en Sundance con Margin Call tan solo hace cuatro años y luego le agradeció a Redford su oportunidad dándole el papel de único protagonista en Cuando todo está perdido.

El año más violento nos cuenta el ascenso en la escala social y económica de un emigrante colombiano íntegro y esforzado en el Nueva York de los años del plomo y la corrupción, cuando se acababa el sueño hippie de los setenta tras la guerra de Vietnam y empezaba el ‘sálvese quien pueda’ de la era Reagan. Es 1981 y estamos en los muelles del Hudson, en la otra orilla de los rascacielos de la Gran Manzana, donde Abel Morales -metafóricos nombre y apellido-, trata de expandir su empresa de transporte de combustible sin perder su honorabilidad ni sus principios. Son tiempos convulsos y toda mejora de poder o dinero tiene su tributo, que Abel, casado con una mujer práctica y de moral distinta, no está dispuesto a pagar.

Es una película principalmente de personajes, donde, sin embargo, las acciones tienen más peso que los diálogos, pues son precisamente ese tono objetivo de retrato social y esa distancia prudente con relación a los personajes y su mundo, que apuntábamos al principio, las herramientas narrativas y expresivas que ha querido utilizar Chandor para presentarnos esta propuesta de thriller social.

Apoyado en unos escenarios decadentes y una fotografía de tonos apagados, consigue mantener una tensión latente durante todo el filme, provocando que el espectador esté esperando un giro fatal en cualquier momento. No obstante, Chandor prefiere ir avanzando en la historia con suavidad y estilo, dejando que las cosas fluyan al ritmo pausado de las aguas del Hudson y el carácter tranquilo del protagonista.

Oscar Isaac (A propósito de Llewyn Davis, Las dos caras de enero, El legado de Bourne…) compone magistralmente el personaje decidido, fuerte y despierto de Abel Morales, y Jessica Chastain (La deuda, Criadas y Señoras, El árbol de la vida…) le da réplica y contrapunto excelente como su mujer.

El año más violento es una película que conviene ver con tranquilidad, dejándose llevar por los personajes y sus avatares, sin esperar grandilocuencia ni aparatosidad en la resolución de los conflictos, y por las interpretaciones, la fotografía y la narración con oficio. Una historia llena de fuerza y estilo que hay que saber degustar despacio, como los buenos platos.

Vértigo Films (YouTube)

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