Malcolm X, la revolución en negro

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Imagen del único encuentro entre Martin Luther King (izda.) y Malcolm X, en 1964, en Washington. / Wikipedia

¿Supo alguna vez Malcolm X que la primera revolución negra de la historia dio como resultado la creación de Haití?, ¿supo alguna vez quienes fueron François Dominique Toussaint Louverture y Jean Jacques Dessalines? Es muy probable que no, aunque aquella fue la primera revolución americana, pero se hubiese sentido sorprendido al comprobar las enormes similitudes entre su Organización de la Unidad Afro-Americana y las últimas consecuencias derivadas de la revuelta de Haití. Ahora, que se cumplen 50 años del asesinato del líder más radical del movimiento de liberación racial surgido en los sesenta, representada por la trilogía formada por Rosa Parks, aquella mujer que en 1955 se negó a ceder su asiento a un blanco en un autobús de Alabama, Martin Luther King, el pastor asesinado en 1968 y único subido a los altares en el imaginario épico de la lucha por los derechos civiles en aquellos años, y, desde luego, Malcolm X, un líder tan radical, tan vehemente en sus planteamientos que buena parte de los negros integrados de clase media, muy pocos en aquella época pero que fueron los que han dado lugar a Barack Obama, le tenían catalogado como una de sus peores pesadillas.

El líder negro vuelve a estar de moda por la importancia que ha adquirido el modo de vida musulmán en Occidente, tan determinante, y que editoriales como Capitán Swing han aprovechado para publicar su Autobiografía, un libro legendario desde que se editó por primera vez y que diarios como el New York Times llegaron a calificar en su día como uno de los diez libros más importantes publicados en los Estados Unidos en lo que iba de siglo. Lo cierto es que el tiempo pone las cosas en su lugar, pero no podemos olvidar el aldabonazo que supuso aquel libro en su aparición, 1965, pocos meses después del asesinato del dirigente negro, libro que, además, había sido escrito por Alex Haley, que ganó el Premio Pulitzer por su novela Raíces, y que era un periodista tan legendario como el líder de los musulmanes negros. Esta autobiografía fue compuesta después de innumerables entrevistas de Haley con Malcolm X y no está exenta de su propia leyenda negra: así, que cuando escribió el libro, Haley estaba ligado al FBI y que anécdotas contadas en el mismo son pura invención, como aquel episodio en que se relata la ruleta rusa que protagonizó Malcolm. En realidad escondió la única bala del revólver en la mano e hizo todo aquel numerito para fascinar a sus seguidores, que lo adoraron todavía más si cabe. Por otro lado, se dice que hay tres capítulos aún inéditos que algún día volverán a ver la luz. Hay que añadir que esta autobiografía es la base de la adaptación del guión de la película de Spike Lee, Malcolm X, dirigida en 1992.

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Cubierta de la autobiografía de Malcolm X editada por Capitan Swing

El libro se publicó en España por Ediciones B, pero era volumen descatalogado y difícil de encontrar hasta en librerías de lance, y es de agradecer que vuelva a ponerse en circulación en momentos en que el Islam ejerce un efecto fascinante. Ese efecto fue lo que movió a Haley, dice en el libro, a ponerse en contacto con la Nación del Islam, que comandaba en aquel momento Elijah Muhammad, que parece ser dio años más tarde la orden de asesinar a Malcolm X, y ponerse en contacto con éste, que se calificaba a sí mismo en aquellos años como “el negro más enfurecido de los Estados Unidos”. Haley, ya dijimos, era un periodista y escritor notable, y en el libro esa profesionalidad se deja notar: abundan los episodios brutales, esa infancia en Michigan, su paso por Boston y Nueva York, su etapa como delincuente de alta intensidad -no era ningún aficionado obligado por las circunstancias-, su conversión al Islam, su viaje a La Meca, sus ataques -posteriores- al islamismo y su conversión a una revolución negro-americana que abarcara los dos continentes y, sobre todo, algo que sobrevuela a lo largo de sus páginas y es la constatatación de que iban a eliminarlo. En el libro se destila esa sensación, es como un hálito que recorre sus páginas y que estaba en el espíritu de la época, sensación a que ayuda el que éste sea producto de una serie de entrevistas que Haley realizaba a Malcolm X cuando éste le visitaba algunas veces por semana con ánimo de hablar de continuo de la nación islámica mientras Haley intentaba sonsacarle anécdotas personales, algo en que el líder negro se mostraba reacio. Esa lucha se contempla en el libro de manera clara y es relevante y afortunada esa tensión entre ideario político y anecdotario personal porque está bien armonizado, se complementan y se arroja luz sobre los dos aspectos en una balanza donde no prima ninguno de los dos aspectos.

Casi un asesino, rabioso sin par, personaje fascinante donde los haya, fue amigo de Dinah Washington y Billie Holiday, tuvo cierto éxito como bailarín de discoteca, fue “uno de los más depravados y peores parásitos sociales delincuentes de los ocho millones de almas que pueblan la ciudad de Nueva York”, en palabras suyas, ladrón, drogadicto, proxeneta, sólo se moderó tras su paso por la cárcel donde, ávido de conocimiento, se convirtió al Islam gracias a Elijah Muhammad, del que llegó a convertirse en su lugarteniente. Haley tuvo la virtud de mitificar a un dirigente negro convirtiéndole en un lúcido Robin Hood de los años de protesta de los sesenta. Y esa virtud es tarea literaria pero fundada en una personalidad tremenda, llena de energía y capaz de producir las más extrañas asperezas. Sobre su muerte han corrido muchas teorías, pero lo cierto es que él sabía que sus propios correligionarios acabarían asesinándolo. Esa certeza lo hace aún si cabe más grande y no cabe la menor duda de que fue detonante principal de que este libro adquiriera un prestigio legendario que aún posee, después de 50 años. Para comprobarlo no hay más que leerlo. Es de esos libros donde uno se apoya cuando quiere reivindicar lo mejor del periodismo.

1 Comment
  1. program says

    Of course, part of the fun is seeing what my colleagues are up to over the weekend. But we all should have the right to draw the curtain when we want.

    http://ow.ly/UoX8U

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