Carne de tragaperras

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Pascual García

Motocicleta Harley Davidson / Lomax 58 (pixabay.com)
Imagen:  Lomax 58 (pixabay.com)

Palidecía la primavera abrumada ante los brotes tiernos de su jugoso encanto de sandía roja con pepitas; fresca, muy fresca... El pálpito verde e incontrolable de la vida, de la vida de verdad -la auténtica, la del hueso de aguacate que conserva intacto el brillo- se adivinaba en sus andares imposibles, imprecisos, ajenos por completo a su magia... Pura, incandescente, sobrenatural, comestible, real como un trozo de pan crujiente enfrentándose a un huevo frito con puntillas, como los granos de mi puta jeta frente al espejo... Llevaba la ropa de los cuentos... de ese tipo de cuentos: los zapatos, los calcetines, la falda de cuadros, el jersey verde y los ojos amarillos. Nunca he visto unos ojos tan amarillos como esos. Era fácil intuir que, hace apenas unas semanas, la zancuda apariencia de sus piernas había dado paso a apretadas disputas entre dos muslos blancos, negros, llenos de carne, preludio de una braga blanca y grande, inconsciente, manipulable, llena de secretos. "Hola. Soy el malo que sale en los cuentos de las chicas buenas", le dije desde el asiento metálico de mi Harley.

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Se mordió el labio tierno, como un higo, con sus dientes blancos y pequeños, y me sonrió... Supongo que tuvo suerte, porque a cincuenta metros acababa de dejar abandonada una tragaperras a punto de reventar... Y a ella sí que no podía hacerla esperar... "Volveremos a vernos, ¿no crees?"... "Claro que sí", me contestó...

(¿Continuará?)

Canal de BoPTePegar (You Tube)

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