Salamanca, cultura a la carta

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Ofelia de Pablo y Javier Zurita (Texto y fotos ©)

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Una mujer contempla las espectaculares vidrieras del Museo Art Nouveau y Art Deco en la Casa Lis de Salamanca.

La ciudad monumental de la Universidad, de los estudiantes y de la piedra roja de Villamayor es hoy escaparate de cultura para toda Europa. Recorremos sus calles llenas de vida, de historia y, cómo no, de arte.

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Dicen que en Salamanca las piedras hablan, que tan sólo hay que acercarse a ellas y escuchar. Cuentan historias de otro tiempo, pero si cerramos los ojos podremos precibir otras voces, las de hoy, las de una ciudad viva. Llegamos a la Plaza Mayor, una imponente obra diseñada por Churriguera en el siglo XVIII, que alberga el corazón de la ciudad. Entre sus muros, los estudiantes, la tercera parte de la población, disfrutan de los rayos de sol en las terrazas, en el suelo o en los bancos. Es hora del obligado cafetito de la mañana en un lugar de otra época, el Café Novelty. Nos lo tomamos en su terraza, donde el tiempo parece detenerse. Muy cerca está La Casa de las Conchas, donde se dice que hay un tesoro bajo una de ellas. Este año la conocida biblioteca cumple su 20º aniversario y para celebrarlo sus muros van a llenarse de poesía, música y otras actividades.

Antes de la comida hay que pasar por el Cervantes para cumplir con el ritual del vino y el pincho. Otra buena zona para estos menesteres es la de Van Dyck. Para comer, Chez Víctor, imaginación a la carta y buen hacer en la cocina. No hay que perderse la pizza de ibéricos de todo un estrella Michelin.

La tarde es un buen momento para las compras. En la calle Rúa Mayor está Antiquaria, antigüedades de capricho de coleccionista. En la Rúa también puedes comprar los famosos jamones de Guijuelo en alguna de las numerosas tiendas como El sobrao albercano. Y para llevarte moda con sello propio acércate a Fely Campo, diseño salmantino que se exporta a Europa.

Duerme en un hotel con encanto especial: el Palacio de Castellanos. Está construido en lo que fue un antiguo palacio del siglo XV que aún conserva el claustro interior. Tiene bonitas vistas del Convento de los Dominicos.

El domingo acércate al museo más visitado de Castilla y León: el Museo Art Decó y Art Nouveau, detrás de la Catedral Vieja. Instalado en un palacio modernista de finales del s.XIX, la Casa Lis, expone 19 colecciones con más de 1.600 piezas de artes decorativas de los siglos XIX y XX. Destacan las obras de vidrio y la belleza de las criselefantinas. Los amantes de las muñecas de porcelana encontrarán aquí una de las mayores colecciones públicas del mundo. Para comer, un sitio diferente y con mucho encanto: El Poney Pisador, junto a la iglesia de San Juan.

Por la tarde, un agradable paseo por la Plaza de Anaya y las Catedrales. La Vieja, que empezó a construirse en el siglo XII con su bonita cúpula bizantina, conocida como Torre del Gallo, y la Nueva, iniciada en el siglo XVI donde encontrarás un astronauta del siglo XX flotando entre los santos de la fachada principal. Cerca de allí, en el Patio de Escuelas de la Universidad, aventúrate a buscar la famosa rana salmantina, dicen que trae suerte a quien la encuentra. Una pista: está sobre una calavera.

Para las noches Salamanca reserva algo muy especial. Bajo el reloj de la Plaza Mayor se reúnen puntualmente los estudiantes de diferentes países y los salmantinos con ganas de fiesta. Comienza la ruta en los cafés del centro, como el Gin Club La Regenta, un lugar literario donde saborear más de 100 ginebras diferentes. La noche avanza y la oferta es muy sugerente. Todo son locales de copas con un diseño diferente. La Posada de las Almas, con su casa de muñecas hasta el techo, está de moda, y si quieres un clásico, El Camelot, donde podrás bailar dentro de un convento. Para disfrutar del mejor house hay que ir a El Submarino. Un sitio típico de estudiantes es El Cum Laude. La oferta de conciertos de jazz, programación habitual en la ciudad, se ha multiplicado considerablemente en esto meses. Aprovecha para ir a ver a las grandes figuras pero no dejes de disfrutar el sabor especial de locales como El Corrillo, donde hay pequeños conciertos durante la semana.

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