El ‘boom’ de las otras novelas negras

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Portada de 'El misterio de Notting Hill', de Charles Warren Adams (Alba Clásica, 2015) / Editorial Alba

Llevo en este oficio de dar cuenta de la industria cultural desde hace mucho, mucho tiempo, y cada día me convenzo más de que en los cálculos económicos respecto a ella la vieja aritmética no tiene razón de ser y la industria se comporta más con el ánimo dadaísta de la mecánica cuántica que con la vieja regla de dos más dos son cuatro. ¿Cómo conciliar, si no, la noticia de que la librería barcelonesa de Paco Camaras, Negra y Criminal, acaba de cerrar después de estar más de una década funcionando con el boom de la novela negra?, ¿cómo conciliar el cierre de dos librerías diarias en España, en Madrid? Paradox cerró hace meses, y la Juan Rulfo, que contaba con el nutrido catálogo del Fondo de Cultura Económica, estuvo inactiva desde hace más de dos años, pero, final feliz, abrirá dentro de unas semanas completamente renovada, y eso por poner un ejemplo entre un centenar, con el masivo catálogo de novedades con que se inunda el mercado editorial que hace de España la cuarta potencia mundial en número de títulos publicados.

Digo. Mecánica cuántica. El género que más vende en narrativa es el de la llamada novela romántica, seguida de la histórica y del género negro, y tanto es así que éste ha venido en cierta manera a sustituir a la vieja novela realista, y desde luego la de denuncia, y ello de tal manera que cualquier escritor que comienza es raro que no incida, tarde o temprano, en el thriller, porque éste, además, es género versátil y se presta a combinaciones muy alejadas del canon clásico. Con ello quiero decir que hay un boom evidente del género y que no deja de ser curioso que coincida la noticia del cierre de la emblemática librería barcelonesa con la avalancha de novedades del género. Avalancha que ya no sólo tiene en cuenta a los clásicos sino que está descubriendo, por suerte, autores de marcada calidad que fueron sepultados en su momento por otros autores que han pasado por clásicos, caso de Dashiell Hammett, Chandler, James Cain o Scerbanenco o Simenon, un boom del que no tenemos más que alegrarnos.

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Por ejemplo, John MacDonald, al que Libros del Asteroide publicará este otoño, y que fue escritor capital en las décadas de los sesenta y setenta, cuando sus novelas llegaron a vender millones de ejemplares, o John Franklin Bardin, otro de los grandes y que hace décadas pasó a un relativo olvido. Recuerdo en aquella maravillosa colección Club del misterio, con tapas amarillas y formato de Pulp Fiction donde estos nombres se publicaron por Bruguera a razón de uno semanal, o Bardin en aquellas tapas negras, tan sugerentes, de la desaparecida Versal, donde hubo una serie de escritores de thriller de categoría que publicaron en lo que entonces pasaba por ser una colección para elegidos.

De MacDonald, autor gore por excelencia, se publicarán Adiós en azul, que fue la primera narración donde apareció Travis McGee, serie de la que se editaron 21 títulos y que será adaptada al cine el año que viene interpretada por actores como Christian Bale y Rosamund Pile. También se publicará Los lunes los matamos a todos, que pasa por ser su novela más emblemática. John Franklin Bardin, uno de los maestros del llamado thriller psicológico, verá editada su trilogía, El percherón mortal, El final de Philip Banter y Al salir del infierno, obras ya publicadas pero descatalogadas en nuestro país, que se editaron en 2004. Como curiosidad hay que decir que la trilogía, cuando se publicó, no fue muy bien acogida y que Bardin alcanzó sólo cierto renombre publicando con el pseudónimo de Douglas Ashe, que llamó la atención de Julian Symons, el pope de la crítca del género negro en Reino Unido, que le puso de moda en la isla porque en cierta forma en su obra se percibían ecos de Graham Greene y de Henry James. Cuando estaba de moda Agatha Christie, Symons tuvo el coraje de afirmar que Bardin fue un adelantado de sus tiempo, el de Patricia Highsmith, sin ir más lejos. Es justo.

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Portada de 'Memorias de un asesino', de Roy Horniman (Reino de Cordelia, 2015). / Reino de Cordelia

Kenneth Fearing, poeta norteamericano de los años 50, vio publicada también parte de su obra narrativa, en realidad destacó en el género negro, con El gran reloj, probablemente su mejor novela, donde crea a un personaje curioso, George Stroud, un editor de serie negra, que tiene que resolver un caso contra reloj y que está narrada con distintas voces. Considerada por muchos como una de las grandes novelas del género en el siglo XX, la citamos aunque no sea estricta novedad, se publicó hace tres años, porque el boom del género no es invento reciente y la novela es un referente de lo que puede dar de sí un autor preterido.

Roy Homiman ha sido publicado este verano por Reino de Cordelia. Memorias de un asesino. Israel Rank, es el título que ha dado origen al musical que ahora está triunfando en Broadway y que dio origen a una película de renombrada fama rodada en 1945, la posguerra ayudó a profundizar en el humor negro del personaje, y protagonizada por Alec Guinnes. Es novela refrescante en el actual panorama donde no abundan las de género de humor negro, donde los británicos han sido maestros durante largo tiempo.

Tanto que se ha publicado por Alba, El misterio de Notting Hill, de Charles Warren Adams, y que quiere pase por ser la primera novela de género, algo bastante dudoso, y con permiso del señor Edgar Poe. Desde luego la calidad no le llega a la suela de los zapatos a los relatos y novelas de éste, pero es novela curiosa, donde se fabrican algunos de los modelos que dieron fama a la novela policial británica, es decir, hábiles tramas mezcladas con personajes de poca precisión psicológica. Otro problema añadido es que el título nos recuerda a una obra maestra, El napoleón de Notting Hill, de Chesterton. Mejor no tocarlo.

Este título no agota el tema pero si el espacio. Podría servir de metáfora a lo que ocurre en el mundo del thriller: se publican obras maestras, como las de Bardin, junto a otras que son una mera curiosidad literaria. Cosas del boom. Y en medio de todo esto el cierre de Negra y Criminal.

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