El Roto y Forges apoyan ‘Madrid, capital animal 2016’

Imágenes de la muestra 'Animalista' que se expondrá en La Casa Encendida a partir del 12 de mayo, dentro de las actividades programadas por Capital Animal. / @capital_animal (Twitter)
Imágenes de la muestra ‘Animalista’ que se expondrá en La Casa Encendida a partir del 12 de mayo, dentro de las actividades programadas por Madrid Capital Animal. / @capital_animal (Twitter)

Hace casi dos años, El Roto dejaba caer una frase incontestable a la cara de sus lectores, en la voz de una vaca agonizante: “Recordad que coméis el maltrato que nos dais”. Practicante de yoga desde hace más de dos décadas, Andrés Rábago, que no se considera animalista pero sí “persona concienciada”, contribuye a la iniciativa Madrid Capital Animal 2016 que un nutrido grupo de animalistas anunció a primeros de año en la capital española y que ya está en marcha desde abril hasta junio, en la que el escritor, Premio Nobel de Literatura, el surafricano J.M Coetze, animalista declarado, dará una conferencia en el Museo Reina Sofía, hay que suponer que multitudinaria. 

La iniciativa recuerda el manifiesto de Cambridge, de julio de 2012, que firmaron prestigiosos neurocientíficos como Stephen Hawking, para declarar que los animales no humanos tienen conciencia. Ante sus colegas del MIT y del Instituto Max Plank y de la propia Universidad de Cambridge, el neurocientífico Philip Low afirmó que es necesario que la sociedad no científica sepa que los animales tienen conciencia: “Es obvio para todos en este salón –dijo- que los animales tienen conciencia, pero no es obvio para el resto del mundo. No es obvio para el resto del mundo occidental ni el lejano Oriente. No es algo obvio para la sociedad”.

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Con esta convocatoria, la asociación Capital Animal  quiere abrir un amplio y largo debate, crear una conciencia crítica, sobre lo que ha dejado de ser especulación para pasar a ser evidencia científica: que los animales tienen derechos que deben respetarse. Sus componentes, entre los que se encuentran Ruth Toledano, Concha López y Rafael Doctor, se han unido para organizar y gestionar proyectos culturales y artísticos que tengan en cuenta los derechos de los animales.

Otro activo colaborador es Antonio Fraguas, que cuenta a cuartopoder.es que “si todas las capitales se proclamaran animales habría menos capitalin@s bestias”. Para Forges está claro que “cuantos más animalistas, menos ceporr@s/ceboll@s”, dicho sea en su peculiar diccionario ibérico. Sus dibujos y los de El Roto, las fotografías de Ouka Lele y muchas otras aportaciones, se exhibirán en la fachada de La Casa Encendida de Madrid.

Viñeta de El Roto, en El País, 30 junio 2014
Viñeta de El Roto, en El País, el 30 junio 2014.

Otras actividades, como la exposición de los llamados Santuarios, en Matadero Madrid –toda una ironía del destino-, desde el 19 de mayo, servirán además de información al público menos iniciado de las asociaciones que procuran devolver el bienestar y muchas veces la vida, a los animales maltratados. Además, muchos datos de restaurantes y tiendas veganas para animar a los más atrevidos a explorar ese lado, aún oscuro, de la vida.

Habrá un encuentro de Pensamiento y Acción animalista, del 13 al 15 de mayo, en La Casa Encendida, también, donde filósofos, escritores y políticos hablarán de cómo se aborda la razón animal en sus áreas de trabajo. El 18 de mayo el Niño de Elche dará un concierto en el Reina Sofía. Hasta el 25 de mayo puede verse la exposición Otras tauromaquias que, con el pretexto del bicentenario de las tauromaquias de Goya se exhibe en la sede de Calcografía Nacional (Alcalá, 13).  Y está todo el tinglado del Festival Off que se dispersa por locales de todo Madrid, como bien se dice aquí.

Cuentan que Pitágoras ya consideró a los animales como seres vivos dotados de alma (de ahí lo de “animal”) y que su alma era inmortal, como la humana, por lo que tenían derechos que deberían respetarse. Dicen que Pitágoras era vegetariano, por esa razón. Así que la cosa viene del siglo VI antes de nuestra era. Pero, claro, siempre se puede pensar que el tal Pitágoras era un chiflado por mucho teorema y mucha sabiduría que dejara a la posteridad.

Por lo visto, San Pablo, o Saulo de Tarso si lo prefieren, no veía necesario comer carne para ser más que nadie. De hecho, dejó escrito en su Carta a los Corintios (8:13) que si comer carne fuera objeto de daño a su hermano, él dejaba de comer carne para siempre. El Corpus Iuris Civilis, de Justiniano, ya tiene en cuenta el derecho natural de los animales y que ese derecho no es exclusivo del ser humano. Y Porfirio, en el siglo IV de nuestra era, escribió un tratado sobre lo impropio de matar seres vivos para la comida.

Pero ya me he ido por los cerros de Úbeda otra vez. ¿O no?