Polémica en la Semana Negra por la escasez de autoras

Los directores de la Semana Negra, Ángel de la Calle (i) y José Luis Paraja (d) acompañados por el concejal de Festejos del Ayuntamiento de Gijón, Jesús Salvador (2i) y el escultor Quique Herrero, exhiben a "Rufo", la mascota del festival, durante la presentación del programa de actividades. /Juan González (Efe)
Los directores de la Semana Negra, Ángel de la Calle (izda.) y José Luis Paraja (dcha.) acompañados por el concejal de Festejos del Ayuntamiento de Gijón, Jesús Salvador (segundo por la izda.) y el escultor Quique Herrero, exhiben a "Rufo", la mascota del festival, durante la presentación del programa de actividades. /Juan González (Efe)

Este viernes salió de Chamartín el tren que conducirá a Gijón a buena parte de los participantes de la Semana Negra, que este año cumplirá ya su XXIX edición, una semana que dura siempre diez días, finalizará el domingo 17 de julio, y que se ha consolidado con el paso de los años como la feria de literatura policíaca más importante del ámbito hispano. La verdad es que estas últimas ediciones han ido sobre ruedas y los responsables del evento suponían que esta edición que acaba de comenzar sería una más de las que cabe esperar hasta celebrar los XXX años de la misma, prevista para 2017.

Pero un imprevisto, que ha comenzado en las redes sociales, propagándose rápidamente, amenaza con incomodar la buena marcha de la Semana: resulta que ya en abril comenzó a protestarse en las redes sobre la ausencia en los Premios Dashiel Hammett de escritoras. Los autores que compiten por el premio a la mejor novela de género son este año Julián Ibáñez por Gatas salvajes; Raúl Argemí por Tumba abierta; Marcelo Luján por Subsuelo, uno de los grandes thrillers que he leído en los últimos años; Ernesto Mallo por La conspiración de los mediocres y Juan Bolea por Parecido a un asesinato. Ninguna mujer y ello a pesar de que en 2015 se publicaron algunas muestras de thriller escritas por autoras como Berna González Harbour o Claudia Piñeiro.

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Ha llamado también la atención en las redes sociales el hecho de que tampoco hay ninguna mujer en los premios que otorga la Semana Negra, como el Silverio Cañada a la mejor novela primeriza; el Rodolfo Walsh para la literatura de no ficción; el Espartaco a la mejor novela de género histórico y el premio Celsius a la mejor novela de ciencia ficción.

Se da la circunstancia de que el Premio Dashiel Hammett sólo ha sido ganado por una escritora, Cristina Fallarás por Las niñas perdidas, en 2012. En la polémica que amenaza a la Semana Negra también figura la poca presencia de escritoras ya famosas de novela negra, como Alicia Giménez-Bartlett y las reiteradas, año tras año, de escritores como Leonardo Padura, Andreu Martín o Paco Ignacio Taibo II , aunque la presencia de este escritor está más que justificada, ha sido el fundador de la Semana Negra y la dirigió durante años hasta que renunció en favor de Ángel de la Calle para dedicarse a la política mexicana como integrante del grupo de López Obrador.

Alicia Giménez-Bartlett. /Efe
Alicia Giménez-Bartlett. /Efe

Ante tamaña polémica previa, es decir, amenazante, de amagar, el director Ángel de la Calle se ha mostrado no solamente sorprendido sino también dolido porque afirma que en todos los años en que se ha celebrado el Festival, éste se ha mostrado siempre sensible a los temas relacionados con el machismo, y ha puesto como ejemplo que ellos fueron pioneros en la denuncia del asesinato continuado de mujeres en Ciudad Juárez, en Sonora, cuando la opinión pública ni siquiera era consciente de ese problema, del hincapié que siempre se ha hecho de la violencia de género, como la intervención que tuvo en la anterior edición Cathie Fourez, una hispanista francesa que habló de ese tema dentro del género negro, o, finalmente, de la reivindicación del género en el Cono Sur gracias al movimiento contra la violencia machista Ni una menos, foro en que participaron numerosas escritoras argentinas y uruguayas como Mercedes Rosende, Tatiana Goransky, Gabriela Cabezón, María Inés Krímer, Selva Almada...

Desde luego la polémica buscada se expande al número de escritoras invitadas comparadas con el de escritores. Entre estos últimos se encuentran nombres de talla como Pietros Márkaris o Leonardo Padura, que le ha cogido gusto a esto de salir de La Habana; José Carlos Somosa o Maurizio di Giovanni, una de las grandes personalidades del género en el mundo y creador de un curioso detective en la Italia de Mussolini; Lorenzo Silva, el escritor español que ha elevado a dos guardias civiles, aquí sí parece que existe paridad de trato, a categoría digna de representación del género negro; Mirko Zilahy o Luis Sepúlveda... mientras que por el lado de la representación femenina se encuentran Rosa Ribas; la ya citada Claudia Piñeiro, escritora argentina de prometedor destino; Graziella Moreno y Lourdes Ortiz, que dirigirá una mesa redonda en torno a Mujeres y novela negra, con la participación de Marta Gómez Garrido, Montserrat Suáñez y Teresa Galeote.

Esta polémica se ha originado por comentarios en las redes de escritores como Paco Bescós o Toni Hill, que acaba de publicar Los ángeles de hielo o Milo J. Krmpotic, que cree que la Semana Negra no puede ser acusada de machista sino, en todo caso, de tener más representación masculina. Ante tamañas afirmaciones, la dirección de la Semana Negra ha salido enseguida al ruedo. Ya hemos dado cuenta de algunas declaraciones de Ángel de la Calle. Por su parte, Marcelo Luján, probable ganador del Dashiel Hammett de este año y miembro del jurado que otorga los premios en pasadas ediciones, afirma que no existe tal problema aunque reconoce que este año se esperaba que hubiera alguna escritora entre los finalistas.

La polémica ha surgido en medio de otra, que afecta al cartel que se propone y luego se dispone, como la ausencia de Nic Pizzolato, autor de True Detective. Y lo cierto es que poco se puede hacer con los 600.000 euros de presupuesto, de los que la mayoría es aportado por los bares de la ciudad, el Ayuntamiento aporta 100.000 y el Principado unos 13.000. Es decir, la Semana Negra debe ser una fiesta de carácter eminentemente popular. Les va en ello la supervivencia.

La Semana Negra ha comenzado gris. Veremos cómo acaba aunque siempre en eventos así puede la expectación inventada a los hechos reales, mucho menos divertidos.