El fenómeno Trump o la nueva parada de los monstruos

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Pepe Viyuela *

bufon
Ilustración: Daniel Miñana

Pepe ViyuelaEntren en la barraca electoral y admiren al friqui del momento, al animal mediático más feroz y fanfarrón. Recién llegado del país de las barras y estrellas, ante ustedes la bestia que simula ser un animal político; el showman que amenaza con convertirse en comandante en jefe; el provocador soez que nadie imaginaba candidato; el presentador de realitys que se hace pasar por orador; el hombre del tupé dorado que encandila al Ku-Klux-Klan; la gran esperanza blanca de los WASP de las praderas.

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Con todos ustedes, el primate de la abultada billetera, el King Kong que amenaza al mundo subido a la Trump Tower y que se propone dar un salto mortal desde ella hasta el despacho oval.

Trump en inglés podría traducirse por victoria o triunfo. Pero ¿qué ganaríamos los demás en el caso de que FriquiTrump se llevara de calle las elecciones norteamericamundiales? La respuesta está en el aire y el que nos llega con su aliento desde el otro lado del Atlántico tiene un olor tan putrefacto como la Dinamarca hamletiana.

Alguien capaz de incluir en su programa electoral la construcción de un muro fronterizo con México y la no admisión en el país de los musulmanes; de exhibir su xenofobia como una bandera; de burlarse y menospreciar a las mujeres por el hecho de serlo; de invitar a la Asociación Nacional del Rifle a “hacer algo” para evitar la victoria de su adversaria política, podría ser el próximo inquilino de la Casa Blanca. ¿No parece el argumento de una novela de Houellebecq?

Alguien como Trump no debería ser tenido en cuenta para ostentar la responsabilidad sobre el botón rojo de la principal potencia nuclear. Es como si Hannibal Lecter nos invitara a pasar un fin de semana en el campo y pensáramos que íbamos a disfrutar con ello.

¿Nadie se ha dado cuenta de se trata de un psicópata, incapaz de empatizar con nadie que no se llame Donald Trump? ¿No se han percatado quienes le apoyan de que está enfermo de sí mismo y de que, si finalmente ganara las elecciones, el mundo estaría también enfermo de Trumpismo?

Estoy seguro de que al día siguiente de su victoria, se dispararía la construcción de búnkers y muchos empezaríamos a pensar en conseguir un visado para cualquier galaxia lejana, porque la tierra se convertiría en un lugar tan peligroso que cualquier agujero negro sería un lugar más seguro que el lugar más seguro de la tierra.

Otro psicópata ganó las elecciones alemanas en los años treinta del pasado siglo. Y lo hizo con promesas tan parecidas a la suyas como devolver a la nación su orgullo y su esplendor de gran potencia o eliminar cualquier problema sin reparar en purgas. Adolf, el psicópata culpaba de todos los males a judíos y gitanos. FriquiTrump hace lo mismo con musulmanes, mexicanos y todo tipo de extranjeros. El espejo deformante de la historia permite ver a la primera el paralelismo entre ambos showmans.

La victoria del bajito con bigote arrastró a nuestro planeta al conflicto más sangriento que haya tenido lugar jamás, pero es que hoy el futuro de todos nosotros, seamos norteamericanos o manchegos, depende de la estabilidad mental de quien presida los Estados Unidos de América. El próximo martes después del primer lunes de noviembre, el bigote del Tercer Reich podría ser sustituido, en esta repetición de la historia, por el flequillo del de Queens.

Ante la posibilidad real de que se entregue el poder a este perturbado, propongo desde este escaño que todos los ciudadanos del mundo podamos participar en esas elecciones, a fin de evitar el Apocalipsis.

Parece una bufonada, pero no es mayor que las que él propone.

(*) Pepe Viyuela es actor. / Fotografía de Moisés Hernández Acosta.
1 Comment
  1. Volare says

    Hillary debería ser juzgada por criminal de guerra…pero resulta que Trump es Adolf…luego nos quejamos de las campañas sucias contra Podemos.

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