CUARTOPODER | Publicado: - Actualizado: 16/5/2017 00:36

Luis Díez

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Imagen: Pixabay.

Tengo dos llamadas de Terricabras sin contestar; a saber qué tripa se le ha roto. Le he dicho que imponga su autoridad, que desde la entrada en vigor del código Gallardón, se acabó el tío páseme el río, y ya no hay faltas, sino multas ejecutivas. Vuelve a vibrar el inoportuno en mi bolsillo.

– ¿Qué pasa Terri?

– Hola comisario, soy su sobrino.

– Dime, Marín.

– Es que queríamos actuar en la plazoleta de Cervantes, ahí delante del Congreso, aprovechando lo de la investidura, y me dice tío Terri que le llame y le lea la letra del cante rapero que vamos a dar por si ve usted delito.

Marín Elvolador es un chaval listo; saltó del columpio al escenario (por eso le llaman Elvolador) y posee talento natural y sentido de la oportunidad. Desde que le sacaron en los periódicos cuando vino el Papa de Roma y él y sus colegas raperos se jugaron el tipo con una actuación irreverente en la explanada de Cuatro Vientos abarrotada de peregrinos, y luego les entrevistaron en algunas radios y televisiones, aprovechan cualquier marco de interés superlativo para conseguir nombradía.

– Pues tu dirás.

– Es un poco largo y se titula Al cabrón mandón. Dice así:

Observa, colega
el lío monumental
de ese de Pontevedra
que no renuncia a mandar

Tiene Gurtel, caja B,
de corruptos un millar.
(¡Ahora Todos!)
Y encima quiere mandar

Despidos por cuatro perras,
feroz desprecio a la ciencia,
y  reforma laboral.
Y encima quiere mandar.

Ventajas a los de arriba
con salarios de miseria
para todos los demás.
Y encima quiere mandar.

Al dictat del capital
y la casta patronal
arrebatan lo vital.
Y encima quiere mandar.

Para cenas, el Bar-cenas,
su tesorero bacteria
con millones por docenas.
Y encima quiere mandar.

Para burlas, la del jaguar,
fue ministra muy amena,
más limpia que la patena.
Y encima quiere mandar.

El Correa, el Albondiguilla,
el Bigotes, el Agag
y uno que llamaban Camp.
Y encima quiere mandar.

Los pastizales en Suiza,
papeles en Panamá,
la Patria sólo natal
y la amnistía fiscal.
Y encima quiere mandar.

Sobresueldos, muchas ‘blacks’,
miles de euros por las buenas,
ni un cuello blanco en la trena.
Y encima quiere mandar.

La enseñanza, ese derecho,
expulsando a los maestros
dijo que iba a mejorar.
Y encima insiste en mandar.

Por cartera familiar
del joven quiere evaluar
si vale para estudiar.
Y encima quiere mandar.

Más cosas podía contar
de ese tipo tan cabrón
de pésima condición.
Y encima quiere mandar

Por ahora solo digo:
“¡Cae del guindo, chaval,
y no vuelvas a votar!”

– ¿Qué te parece, comisario?

– Hombre, un poco ripioso. Yo quitaría lo de “cabrón”.

– ¿Y qué pongo?

– Puedes poner “archipenco”.

– ¿Rap del archipenco mandón..? No suena mal. ¿Qué significa?

– No sé, Marín, es una palabra que empleaba Manuel Azaña sobre algunos políticos torpes y amomiaos.

– Vale, gracias, comisario.

Antes de que cancele la comunicación le digo que tengan cuidado, vaya a ser que les arreen y los detengan. “¡Que lo hagan, si tienen huevos! Así salimos por televisión en directo”. Ya digo que es muy listo y sabe que las emisoras de radio y televisión plantan sus platós portátiles en esa plaza, delante del Parlamento para que sus presentadores y tertulianos comenten los detalles de la sesión de investidura. También le he dicho que la ley prohíbe manifestarse junto al Congreso y me ha contestado que les importa una mierda, que son seis y no van a manifestarse ni en plan violento. Y aunque le he insistido que haga valer su autoridad sobre las insensatas e insensatos del grupo y evite las injurias a las autoridades, vaya a ser que les empapelen, me ha contestado que lo primero es la libertad y lo segundo y todo lo demás, también, así que turris burris, por un oído le entra y por el otro le sale. Creo que va para político.

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  • Piedra

    Gunísimo, guenísimo, Marín

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