Oscar Wilde en Reading

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Entrada a la prisión de Reading. / Efe

En la prisión de Reading escribió Oscar Wilde la carta más larga y probablemente la más hermosa de la literatura: In carcere et vinculis: De Profundis. Dedicada a su amante, lord Alfred DouglasBosie, cuyo amor le llevó a la cárcel y a la ruina, Wilde desnuda su amor y su corazón párrafo por párrafo, como si abandonara los ropajes sensuales del paganismo para vestirse con el sayón de un mártir. No era poco matirio, desde luego, puesto que Reading, en los tiempos de Wilde, era una prisión ideada para demoler el cuerpo y el alma de los reclusos. A los trabajos forzados y los castigos corporales hay que sumar la humillante dieta que provocaba diarreas continuas: el escritor salió de Reading, tras dos años de condena, física y moralmente destruido. Ya he escrito en este mismo rincón sobre el vergonzoso proceso que llevó a Wilde entre rejas. El dandy ingenioso e irresistible que era el pavo real más fastuoso de la alta sociedad londinense acabó sin una pluma, convertido en un hombre triste y abotargado que caminaba arrastrando por todas partes las cadenas del oprobio.

Hace tres años que Reading dejó de ser prisión y ahora, por primera vez, va a abrir sus puertas al público, el cual podrá entrar en la estrecha celda donde Wilde penó por haberse atrevido a declarar en público "el amor que no osa decir su nombre". Todo lo que verán es un pequeño lavabo, un ventanuco enrejado y un lecho angosto e incómodo. No hay nada de Wilde allí, puesto que, tras su liberación, cientos y cientos de prisioneros durmieron y sufrieron, comieron, se lavaron y lamentaron su suerte en el mismo lugar. Sin embargo, durante los próximos meses de septiembre y octubre, cada domingo, De Profundis será leída en público por diversos escritores y artistas -el dramaturgo Neil Bartlett, el escritor Colm Tóibín, la cantante Patti Smith, el actor Ralph Fiennes- que prestarán su voz al verbo doliente de Oscar Wilde. Habrá también una exposición de fotografías y pinturas con obras, entre otros, de Robert Gober, Doris Salcedo, Steve McQueen y el célebre disidente chino Ai Weiwei.

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Recordar el desgarrador viacrucis de Wilde es un acto de contrición y desagravio que ni él ni su memoria necesitan, pero que quizá sí sirva para alertar sobre la hipocresía y la homofobia rampantes en nuestra sociedad. Conviene puntualizar que la condena de Wilde fue "por cometer actos de indecencia grosera con otros varones", no por pervertir a menores de edad, una figura penal que ni siquiera existía en aquella época. Por desgracia, en 1952, más de medio siglo después del juicio contra Wilde, otro genio incomparable fue injuriado y perseguido por la justicia británica y por los mismos motivos: el matemático y cibernético Alan Turing, el hombre que descifró la clave secreta de la Máquina Enigma y cuya contribución a la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial fue, en palabras de Richard Dawkins, "mayor que la de Eisenhower". Lo acusaron de indecencia y perversión sexual y le dieron a elegir entre un año de cárcel y la castración química. Turing escogió la dieta de estrógenos, una pésima elección lo que lo condujo rápidamente a la obesidad, la impotencia y el suicidio. Por aquel entonces ni siquiera era público que, por sus trabajos de descodificación en Bletchley Park, Turing había sido condecorado con la Orden del Imperio Británico.

En diciembre de 2013, en una muestra de vano arrepentimiento que revela más bien la estupidez congénita del poder, la reina Isabel le concedió el indulto póstumo a Alan Turing. Pocas veces su muy graciosa majestad habrá sido más graciosa, cuando es ella quien debería pedir perdón a Turing y a miles como él en nombre de la pútrida justicia británica. Se calcula que, sólo en Gran Bretaña, más de cincuenta mil homosexuales han sufrido desgracias similares a las de Turing o Wilde, las cuales conocemos únicamente por la insigne nombradía de sus víctimas. Quizá algún día aprenderemos. No es pequeña ironía que Reading sea el nombre de una prisión que significa "leyendo".

1 Comment
  1. cha says

    Impresionante.

    PS: Gracias por esta sección.

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