La Edad Media, no tan oscura como la pintan

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El 'Broche de Wingham', una de las joyas de la exposición. / © The Trustees of the British Museum (2016) - CaixaForum

El 19 de octubre se inaugurará la primera de las exposiciones que CaixaForum tiene programadas esta temporada en colaboración con el British Museum. Su título, Los pilares de Europa. La Edad Media en el British Museum, que estará entre nosotros hasta el 5 de febrero, rompe, además, una tradición de CaixaForum, ya que se verá antes en Madrid que en Barcelona, cuando es tradición que la temporada se abra en la capital catalana y que luego las exposiciones pasen a Madrid. Los pilares de Europa. La Edad Media en el British Museum, de la que Ignasi Miró, director del área cultural de la Fundación La Caixa, puntualiza que “cuando se hablaba de organizarlas aún no se hablaba del brexit”, viene a completar, aunque en relación cronológica inversa, la segunda exposición en colaboración con el British Museum, Los antiguos griegos: atletas, guerreros y héroes, concebida bajo el signo de la competitividad, y que cerrará la temporada de muestras de CaixaForum el año que viene.

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Las palabras de Ignasi Miró son pertinentes, pues ante el auge del euroescepticismo. esta exposición viene a demostrar que la idea de Europa como paisaje común de convivencia y cultura es muy antigua. La muestra, evidentemente, incide en el Cristianismo como responsable de esa unión y en los monasterios como lugares comunes de convivencia repartidos por una Europa sin fronteras. Todo esto es cierto, sin embargo, si entendemos que el Cristianismo no fue heredero del Imperio Romano sino que ejerció de religión oficial del mismo durante 400 años, más años que tiene la existencia de la mayoría de los países que hay hoy sobre la Tierra. Y que la Edad Media no fue más que el intento de volver a reunir el esplendor del Imperio en un paisaje devastado y que esa unión la hizo el Papa, trasunto cristiano del antiguo Emperador, sí, pero también los reyes de origen bárbaro fascinados por la idea misma de Roma. El ejemplo más señero: la creación del Sacro Imperio Romano Germánico por parte de Carlomagno. En eso estamos en el día de hoy.

Los pilares de Europa consta de 260 objetos, pertenecientes al British Museum en su mayor parte, y de los cuales hay un alto porcentaje que nunca había sido exhibido con anterioridad. La mayoría de ellos pertenecen a los monasterios aunque hay piezas artesanas de gran calidad de la nobleza. El periodo que comprende es amplio, desde el 400 hasta el 1500, fechas que pueden llevar a confusión pues para esa fecha el Imperio aún se mantenía, aunque no en Gran Bretaña. Como dato curioso, habría que señalar que la exposición acaba en la fecha en que se supone se inicia el espíritu renancentista, es decir, cuando realmente acaba el Imperio Romano de Oriente, con la toma de Constantinopla, el 29 de mayo de 1453 por parte de los turcos otomanos. Pocos años más tarde, en 1492, comenzaría la lenta globalización de la economía con el descubrimiento de América, dando comienzo al mundo Moderno.

Los comisarios de la muestra son Michael Lewis, director adjunto del departamento de Europa, Gran Bretaña y la Prehistoria del British Museum y experto en arte del siglo XI y Naomi Speakman, comisaria de la Baja Edad Media del British Museum. Vale decir, una exposición en principio abocada a que el visitante contemplara en realidad los vestigios medievales de Gran Bretaña, que puede acercarle en su fantasía a la fantasmagoría del Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda pero que, por sí solos, daría una falsa idea del Medioevo. Se ha remediado aportando piezas del entorno mediterráneo que en aquellos años conservaban mejor los vestigios de la romanidad. Para ello se han incorporado piezas procedentes del Museo Arqueológico Nacional de Madrid, el Museo Nacional d'Art de Catalunya y el Museu Frederic Marés, que atemperan el carácter eminentemente nórdico de la exposición.

La idea que subyace en la muestra es dar a entender al visitante, según palabras de Ignasi Miró, que “la Edad Media siempre se nos presentó como oscura y la exposición está montada para disipar esa idea”. Fue una época que albergó “un mundo de color no esperado”, por tanto, y que esta exposición demuestra con creces. En realidad, lo que nos hace Los pilares de Europa es destruir el falso mito del Medioevo como edad oscura por medio de objetos que hablan por sí solos, visión que vino del positivismo decimonónico en contraposición al fervor del Romanticismo por aquella época, concepción que los grandes historiadores del siglo XX confirmaron como más idónea y ajustada a realidad que la positivista.

Hay piezas que se exponen que reflejan una sensibilidad y refinamientos extremos, como el llamado 'Broche de Wingham', realizado en plata dorada, con incrustaciones de granates, vidrio azul, algo raro en aquel entonces, y conchas, que data del año 585, y que bien puede decirse que es una de las piezas más valiosas de las que se exponen por la excelencia de su realización. Hay, asimismo, un estuche para espejo que nos recuerda la compostura de las figuras de la época clásica; una estatua de caballero, en piedra, que data del año 1375, que hará las delicias de aquellos que gustaban de las películas del Hollywood de los años 50 sobre la Edad Media, véase, Los vikingos, o el Quintin Durward y un rey que pertenece al juego de ajedrez de Lewis, de 1200, de factura noruega, algo que se nota por su fascinante tosquedad.

Los pilares de Europa es una exposición que, a pesar del brexit, nos da una idea de que Gran Bretaña no acabó por fortuna por ser plenamente una isla.

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