La Movida, crónica de una mentira anunciada

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Portada de La Movida modernosa
Cubierta de la obra de José Luis Moreno-Ruiz.

La movida modernosa (La Felguera Editores) es el título del último libro escrito por José Luis Moreno-Ruiz , ‘Morenito’ para los amigos, uno de los periodistas y escritores españoles, bueno, también torero, más curiosos e interesantes que me ha sido dado a conocer. Supe de Moreno cuando dirigía Rosa de Sanatorio en Radio 3, un programa legendario que se cargaron de mala fe y tuve a su mujer de entonces, Susana, como compañera de fatigas en El Independiente. En aquel tiempo José Luis y Susana llevaban una editorial, Moreno-Ávila, que publicó libros jugosos, como Literatura, amigo Thompson, de un buen y prometedor escritor, había publicado Tánger Bar, pero no había escrito aún sus dos memorables libros, Las pirañas La flecha del miedoMiguel Sánchez-Ostiz, que es ahora columnista en cuartopoder.es, y libros que siempre cito a pesar de la injusticia que supone insistir en dos novelas en un autor que ha publicado veinte y algunos libros de ensayos. Literatura, amigo Thompson, se publicó en el 89 y di cuenta de ese hermoso libro en El Urogallo. Pero volvamos a Moreno-Ruiz.

Nuestro autor fue torero entre muchas otras cosas, como músico sacó con Jesús Corcobado Retrato de añil, por ejemplo, y conviene destacar entre su producción narrativa Ángeles en mis cojones (Libertarias-Prodhufi) entre novelas y otros libros de relatos, por su alta calidad, amén de traducciones muy cuidadas de Joseph Conrad, Melville, Robert Louis Stevenson, London… como ven, a Moreno le encantan los autores de aventuras. Su vida, de paso, es una aventura y, por donde pasa, deja huella. Y digo todo esto y cuento batallas ya pasadas porque Moreno-Ruiz es escritor que gusta de desmitificar, lo ha hecho siempre y, claro, la Movida madrileña, era de prever, sería punto de mira.

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Moreno siempre sabe de lo que habla. En La movida modernosa abunda en la tesis de que Felipe González, a través del alcalde de Madrid Tierno Galván, dio alas a la Movida de entonces para neutralizar sus efectos políticos más radicales. De ese modo Alaska, no digamos Mecano, bestia negra de Moreno-Ruiz, sustituyeron a La Polla Records o a Leño, o se dio cancha a fotógrafos como Ouka Lele  y la parte más acuosa y delicuescente de la Postmodernidad se apoderó de un movimiento. Moreno, que utiliza la metáfora al modo de Ramón Gómez de la Serna lo dice así: “La Movida fue como coger a los enanos del Bombero Torero y disfrazarlos de David Bowie”. La metáfora es ramoniana pero la mala leche es puro Valle Inclán. Lo que sucede es que lo que cuenta es cierto en gran medida.

No se si será verdad que a los mercenarios del GAL los llevaban a Rock Ola donde les ponían chicas a su servicio, como cuenta Moreno-Ruiz, ni que fuera de chicas con apellidos ilustres, las demás fueran poco menos que esclavas sexuales violadas en grupo por artistas y escritores que vengaban, así, sus frustraciones. Pero lo cierto es que en aquellos años hubo excesos a lo bestia y que aquello se pagó en muchos casos con la muerte ya que la heroína campaba por sus respetos y los barrios obreros de Madrid, Barcelona y Bilbao estaban llenos de yonquis moribundos mientras se realizaba la reconversión industrial. Verdad. Sí. Cierto… en sus detalles pero en lo que discrepo algunas veces en su interpretación.

Creo que los casos de Madrid y Barcelona eran muy distintos y, si bien en Barcelona la policía se empleó a fondo en la desactivación del anarquismo, como ha repetido Pepe Ribas por activa y por pasiva, en Madrid no hizo falta porque aquí esa tradición no existía salvo casos aislados. Y si bien es cierto que en Radio 3 estaba totalmente prohibido hablar del rock duro vasco, lo sabrá Moreno, también es verdad que aquello fue consecuencia de la actividad de ETA que, se nos olvida, era muy intensa y no sólo poniendo bombas.

La Movida fue, para Moreno, la crónica de una imbecilidad política. El libro es brillante pero deliberadamente provocador, lo de comparar la voz de Fito Páez con los pedos vaginales de una muerta Eva Perón violada por sus camaradas cuando yacía embalsamada me parece sencillamente gratuito y no hay nada peor en el arte que la gratuidad, amén del aburrimiento, cualidad que, desde luego, está muy alejada de este libro, tremendamente divertido.

Lo de la manipulación política de la Movida fue cierto pero creo que, como casi todo en la vida, por carambola, no por consciente mandato de un malvado Goebbels socialista. Felipe González necesitaba dar una imagen exterior de juventud y renovación y la Movida le vino que ni al pelo. Y, claro, ya había elementos en ese movimiento que estaban deseando tamaña disposición: no había más que ver los programas de La Edad de Oro, de Paloma Chamorro que emitía TVE, para darse cuenta de ello.

Pedro Almodóvar y Mecano son las bestias negras de este libro, cosa que no me parece nada mal, pero creo que lo que nos corresponde, amén de criticar a especímenes así si apetece, es reivindicar gentes de la Otra Movida, gentes como Alberto Cardín o Eduardo Haro Ibars, a los que eso del GAL les pillaba muy lejos.

Este libro es necesario, pues, y no porque lo que diga vaya a misa, sino precisamente porque remueve aguas estancadas hace tiempo. Y tenía que ser Moreno-Ruiz quien lo llevara a cabo.

2 Comments
  1. aireratu says

    Muchas gracias Juan Ángel por la referencia (y por el apoyo de todos estos años). José Luis Moreno-Ruiz fue muy generoso conmigo publicando aquel libro, Literatura, amigo Thompson, que desapareció, en serio lo digo, nada más salir se esfumó. Ni José Luis ni yo supimos qué había pasado. Lo encontré en Bayona muchos años después, en un congreso de no me acuerdo qué cosas vascas, y allí estaba, nuevico el libro… Salió al tiempo del premio Herralde, pero esta es otra historia, que diría el bodeguero de Irma La dulce…
    Estuve en algún programa de aquellos de Paloma Chamorro con bufet libre, arrebuches de dos mil duritos y trastiendas de verdad estrepitosas, carajo, qué esperpento… Y casi lo más grotesco de todo era el eco que tenía aquello «en provincias» donde se montaban movidas precarias, como jalogüines de pueblo… Me alegro mucho de que el libro de José Luis se haya por fin publicado porque otros editores que lo tuvieron no se atravieron, un abrazo

  2. José Luis Moreno-Ruiz says

    ¡Un gran abrazo, Juristo!
    Dos leves salvedades: Particularmente no me interesó nunca la obra de Haro Ibars ni él mismo. De Cardín tengo que decir todo lo contrario: Fue un buen amigo y fui editor de uno de sus libros, ignorado en su día como lo fue el de Miguel Sánchez-Ostiz: «Sin más ni más». No obstante, ninguno de los dos tuvo que ver con aquello de la Movida, por ventura.
    (Por lo demás: Hace veintisiete años que no piso una plaza de toros, salvo si de asistir a algún que otro concierto se trata, y estoy por completo a favor de la abolición de las corridas -de toros-, si bien los animalistas me caen tan gordos como me caen ya los taurinos).
    Más abrazos y mil gracias por ocuparte de mi libro.
    José Luis Moreno-Ruiz

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