Las miradas afines de Velázquez y Murillo se cruzan en Sevilla

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La sagrada familia del pajarito, de Murillo
'La sagrada familia del pajarito', de Murillo. / museodelprado.es

Sevilla celebra el encuentro de los dos maestros del Siglo de Oro, Diego Velázquez y Bartolomé Esteban Murillo, en su ciudad natal, con la exposición organizada por la Fundación Focus en colaboración con el Museo del Prado, que se inaugura el 8 de noviembre,  hasta el 28 de febrero de 2017, en Los Venerables,  el hospital barroco que alberga el Centro Velázquez, en pleno barrio de Santa Cruz, cerca de los jardines de Murillo. Todo queda en casa.

Cuartopoder.es ha preguntado a la directora de la Fundación Focus, Anabel Morillo, cómo se gestó esta cita sevillana: "La exposición surgió de una manera natural hace tres años cuando organizamos junto al Museo del Prado y la Dulwich Picture Gallery de Londres, la exposición "Murillo y Justino de Neve. El arte de la amistad", que también comisarió Gabriele Finaldi cuando era director adjunto de conservación del Prado y que se exhibió en Madrid, Sevilla y Londres desde 2012 a 2013. Hay veces que este tipo de exposiciones son semilla de otras y esta relación de mecenazgo y amistad entre Justino de Neve y Murillo, nos llevó a plantearnos organizar una muestra que reflexionara sobre las afinidades de dos pintores universales, sevillanos, Velázquez y Murillo, algo que nunca se había  organizado en una exposición con el trasfondo y la influencia que Sevilla tuvo en ambos. Y así se puso en marcha el proyecto en 2014, también con la ayuda de Gabriele Finaldi, actual director de la National Gallery de Londres".

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Cuadros procedentes de todos los confines –el Kunsthistorisches, de Viena; National Gallery, de Londres; el Museo del Louvre, de París; la Frick Collection, de Nueva York; el Meadows Museum, de Dallas; el Nelson-Atkins, de Kansas; el Museo de Bellas Artes, de Orleans; la Dulwich Picture Gallery y la Wellington Collection-, llegan a la capital andaluza para que la gente pueda contemplar –algunos cuadros se verán por vez primera en España- el genio del gigante Diego Velázquez y la gracia del hermano menor, Bartolomé Esteban Murillo.

La exposición celebra, en efecto, el Año Murillo  y quiere dejar claro el paralelismo de los sevillanos en el tratamiento de los mismos temas, especialmente las Inmaculadas y cómo Murillo fue capaz de aprender lo mejor de las obras que Velázquez,  18 años mayor que él, dejó en Sevilla antes de irse a Madrid, a trabajar.

Sobre la impresión de que Murillo es menor pintor ante Velázquez, Anabel Morillo piensa que "cuando ves esta exposición, te das cuentas de que las distancias o comparaciones de calidad no existen entre los dos pintores. Precisamente, ésa es una de las claves que los visitantes van a encontrar cuando disfruten la exposición".

Por cierto que, también gracias a la colaboración del Museo del Prado y la Fundación Focus, el 22 de este mes se abre una exposición de José de Ribera –la mayor parte, dibujos- en la pinacoteca nacional, tal como anunciaron el director del Prado, Miguel Zugaza y la directora de la Fundación Focus el pasado septiembre.

Una de las obras que lucirán palmito en España por vez primera es una Inmaculada Concepción, de Murillo, pintada en 1670 y procedente del Nelson-Atkins Museum de Kansas City. Otra, la Inmaculada Concepción de la National Gallery de Londres junto a la de la Fundación Focus, que también aporta otras dos obras propias del total de diecinueve que se exponen: nueve de Velázquez, entre 1617 y 1656 y diez de Murillo, pintadas entre 1645 y 1680.

Otras obras que nunca habían regresado a Sevilla son Santa Justa Santa Rufina, de Murillo, dos lienzos propiedad del Meadows Museum de Dallas, que en su día fueron robados por los nazis como ha contado el periodista José María Rondón en Diario de Sevilla. También se verá por vez primera en España la obra de la Colección Wellington, Dos jóvenes a la mesa, de Velázquez.

Organizar esta coreografía con tantos centros distintos aportando obra no habrá sido fácil, aunque Anabel Morillo aclara: "La credibilidad como institución de apoyo y difusión de la cultura y la calidad de las exposiciones organizadas anteriormente, junto al rigor de contar con un comisario como Gabriele Finaldi,  ha contribuido a que la negociación haya sido fluida y hoy podamos celebrar el reencuentro de Velázquez y Murillo en la Fundación Focus de Sevilla".

Todo esto es mera información, pero lo más relevante es la emoción que suscita la contemplación de estos cuadros, ese abandonarse a su influjo sin tener en cuenta el tiempo que pase. Hasta el aburrimiento, si cabe. Con la complicidad del silencio del museo, la sensación de recogimiento casi religioso, tomándose la pausa debida en la respiración profunda, como si de una sesión de yoga se tratase, los trazos de estos gigantes pueden envolver literalmente, como arropándola a la persona que se planta frente a ellos con la debida humildad y curiosidad. Con el debido amor al arte, esa rara avis que aún vuela en nuestro territorio, a pesar de la insensibilidad manifiesta de los administradores de España, tan inculcadora de embrutecimiento.

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