‘Atlántica XXII’ puede desaparecer por el hostigamiento judicial de UGT

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Presentación del último número de la revista. En el centro, el director Xuan Cándano, junto a Jara Cosculluela y Francisco Petit / foto cedida por Atlántica XXII
Presentación del último número de la revista. En el centro, el director Xuan Cándano, junto a Jara Cosculluela y Francisco Petit. / Foto cedida por Atlántica XXII

Una revista con casi 8 años de vida y más de 800 suscriptores puede desaparecer por la persecución judicial de un sindicato. La revista Atlántica XXII, que se edita en el Principado de Asturias, ha iniciado una campaña de crowdfunding, por la que pretende recaudar la suma de 10.000 euros para hacer frente a las demandas interpuestas por el sindicato UGT.

"Atlántica XXII nació hace ocho años por el empeño de 16 fundadores que aportamos 46.000 euros y hemos resistido bien todo este tiempo hasta que el hostigamiento judicial de UGT nos ha puesto en peligro." Xuan Cándano es el director de Atlántica XXII y ha atendido telefónicamente a cuartopoder.es.

La revista se edita en papel cada dos meses, con una edición muy cuidada y también tiene una edición digital, aunque la estabilidad económica siempre ha sido difícil. "No tenemos una estructura empresarial detrás ni conseguimos mucha publicidad; nuestra independencia periodística nos castiga con un boicot de la publicidad institucional porque en Asturias hay un régimen clientelar y nosotros somos el enemigo a batir por los ayuntamientos del PSOE, UGT y el Gobierno del Principado" afirma Cándano.

La persecución de UGT comenzó en 2014. Atlántica XXII publicó que el secretario general de UGT en Asturias, Justo Rodríguez, había sido condenado por vulneración de los derechos fundamentales del presidente del comité de empresa de UGT, pues en una grabación le presionaba y amenazaba. "Como yo soy trabajador de TVE, a través de la sección sindical de UGT, me denunciaron por una productora que había montado entre 1990 y 1996, durante un periodo de excedencia. La empresa me suspendió 20 días de empleo y sueldo y recurrí al juzgado de lo social, donde les dieron un palo tremendo, pues el juez vio claramente que la denuncia la habían puesto por el artículo", explica el director.

El siguiente encontronazo se produjo en 2015. Atlántica publicó que la UCO estaba investigando al sindicato en Asturias por corrupción y la revista se encontró con cuatro demandas por atentado contra el honor. "La estrategia está clara, lo único que pretenden es acabar con nosotros, obligándonos a acudir a los procedimientos judiciales. De las cuatro denuncias, tres no se ratificaron, pero a nosotros nos obligó a destinar los fondos para el abogado", aclara Cándano.

Portada del último número de la revista Atlántica XXII
Portada del último número de la revista Atlántica XXII.

La cuarta denuncia fue del ex secretario general de UGT Metal, Eduardo Donaire, que pedía, en concepto de indemnización, 6.000 euros a la revista y 6.000 euros a un sindicalista de Corriente Sindical de Izquierdas (CSI) por las opiniones que vertía sobre él en el reportaje. En primera instancia se desestimó la demanda pero la sección 5ª de la Audiencia Provincial de Asturias la revocó, dando la razón parcialmente a Donaire y condenando a la revista al pago de los 6.000 euros más los intereses de demora. "Hemos recurrido la sentencia al Tribunal Supremo y espero que nos dé la razón porque es injusta. Toda la información publicada estaba contrastada y además nadie del sindicato quiso hablar con nosotros antes de publicar la información. Con lo que ahora sabemos, podríamos haber recusado a uno de los miembros del Tribunal, pero no lo hicimos y sólo nos queda esperar," concluye el director de la publicación.

En los dos últimos años habían conseguido un colchón económico que les permitía seguir publicando con cierta tranquilidad pero este procedimiento puede acabar con la revista. La condena no es elevada pero el procedimiento les ha supuesto un importante coste de abogado y procurador. Si en el Supremo no les dan la razón, además se enfrentarían a los intereses de demora y las costas de la otra parte.

En cada revista Atlántica XXII  trabajan más o menos cuarenta personas entre redactores, fotógrafos, maquetadores e ilustradores y todos cobran por el trabajo que realizan. La apuesta por el periodismo independiente y de calidad merece un apoyo económico. En el momento de cierre de esta información ya habían conseguido más de 6.200 euros.

2 Comments
  1. meruco says

    Puxa AtlánticaXXII, ¡PUXA!

  2. Etxea says

    Que lo ponga Somos que por ehí entra pasta. Tanto hablar de medios libres y pa uno que hay que pongan la tela.

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