En España hay demasiados periodistas autónomos y no somos tan libres

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Presentación del "Informe anual de la Profesión periodística 2016" En la imagen, de izq. a dcha.: Luis Palacio, Victoria Prego y David Corral. Foto: Pablo Vázquez / APM

Otro año termina y toca hacer balance de lo ocurrido en materia de periodismo y medios de comunicación. Aunque todos somos periodistas, las diferencias entre serlo en España y en algunos países es abismal.

El informe de la APM, que cada año se presenta en diciembre, elaborado a través de encuestas a los propios profesionales, es un fiel espejo de la situación de periodistas y comunicadores en España. Aunque el informe abarca muchos aspectos de la profesión, hay tres que destacan en 2016.

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El cambio en las redacciones guiadas por el principio "lo digital lo primero", que ha creado nuevos perfiles profesionales, lenguajes y medios técnicos. El estudio revela que la mayoría de medios, tanto nativos digitales como tradicionales cuentan en la plantilla con gestores de redes sociales, analistas SEO, que buscan el mejor posicionamiento, o analistas SEM, que se encargan del marketing digital.

El segundo aspecto que se repite desde hace varias ediciones es la preocupación de los periodistas por las presiones que sufren al elaborar las informaciones. Casi el 75% de los encuestados cedió a las presiones y no publicó una información. El origen de las presiones es muy diverso, les llega de los poderes políticos, económicos o de la propiedad de su empresa. Sólo el 21% reconoce no haber recibido nunca presiones.

El incremento del número de trabajadores autónomos. Según la encuesta, el 26,8 de los periodistas entrevistados trabajan como autónomos. Lo peor es que el 75,10% se hizo autónomo forzado por las circunstancias y lo más triste es que el 58,8% de los encuestados considera que el futuro del periodismo pasa por ejercer como autónomo y que más del 35% colabora para una sola empresa o integrado en su estructura, lo que conocemos como "falsos autónomos".

Este año se ha introducido en el informe el trabajo de los cámaras y fotógrafos. Si los periodistas pueden quejarse de precariedad laboral, el caso de aquellos es terrible: el 64% trabajan como autónomos.

2016 también fue el año del enésimo ERE de Unidad Editorial. En esta ocasión han salido del grupo 160 trabajadores. La huelga de los trabajadores consiguió que, por primera vez, El Mundo y Marca no llegaran a los quioscos.

En cuanto a las televisiones autonómicas, Telemadrid sigue con su conflicto abierto, sentencias firmes que aprueban la readmisión de los trabajadores despedidos y que la empresa se niega a readmitir, y la Radio Televisión Valenciana no ha vuelto a emitir a pesar de las promesas del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, de que habría una nueva televisión en valenciano en 2015.

Los secuestros y asesinatos de periodistas se convierten en rutina

Y sales de nuestros problemas cotidianos, precariedad laboral, presiones a la hora de publicar y te encuentras con 52 periodistas secuestrados, 348 detenidos y 74 asesinados en el resto del mundo.

Los informes de Reporteros sin Fronteras de 2016 son claros y contundentes. Las cifras hablan por sí solas. Los 52 secuestrados se concentran únicamente en tres países, Siria, Yemén e Irak. Precisamente en mayo de este año eran liberados los periodistas Angel Sastre, Antonio Pampliega y José Manuel López, tras más de diez meses secuestrados por el Frente Al Nusra, la filial siria del ISIS.

Portada del Informe realizado por Reporteros sin Fronteras

El país que más periodistas detiene es Turquía, con más de 100, al menos 41 de ellos confirmados. Los periodistas siempre han sufrido las envestidas del régimen de Tayip Erdogán, pero después del intento de golpe de Estado en el mes de julio, las detenciones y los cierres de periódicos y emisoras han sido constantes. A Turquía le siguen, en el vergonzoso podium, China y Siria.

De los 74 periodistas asesinados en el mundo, 53 lo fueron deliberadamente, es decir, asesinados por contar al mundo lo que pasaba. Los restantes 21 fueron asesinados mientras realizaban su trabajo, aunque no eran un objetivo. Aquí el podium lo encabeza Siria, seguida de Afganistan y Mexico.

La violencia en Mexico es tal que, pocos días después de cerrarse el informe anual, se produjo un nuevo asesinato, el del periodista Jesús Adrián Rodríguez Samaniego, a las puertas de su casa. Con este son diez los periodistas asesinados en un país teóricamente "en paz" pero mortífero para los informadores.

Tal y como refleja RSF en su informe, el 29 de abril, medios de comunicación, periodistas, ONG y personalidades públicas de todos los continentes hicieron un llamamiento solemne para que se nombre a un “protector de los periodistas”, de acuerdo con la propuesta de RSF de crear la figura de Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para la seguridad de los periodistas.  "El objetivo de esta propuesta -recoge el informe de RSF- es establecer un mecanismo concreto para que se aplique la legislación internacional y pueda reducirse al fin el número de ataques contra periodistas en el mundo, ya que, hasta el momento, la adopción de numerosas resoluciones de la ONU relativas a la protección de los periodistas y la lucha contra la impunidad no han dado resultados concretos." Naciones Unidad todavía no se ha pronunciado.

Y para terminar el resumen del año, un artículo para la reflexión de Alberto Arce. El título es No fueron los amateurs los que acabaron con el periodismo. Imprescindible para saber como hemos llegado hasta aquí, este año y los anteriores.

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