JUAN ÁNGEL JURISTO | Publicado: - Actualizado: 20/2/2017 16:22

El periodista y escritor José Yoldi en su despacho. / CP

Segunda novela de su autor, La noche perdida (Editorial Mong) [ver primer capítulo] es un thriller apasionante sobre las tramas mafiosas en España que está basada en hechos reales, que el propio autor desvela en la entrevista. José Yoldi (San Sebastián, 1954), afamado periodista experto en tribunales y colaborador de cuartopoder.es, vuelve a introducir en la novela a Paz Guerra, que de por sí es un puro oxímoron, la periodista presente ya en su anterior novela El enigma Kungsholm, y, de paso, nos cuela de homenaje a los dos guardias civiles protagonistas de las novelas de Lorenzo Silva, lo que da una idea del sesgo de homenaje a la novela negra de la narración.

Ésta es novela de personajes redondos, acabados, pero quizá ninguno como el que representa la Bambola, jefa de un clan de la Camorra y basada en un personaje real, aunque los hay muy ajustados, verosímiles e, incluso, como la recreación de los personajes de las novelas de Lorenzo Silva, una sorpresa. Yoldi revela en esta entrevista aspectos reales en los que se basa la novela, a la vez que reflexiona sobre el cariz del periodismo actual y, de paso, reflexiona sobre el género del thriller en nuestros pagos, revelándonos lados inesperados.

– Mantengo la tesis de que el thriller actual es el correlato de la novela de denuncia de los años treinta, su refugio. En su caso la cosa parece clara…

– Es verdad, aunque inicialmente no había pensado en ello. Lo único que al principio tenía sentido era el reto de ser capaz de construir una novela que fuera razonablemente atractiva.

– Usted es un periodista famoso en su especialidad, tribunales. Ha escrito libros sobre ello como El enigma Kungsholm... Dicen que escribir una segunda novela es lo más difícil, ¿está de acuerdo con el acuerdo, que parece unánime entre los escritores?

– Tampoco me lo planteé al iniciar la segunda, aunque he tardado en terminarla mucho más que la primera. Es verdad que por medio tuve un bache emocional porque murieron cinco amigos en un semestre y me dejó bastante tocado y no me apetecía escribir.

– Tremendo, parece una metáfora: el capo de la Camorra, Roberto Nuvoletta, recibiendo un disparo en los testículos. Vaya comienzo, el famoso puñetazo que decía Céline al lector… Con ello quiero preguntarle, ¿hasta qué punto el estilo eficaz del periodismo le ha servido a la hora de escribir la novela?

“Me ha servido bastante la idea periodística de atrapar al lector y no dejarle escapar, como en un buen reportaje”

– Pues me ha servido de bastante la idea periodística de atrapar al lector y no dejarle escapar, como debe ser un buen reportaje. Hay que llamar su atención y después tener un ritmo ágil. Como le oí a Juan Diego Botto: “Nunca aburras”

– Sigue, por lo que veo, con Paz Guerra, pero ha metido a los guardias civiles de Lorenzo Silva en la partida. Esto es nuevo por nuestros pagos, es un ejercicio sutil de eficacia narrativa, amén de generosidad rara…

– Lorenzo admiraba mi trabajo periodístico y yo el suyo como novelista. Nos conocimos por Twitter y luego, personalmente, en un Barcelona Negra y Criminal. Me pareció que un cameo de sus personajes en mi novela era un homenaje hacia su labor. Le pedí permiso para incorporar a Bevilacqua y Chamorro y, cariñoso, me contestó que encantado. Así que le agradezco la deferencia. En todo caso, conozco varios casos en los que autores célebres incorporaron personajes de otros novelistas a modo de homenaje.

– Hay detalles espectaculares pero muy reales, como que el niño de la Bambola se llame Diego Armando, y su apodo sea Maradona. Creo que dan una visión muy real, por lo esperpéntico de la realidad de ciertas mafias…

Cubierta de la novela. / Editorial Mong

– Es, efectivamente, muy real. Nápoles enloqueció cuando jugó allí Maradona y hubo muchos niños, no solo hijos de mafiosos, que se llamaron así. En determinadas clases sociales aspiran a emular a personas que tienen éxito, fama, dinero o poder, y eligen para sus hijos los nombres de esas celebrities.

– Por cierto, la Bambola es uno de los personajes más complejos de la novela… se le nota una atracción similar a la de Paz Guerra. ¿Qué le atrajo del personaje?

– Está remotamente inspirado en una mujer jefa de un clan camorrista llamada Pupeta Maresca. Hija de un capo, viuda de otro capo y dura como ella sola. En la actualidad, hay otra como ella: Rosaria Amato, jefa del clan de los Amato-Pagani, que monopoliza el mercado de la droga al por mayor en el sur de Italia. Ella es hermana y viuda de jefes camorristas. Es fuerte y vence a los hombres en su terreno, incluso en el de la violencia.

– La corrupción política en España, aliada del ladrillo, se ha visto mermada por una Justicia lenta? ¿Hasta qué punto ello ha servido para ocultar las propias trampas de la Justicia, su lado oscuro?

– La justicia es lenta. Siempre va muy por detrás de la corrupción. En los casos políticos, véase el caso Filesa o la Gürtel, nunca los mecanismos de control del Estado para detectarlos han funcionado. Fueron denuncias de gente de dentro que estaba desencantada o despechada. Las sentencias se conocen diez años después y no siempre abarcan a todos los que estaban. Sí, la justicia tiene sus propias trampas, partiendo desde la elección de los altos cargos, que es un reparto de cromos entre los dos grandes partidos. Luego, muchos de esos cargos hacen lo posible para evitar condenar al que les nombró. Sin embargo, soy optimista. Fíjese en los políticos que han pasado por la cárcel en los últimos años, como el exministro Jaume Matas, o el calvario que ha tenido que pasar, y que todavía está pasando la infanta Cristina, hija del anterior monarca y hermana del actual.

– Aquí no se libra nadie, guardias civiles con conexiones con el narcotráfico, mafioso italianos en la costa española, jueces corruptos, puterío a espuertas…pero siempre aparece la pureza del periodista, trasunto del detective privado de los treinta. ¿Cuándo, Yoldi, una novela sobre nuestras miserias? Y no digo que la escriba usted…

“El periodismo pasa por una etapa nefasta donde triunfan
los tertulianos,
que saben de todo”

– Es que el periodista, en el caso que nos ocupa, consiguió echar de la carrera a un magistrado corrupto del Tribunal Supremo. Nunca antes se había producido en los 200 años de la institución, y después de esto, sólo cuando el presidente del Supremo Carlos  Dívar tuvo que dimitir por cargar sus viajes de placer a los presupuestos del Consejo del Poder Judicial, y esa renuncia se dio también por la perseverancia de un reportero. El periodismo pasa ahora una etapa nefasta, donde en muchos casos la información se contrasta poco y donde los que triunfan son los tertulianos, que saben de todo, desde un accidente nuclear a una epidemia de ébola o gripe aviar, pasando por las interioridades de instituciones, partidos políticos y hasta de fútbol. Por si no fuera suficiente, los bancos se han instalado en los consejos de administración de los medios, desde donde los controlan. Ya hay algo sobre ello. Creo que leí una novela de José Sanclemente bastante realista.

– ¿Escribimos thriller porque no podemos escribir estas historias en nuestros periódicos?

– En mi caso, no. Yo ya escribí esas historias para el periódico en el que trabajaba y se publicaron. Y tuvieron consecuencias para los corruptos. Ahora escribo para estar activo y entretenerme. Me resulta divertido. Con esto, como sabes, salvo Pérez-Reverte, no se gana dinero.

– La novela apenas disimula casos reales, en los que se ha basado. A todos nos suena la presencia de los capos en la Costa del Sol… ¿En qué casos reales se ha basado?

– La línea general está inspirada en un caso ocurrido en Madrid en 1984, en el que un magistrado del Tribunal Supremo (ahora ya fallecido) por agradar a su amante, una prostituta de la zona de Ópera, presionó a un juez de la Audiencia Nacional para que dejara en libertad a un jefe de la Camorra napolitana. Hubo 10 millones para repartir. El mafioso escapó y fue asesinado unos años después. Yo he pasado toda la historia por el filtro de la ficción.

– Se comienza con una bala y se acaba con una flecha, una muerte ingeniosa. Es un buen final…. en realidad la novela trata de una magnífica venganza… lo dicho, el thriller como sustituto moderno de la novela realista. ¿Cómo ve el panorama del género en España? Lorenzo Silva parece ser uno de sus autores de referencia..

– Sí, yo que no soy nada rencoroso y no siento la menor necesidad de vengarme de nadie, me siento fascinado por las venganzas. En mi primera novela, la venganza es fundamental. Y en la segunda, ya lo ha visto. No sé, igual me lo tengo que hacer mirar.

Respecto a lo otro que pregunta, Lorenzo Silva me parece un autor tremendamente atractivo. Escribe bonito hasta cuando contesta cartas al director. En símil futbolístico, me recuerda al juego de Laudrup, un tipo elegante. Además no hace trampas, como otros, que cuando faltan cinco páginas para acabar el libro se sacan de la manga un hecho que nadie conocía o un malo culpable de todo. Para no poner un ejemplo español, recuerde La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker. Como ya ha vendido mucho, no creo que le importe que diga que me pareció una novela tramposa.

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