'El guardián invisible': funesto paso atrás para nuestro cine policial

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Cartel anunciador de 'El guardián invisible'
Cartel anunciador de 'El guardián invisible' de Fernando González Molina. / DeAPlaneta

El guardián invisible está basada en una novela superventas (100.000 ejemplares en menos de un año) de Dolores Redondo. Se dijo de ella que era insulsa, carente de estilo, con diálogos falsos, con un vocabulario lamentable y hasta con faltas de ortografía y repeticiones, que Destino (que se atreve a hacer publicidad de la editorial en una de las secuencias de la película) no supo detectar.

En el río Baztán aparece el cadáver de una muchacha. Está desnuda y con un dulce típico de la zona sobre sus genitales. Parece un asesinato ritual del que se encarga Marta Etura, que tiene que regresar a su pueblo, Elizondo. De él tuvo que huir hace años porque su madre, una pirada, la cascaba.

¿Se acuerdan que hace días hablábamos de las películas “patito de goma”? Hablamos de esas películas en las que el prota tiene un trauma que vamos conociendo poco a poco, generalmente mediante flashbacks. El “patito de goma”, idea de Sidney Lumet, se aplica a los traumas baratos: al protagonista le quitaron su patito en la bañera y nunca volvió a ser el mismo. Y el patito de Etura en esta película inverosímil son las palizas que le metía su madre. En fin: un calco de la Clarice Starling de El silencio de los corderos. Sustitúyase los corderos llevados al matadero por palizas maternas.

Lo primero que llama la atención de su guión (y novela) es que en un pueblo como Elizondo (3.000 habitantes) se junten las numerosas muertes rituales de un asesino en serie, un asesinato que no tiene que ver con el caso y hasta un ahorcamiento. Un pueblo movidito Elizondo.

Lo segundo que llama la atención es que todos los actores están para matarlos. Marta Etura con cara de palo toda la película, Elvira Mínguez pasadísima, el ex futbolista Carlos Librado es un actor deplorable, Ramón Barea está espantoso y todos los actores de la zona interpretan sus personajes de forma mecánica, chapucera. En esta película la gente no habla, recita. ¿De verdad que para una película con semejante presupuesto no se puede contratar a alguien que sepa dirigir actores? ¿Es tan difícil?

En fin, puedo llegar a entender que se encargue este tinglado a Fernando González Molina (responsable de horrores como Fuga de cerebros, Tres metros sobre el cielo, Tengo ganas de ti o Palmeras en la nieve pero que ha hecho ganar mucha pasta a la cadena), pero se me escapa que una película se ponga en marcha con un guión tan malo, tan chapucero, con personajes tan pobres y con uno de los finales más ridículos que he visto en años. Ese malo explicándose, contando por qué es tan malo, ese innecesario resumen del caso que hace ella en comisaría, esa sorpresa final en el bosque... ¡El plano final le daría vergüenza hasta a M. Night Shyamalan!

La tontería de las leyendas de la zona (esa señora que presta viejos libros para educar en lo ancestral a sus invitados) y en concreto la del Basajaun están metidas a calzador y resultan pueriles. Pero lo peor de la función es, sin duda, la protagonista. Etura, como Clarice, es una ex agente del FBI (en Elizondo) con capacidades que parecen sobrenaturales (las llamadas teléfónicas a su amigo/maestro del FBI son de descojono) y como personaje tiene tres objetivos: superar un trauma infantil, cazar al malo y tener un hijo. El guión está construido sobre estas tres metas. Al final, claro, ella supera el trauma, caza al malo y... Sí, han acertado, se queda embarazada. Felicidad, dicha, amor familiar... El horror.

Ay, ¿dónde quedó ese maravilloso Lecter que queda a “cenar” con un amigo al final de la citada El silencio de los corderos? ¿Dónde el cine de género que no es de trazo grueso, que es elegante, que no es cobarde, que no trata al espectador como a un imbécil? ¿Dónde quedó el cine policial que tan bien se le dio al cine español en 2016? El guardián invisible es un funesto pasó atrás.

Pero en fin, ¿qué puede pasar si haces una película basada en un best seller de tercera, con un guión terrible y una penosa dirección de actores? Pues, evidentemente, una mala película. Y, ojo, que con esto pretenden hacer una trilogía...

El plan B:

El viajante: cine con otra sensibilidad, con gusto y con algo que contar. Oscar a la Mejor película extranjera, galardón que ya logró su director, el iraní Asghar Farhadi, con Nader y Simin, una separación.

Atresmedia Cine (YouTube)
3 Comments
  1. Talisker says

    Vamos, que habrá que verla¿No?
    Cómo tiene que ser de malo el guión, y el director, para que un actorazo como Ramón Barea esté mal.
    Y por favor, que alguien rescate a Marta Etura y le vuelva a dar algún papel decente.

  2. Amaia says

    El libro es vergonzoso, cursi, relamido y un intento de policial para modistas. Igual esperaban algo mejor de la película…

  3. Ra Bel says

    Así es, pensé lo mismo. Cada escena, un calco de Clarice. Las llamadas a su mentor, por dios……si lo viera Lecter..jejeje y bueno cuando recuerda el entierro de no se quién otro calco a starling de pequeñita frente al ataud de su padre.

    Durante tooooda la película le saqué el calco a corderos, si es que hasta en el final la tipa entra en una casa con la pistola como si fuera enfrentarse a Bufalo bill..en fín veo que no he sido la única en ver la copia barata y como bien dices, etura, plana planísima, mira que siempre la he considerado buena actriz, pero aquí desde luego, fatal fatal.

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