Sabino Méndez: "La Movida fue el único movimiento musical hecho por no músicos"

El cantante Loquillo y Sabino Méndez en una fotografía de archivo
El cantante Loquillo y Sabino Méndez, derecha, en una fotografía de archivo. / Efe

Sabino Méndez (Barcelona, 1961) es un conocido escritor de crónicas con títulos tan significativos como Corre Rocker, corre; Limusinas y estrellas; Hotel Tierra o Historia del hambre y la sed, amén de ser antes de todo esto guitarrista y letrista de Loquillo y los Trogloditas, que dejó en el 89 por un problema de desintoxicación de drogas, componer el himno de UPyD y ser directivo de la SGAE , en los momentos posteriores a la detención de su director, Teddy Bautista.

Literatura Universal, que ha publicado Anagrama, es el título de su último libro. Deliciosa crónica de los setenta y la Movida, el texto está salpicado de citas, más de 500, al modo del juego de Pale Fire, de Nabokov, el libro promete ser un artefacto literario de calado, un lenguaje aquilatado y un certero sentido del humor así lo avalan. En esta entrevista Sabino Méndez rememora sus años rockeros, apunta claves esenciales de su narrativa y opina sobre los actuales movmientos musicales y literarios de hoy con sinceridad y sin cortapisas. Es de agradecer.

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-- Estará, supongo, un poco harto, pero es inevitable preguntarle por ello. Después de tantos años, ¿cúal fue la cualidad más sobresaliente de Loquillo...? ¿qué representó en el panorama rockero español? Desde Madrid siempre le tuvimos cierta simpatía, porque ser tan rockero parecía una rara avis en Barcelona...

"La cualidad más sobresaliente de Loquillo era su soberbia presencia escénica. Dos metros de altura y una convicción absoluta"

 -- Su cualidad más sobresaliente era su soberbia presencia escénica. Dos metros de altura y una convicción absoluta. Fue una suerte que le gustara el mismo tipo de rock que a mí, porque así pude gozar de un intérprete de una fuerza inimaginable para las canciones que escribía. En 1976, en Barcelona, la burguesía autóctona no estaba interesada en el rock, sino en el jazz. El rock y el punk nos gustaba en los barrios de periferia donde vivían los resultados de la mezcla de la emigración. Yo era hijo de catalana y asturiano, Loquillo hijo de catalana y aragonés. Nos entendimos bien enseguida. La burguesía catalanista nos miraba por encima del hombro, nunca entendimos por qué, puesto que su nivel tampoco era muy allá. Era un panorama muy tóxico y asfixiante. Ahora entiendo que todo se debía a ese sentimiento supremacista que contiene de fondo todo nacionalismo y regionalismo: nuestro rock lo encontraban lógicamente grosero y zafio, porque pensaban que lo que pudiera venir del suburbio mestizo tenía que ser inferior y menos refinado. No es algo que no suceda también en otros lugares pero, en Cataluña, al triturador eje social hay que añadirle el no menos triturador eje patriótico y, la verdad, ya son demasiados ejes opresivos, sobre todo si naces pobre. Por eso fue una agradable sorpresa ser tan bien recibidos en Madrid cuando vinimos a tocar. En Madrid, descubrimos que, siendo una ciudad más grande, barajaban unos códigos para esas cosas totalmente diferentes, más amplios.

-- Literatura universal es una deliciosa crónica de los setenta y la Movida, del mundo del rock, de los letraheridos, del arte, de la literatura. Sus libros abundan en la profundización de lo que deber ser una crónica. Supongo que tendrá presente a Josep Pla, sin el cual Cataluña, su ser en el tiempo, quedaría un poco coja...

-- Pla es un referente para todo disidente y heterodoxo que viva y escriba en Cataluña. Lo que más me gusta de su figura es que provoca la iluminadora paradoja de que el escritor español con la obra probablemente más amplia e importante del siglo XX sea del Ampurdán y haya escrito gran parte de esa obra --profundamente española-- en catalán.

-- El libro me ha fascinado por varios motivos, así el lenguaje, inusual en alguien que viene del rock, y ha habido buenos escritores rockeros, que conste, pero el lenguaje que emplean es más previsible.

-- El rock tuvo tal popularidad y protagonismo entre la juventud durante tres o cuatro décadas que incluso se dio la ilusión de que debía existir una manera rock de escribir, de filmar, de vestir e incluso de vivir. Pero el mundo es muy antiguo y el ser humano muy viejo. Luego resulta que, para contar historias, siguen siendo eficaces los métodos más obvios y conocidos; es decir, ser capaz de dominar el máximo de registros, la más amplia capacidad léxica, etcétera. Aunque solo sea para luego no usar esos recursos o hacerlo a voluntad. Me sigue encantando tocar rock: tengo siete guitarras. Pero siempre separé muy bien mi vocación por el rock de mi lenguaje para la escritura. No quería constreñirme por modas que limitaran mi capacidad expresiva.

-- Lo más sobresaliente del libro es la cita intertextual, prácticamente una por página, lo que hace más de 500. Realmente una literatura universal. Parecería la apoteosis de la posmodernidad...

"La posmodernidad, pese a lo que creen muchos, todavía no se ha acabado. Continúa aún, diría yo, en la medida en que es una revisión de la modernidad"

-- Hay varias posmodernidades y algunas no me gustan nada. Las de Vattimo, Rorty y Derrida me parecen fláccidas y que llevan a un relativismo irreal, que tiene muy poco que ver con el mundo de hechos decisivos que nos rodea. Me entiendo mejor con la posmodernidad que desprenden los textos de Lyotard o Paul De Man, donde el concepto de realidad no parece una imposibilidad sino una cuestión de diferentes niveles de información. Y lo cierto es que algo parecido es lo que compruebo cada día en mis congéneres a mi alrededor. Pero la posmodernidad, en contra de lo que creen muchos, todavía no se ha acabado. Continúa aún, diría yo, en la medida de que es una revisión, crítica y reforma del proyecto de la modernidad. Y en ello andamos, como demuestran, tanto los avances en neurobiología, como el ascenso del populismo de Trump o el Brexit. Posmoderno a mi pesar, me temo. Qué le vamos a hacer.

El juego de las notas, por su parte, nace simplemente de que siempre he admirado los libros con forma de adivinanza o rompecabezas como Pálido fuego o Rayuela. Me preguntaba si sería capaz de intentar algo en esa dirección. Fue muy divertido tejer esa urdimbre sincrónica a la peripecia central. Es un tejido que discurre a pie de página, como un libro paralelo, que además está lleno de trampas y bromas entre las propias citas. Hay también otros acertijos escondidos, como un juego con las letras de los nombres de varios de los protagonistas, que el lector insistente irá descubriendo con el tiempo.

-- El lenguaje que emplea es, por fortuna, deliberadamente distante. Evita retórica e incide en el humor. Creo que el resultado es óptimo...

-- Narrativamente, tengo la impresión de que lo único que puede hacer avanzar los modos de contar historias en este principio de siglo son dos cosas: De una parte, la redefinición y renovación de nuestras percepciones que, si nos fijamos, las ponemos por escrito casi siempre de la misma forma, usando los mismos estereotipos formales del lenguaje. La neurobiología ha avanzado mucho y podría ayudarnos en ese sentido. De otra, integrar el humor en la propia mecánica del lenguaje narrativo, porque tiene muchas posibilidades. O sea, que la propia decodificación del lenguaje llevara sentido del humor implícito y que el lector lo esperara ya y lo tuviera en cuenta, cosa que quizá se pueda conseguir jugando con los diferentes registros de lenguaje. Algo que ahora es más fácil y accesible hacer, porque hay una ocupación de nuestra atención por parte del audiovisual tan importante que relaja un poco las responsabilidades del lenguaje escrito. Además, el humor no es monista. No existe solo un tipo de humor, sino muchos registros posibles humorísticos. Por eso, para la expresión de nuestro mundo fragmentario es muy útil. Los humoristas de vanguardia de principios del XX tal vez tuvieron una intuición de esas posibilidades, pero puede que no las exploraran más que superficialmente.

Cubierta de la obra de Sabino Méndez.
Cubierta de la obra de Sabino Méndez.

-- Me encantó, por lo que tiene de ironía, lo de las fechas, París- 1905; Nueva York, años cincuenta, Londres, 1962, Madrid, 1980... hay cierto deje de cachondeo en la cosa que hace más humano aquello de la Movida que, creo, tuvo mucho de publicidad casi obligada por los tiempos... España entra en la Modernidad con un gobierno de izquierdas... Le pongo un ejemplo: mi hijo Miguel, que le da al jazz y es bajista en un grupo, siempre miró a los grupos madrileños de la Movida, salvo excepciones, con cierta extrañeza porque le parecían malos profesionales.

-- Es que no éramos músicos. Éramos artistas pobres que encontramos en el inesperado auge entre los jóvenes de la música popular un medio de expresión. Músicos son Mompou o Stravinski. Lo que hace muy singular a la Movida es que debe ser el único movimiento musical formado por no músicos. En su lugar estaba formado por pintores pobres, poetas pobres, cineastas sin dinero y escritores sin posibilidades económicas. Por eso su contenido sonoro no es riguroso, sino ecléctico, de música popular. Y, de una manera muy naif pero veraz, pone de relieve el hecho misterioso de que una matemática sonora muy rudimentaria puede desatar emociones tan complejas como la realidad que nos rodea. Yo hubiera querido escribir desde pequeño, pero al ser de familia modesta no podía ganarme la vida con eso y, en cambio, tocando en un grupo de rock, resultó para mi sorpresa que sí.

-- Me interesó cómo emplea el lenguaje referido al sexo. Realmente la literatura española es terrible en eso, o caemos en la zafiedad o en lo cursi. Usted lo resuelve con una distancia humorística y creo que ha experimentado esa zozobra, recuerdo los párrafos dedicados a poner pene o miembro o decantarse directamente por polla... Creo que lo de las liras de hueso está resuelto con mucho acierto para hablar del juego sexual de coxis...

"El sexo es tan íntimo que lo que se aprende al describirlo templa para abordar temas autobiográficos o hablar neutramente de uno mismo"

-- Es una buena escuela retratar escenas sexuales. Es difícil hacerlo sin caer en la afectación o en la teatralidad de lo directo, algo así como en una cursilería propia de la violencia. Pero insistiendo mucho y usando la papelera sin complejos se aprenden muchas lecciones, que luego sirven para contar otras cosas. El sexo es tan íntimo que lo que se aprende describiéndolo te templa luego para abordar temas autobiográficos o hablar de uno mismo lo más neutramente posible. Me gustaba como escribía de sexo Juan Abreu en Factual.

-- Las drogas. Usted dejó Loquillo por ese problema... Sobrecoge la facilidad con que se toman en el libro. Eso sí, con algo más de información que en los sesenta...

-- El verdadero problema central con las drogas es uno y muy sencillo: que a los seres humanos nos gustan mucho e insistimos en su ingesta desde hace miles de años. ¿Por qué? Algo tendrá el agua cuando la bendicen. Sospecho que es un tónico para digerir la vida, pero más por razones biológicas que morales. Ahora bien, sus efectos secundarios son los más terribles de la naturaleza. En cualquier caso, yo solo me limito a retratar una situación y sería un error interpretarlo como una apología. No recomendaría las drogas a nadie ahora que tenemos mucha más información sobre ellas; si bien la histeria del prohibicionismo pseudo-mágico también es una bobada.

-- En otras entrevistas siempre me he referido a la falta de humor en la literatura española de hoy, realmente preocupante. Ovejero ponía como ejemplo a Handke para decir que en otras literaturas pasa lo mismo, pero yo me acordaba de la bendita literatura inglesa... Le planteo esta cuestión porque usted emplea el humor con prolijidad y extensión.

-- La literatura británica ha ejercido tantas veces de refugio de la fineza y la sutileza --cuando estaban amenazadas-- que le deberíamos hacer un monumento, suscrito y pagado por el público universal. No creo que se deba a razones de idiosincrasia, sino a momentos socio-político-económicos que han permitido que, en ciertas circunstancias, la inteligencia pura se pusiera por delante y guiara. Cuando me quejo de la insoportable retórica apayasada de nuestros cómicos se justifican diciendo que son razones culturales, porque se supone que aquí somos más teatrales y apasionados y todo ese bla, bla, bla. Pero no es cierto, allí también tienen el humor cockney y a Benny Hill. Lo que pasa es que han sido capaces de compatibilizarlo con los ensayos literarios de Stevenson, la agudeza de Chesterton o el humor más dialéctico de Ben Elton y Richard Curtis en Blackadder. Es decir, en su momento han sabido disfrutar de cada cosa en su sitio y poner al payaso en su justo (y muy respetable) lugar.

-- ¿Va a escribir una novela de esas con personajes y supuestos ambientes de ficción? Lo digo por si no teme que le clasifiquen como cronista que, desde luego, no es lo peor y se me ocurren nombres señeros, no sólo Pla.

"Cualquier texto es un experimento. A veces sale y a veces no. He guardado varios intentos en un cajón; experimentos que no han salido"

-- Crónica, memorias, autobiografía, periodismo, columnismo, confesiones... hay tantos matices posibles... incluso crítica. Quizá lo más estimulante sea coger todos los géneros y ver sus posibilidades expresivas de mezcla. Al fin y al cabo, cualquier texto es un experimento a fin de cuentas. A veces sale y a veces no sale. Hay quién publica incluso hasta los que no salen bien. Eso sí, lo hacen disimulando pero son elecciones personales. Yo ya he guardado varios intentos en un cajón; experimentos que no han salido.

En el caso que nos ocupa, he comprobado que ficcionalizar también es divertido. Con los otros cuatro libros de no-ficción sucedía a veces que herías involuntariamente a alguien retratado en ellos y te enterabas luego. A veces, proponías un elogio o una broma cómplice y cariñosa, para luego descubrir que, dado que las circunstancias del destinatario habían cambiado, éste había sufrido con lo escrito y le habías herido. No me apetecía que eso sucediera con esta historia. Así que me puse a pintar capa sobre capa, color sobre color, para que quedara más difuminado: falso prólogo, falsa novela en clave, hechos referenciales que todo el mundo conoce, etcétera.

He disfrutado haciéndolo, lo cual ya es mucho. En el futuro, ya veremos. Suelo desarrollar dos o tres proyectos a la vez para que haya alguno que crezca de una manera más natural y se ponga en evidencia cual de ellos es el que tiene más brío.

-- Me gustaría saber su opinión sobre la música que se hace hoy, ese predominio del indie... también en literatura. Hay muchos que piensan que la generación de la nueva narrativa española estaba inflada, pero tampoco veo una alternativa luminosa en los actuales.

-- Es que cualquier nueva generación que se proponga en la actualidad (en música, en escritura, en pintura) siempre estará inevitablemente un poco inflada. Es por la lógica actual que predomina de la ocupación a cualquier precio del espacio publicitario y propagandístico. Mi hijo nació en el primer año del siglo y la primera lección que nos pareció urgente implementarle fue "no te creas todo lo que te llega por los medios de comunicación".

"Del panorama actual de música y escritura me agrada su seriedad de propósito. Como ya no hay dinero, solo quedan los que van en serio"

Dicho esto, hay que reconocer que aunque le quitemos las hombreras postizas a todas esas generaciones quedan cosas interesantes. Hay un grupo de autores que, al filo del cambio de siglo, consiguieron con el tiempo borrar las fronteras nacionales y crear una especie de patria moral que estaba en el lenguaje. No me parece el peor proyecto posible. Ahora hay una especie de reacción contra ellos por puros factores de afirmación generacional. Después de adorar todos tanto a Bolaño, vendrá el inevitable golpe de péndulo del hartazgo y lo denostarán exageradamente. Pero le verdad es que era muy bueno el bandido.

Lo que encuentro agradable en el actual panorama de música y escritura es la seriedad de propósito. Puesto que el dinero ha abandonado a la música popular y a la escritura --por poco rentables-- tras la llegada de Internet, se están quedando ahí solo los que van en serio. Pueden equivocarse o acertar, hacerlo mejor o peor pero su intención es seria. Hay varios tipos de proyectos personales y enfoques muy diferentes, pero todos practicados hasta el final. Además por ahora no hay, afortunadamente, un movimiento predominante con su habitual tiranía estética que ponga trabas al talento. Convive el escritor de frase subordinada con el que escribe corto y cómodo. Una situación muy de mi gusto porque me gustan los contrastes. Pero todo esto es una percepción mía y quizá estoy equivocado porque no soy muy buen lector de mis contemporáneos ni de cosas de actualidad.