La nueva poesía de mierda

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Una de las peores plagas que me tocó sufrir en la adolescencia y la juventud fueron los cantautores. Yo, que adoraba el rock sinfónico, el jazz y la música clásica, entre los cantautores en los setenta y la Movida en los ochenta pensé qué ser sordo tampoco estaba tan mal. Pero la Movida, al menos en sus primeros momentos, no pretendía cambiar el mundo ni transformar la realidad ni denunciar nada, sino sólo pasar un buen rato. Con los cantautores, en cambio, no podías discutir porque ellos estaban comprometidos, tenían conciencia social y toda la pesca -aunque luego te enterabas de que, en su primer disco, Víctor Manuel le había dedicado una canción a Franco.

Coartadas ideológicas aparte, el problema era el modo en que pretendían venderte la moto de que un cantautor es la suma de un músico y un poeta, cuando la verdad es que al final la suma da más bien de una resta. Con la concesión del Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan la Academia Sueca ha certificado esa creencia, que podrá discutirse todo lo que quiera, pero que ya no tiene vuelta de hoja. No tengo ningún reparo en reconocer que ciertos cantautores (el propio Dylan, Cohen, Silvio, Serrat, Brassens) son poetas. Sin embargo, convengamos en que en la inmensa mayoría de sus textos el poema pierde mucha de su gracia si no lo acompaña la música. A veces no, a veces no pierde mucha: la pierde toda. Otra cosa muy distinta es la barbaridad puesta en letras de molde sobre que Bob Dylan es el mayor poeta vivo en lengua inglesa. Esa gente ¿sabe lo que dice? ¿Habrá leído a John Ashbery, a Sharon Olds, a Brian Patten?

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Como toda situación es susceptible de empeorar, tenía que llegar el día en que ciertos cantautores decidieran prescindir de la guitarra, que buena falta les hace, y lanzarse al ruedo del verso libre, que para eso es libre y es ruedo. Al fin y al cabo, algunos cantautores llegaron hasta la música por pura honestidad artística, por la imposibilidad de sostener el lenguaje en equilibrio sin la ayuda de seis cuerdas. Así Leonard Cohen publicó varios poemarios antes de acometer la canción y siempre confesó su devoción por Lorca, entre otros muchos poetas; así Serrat o Ibáñez musicaron a algunos de los grandes nombres de la lírica española: Machado, Hernández, Quevedo, Góngora, Alberti, Blas de Otero.

No obstante, la oleada de marketing poético que invade librerías y redes sociales tiene, creo yo, bastante poco que ver con esto. De repente, unos cuantos poetas jóvenes y no tan jóvenes han conseguido docenas de miles de lectores, dan recitales multitudinarios y algunos -algo impensable en España- hasta cobran entrada. Muchos de ellos -Marwan es el ejemplo más claro- son cantautores que han decidido prescindir de la música y mostrar sus versos al desnudo. Parece que casi se ha cumplido aquella profecía que le oí a una poetisa en los años noventa: "Llegará un día en que la poesía llenará estadios de fútbol".

La plaga todavía no llega a tanto, pero los versos que yo he leído de estos nuevos valores no andan muy lejos de los berridos de los forofos en el campo o de las ocurrencias cursis que se encuentran a menudo en las puertas de los servicios públicos. Personalmente no tengo ningún problema en que alguien emborrone una cuartilla con renglones en lugar de usar la puerta de un retrete. Cada uno es muy libre de aporrear el piano, aunque no tenga ni idea de tocarlo. Pero el argumento democrático, el hecho de que algo lo disfruten cien mil personas en lugar de una docena, no significa nada en cuestiones de estética: un cuarteto de Bela-Bartok o una balada de John Coltrane son intrínsecamente superiores a la última canción de éxito radiada a los cuatro vientos. De otro modo, McDonald's y Burger King serían los mejores restaurantes del mundo.

El otro día paseaba por la Cuesta de Moyano y me llamó la atención un libraco enorme, un volumen de lujo, quizá el primer tomo de poesía que yo haya visto editado por la editorial Planeta. Era una colección de poemas de Mónica Carrillo, la presentadora de televisión que últimamente ha decidido emprender una carrera de novelista. Se me ocurrió abrir el libro y no debí hacerlo: daba vergüenza ajena y debería darla también propia. Todo el mundo puede escribir lo que le dé la gana en su casa, pero resulta sencillamente penoso que un profesional de la edición haya corregido, publicado y puesto a la venta tal colección de obviedades, ñoñerías y ridiculeces. No digamos ya comprarlo y leerlo, no digamos ya compartirlo en internet, como si semejantes chorradas fuesen epigramas al estilo de Wilde o sentencias de Pessoa. Son, en el mejor de los casos, cosas que escribe un chaval cuando todavía no ha leído mucho y todavía no sabe lo que es un poema, los bocetos de un aspirante a pintor cuando ni siquiera ha aprendido a dibujar, los ejercicios de digitación de un estudiante en el primer año de sumergirse en el teclado.

Sin embargo, la poesía tenía que hacerse rentable también, como la música, como la novela; llegó el momento de fichar a estrellas del pop y a caretos televisivos para vender cientos de miles de poemas. Es la poesía pop, que no es exactamente poesía popular, sino comercial. Es decir, todo lo contrario. No se veía nada igual desde que Piero Manzoni empaquetó su mierda en unas cuantas latas y empezó a venderlas con una advertencia que también era un poema: "Mierda de artista".

Muchos de estos juglares superventas se enorgullecen de practicar una poesía clara, sencilla, transparente, que llega a todo el mundo. Como si fuera sencillo hacer un poema sencillo, como si no fuese igual de complicado que escribir una novela, como si estuviese tirado escribir como escribieron en su día, por ejemplo, Lope de Vega, Wislawa Szymborska o Ángel González. Algunos critican a poetas oscuros, barrocos, herméticos, difíciles, casi imposibles de leer. Góngora, John Ashbery, por citar dos ya citados; Lezama Lima, Wallace Stevens, para que sean cuatro. Sin embargo, lo malo de la poesía que ellos practican no es que no se entienda nada: es que se entiende todo demasiado bien.

43 Comments
  1. Kozel says

    Desde el momento en el que escribe que debería «darla vergüenza propia» ya queda usted desacreditado

  2. Aitor says

    No he leído nada tuyo, pero teniendo en cuenta cómo pones a caldo a todo el mundo y su narrativa de mierda, espero que la tuya sea absolutamente brillante.

    ¿Por qué es penoso que lo hayan editado y publicado? ¿Qué tendrían que haber hecho en su lugar? ¿Rechazarlo como forma de intentar censurarlo? Quien lo ojee y no le guste, que no lo compre.

    Ya veo que te gusta enumerar nombres de poetas de renombre como si fueran argumentos, eso siempre da una apariencia de vagaje y superioridad intelectual («¡cuántos poetas conoce!») pero… ¿se te ha pasado por la cabeza la posibilidad de que Mónica Carrillo, u otras personas que escriban cosas similares, no pretendan estar a la altura de esa gente?

    1. Ernesto says

      NO has entendido nada, so tonto…

  3. Aitor says

    Kozel has entendido mal la elipsis:

    Debería darla (la = vergüenza) también propia.

    No es un caso de laísmo, no es darla a ella.

  4. Klaus says

    Evidentemente el texto no dice eso. Vuelva a leer: «darla también propia». La: complemento directo, se refiere a vergüenza. El descrédito es todo suyo, poeta.

  5. Un lector says

    Kozel: al autor no ha escrito eso, creo que tiene Vd. un problema de comprensión lectora… o de gatillo rápido (no excluyentes).

  6. Aitor says

    Por cierto, acabo de darme cuenta de mi «vagaje». Mil perdones: bagaje.

    Espero que el -1 que ha aparecido en mi comentario sea por eso, si es así me lo merezco, si no es por eso espero que al menos no sea de quien firma el artículo. 😉

  7. Kozel says

    Klaus, pues puede que tenga usted razón, en lo del gatillo rápido y en lo otro. Cosas de ser un talibán gramatical, y de odiar el laísmo

  8. Un poeta de mierda says

    Como autor de «poesía de mierda» que soy, (sí, esa que tú defines como poesía que se entiende demasiado bien… yo la llamo prosa) te diré que los que escribimos poemas en redes sociales con nuestro cierto número de seguidores y tal, en ningún momento pretendemos estar a la altura de los poetas que mencionas con tanto peso argumental, ni pertenecer un día a su selecto club. Y lo que tú llamas «poesía de mierda», en líneas generales y conociendo el gran talento de diversos autores que se valen precisamante de medios como las redes sociales, queda bastante lejos delo que tú tratas de dar a entender, que viene siendo algo así como «poesía de mierda, clara, transparente, para todos = diario personal». Pero bueno, esto no deja de ser otro ejemplo de que, desde que existe internet, está de moda odiar y criticar todo, no teniendo mucha idea de lo que se habla.

  9. pbedia says

    Estando totalmente de acuerdo en la tesis del artículo, creo que este fracasa en la argumentación.

    En primer lugar, «La energía de los esclavos» de Leonard Cohen es uno de los mejores libros que he leído en tiempo, que se sostiene por sí mismo. En segundo lugar -y en relación con esto mismo-, muchísimas de las canciones se sostienen perfectamente sin música y otras no, como cualquier mal poema de un buen poeta -que los tienen; todos los tienen…- que tampoco se sostiene en sí mismo.

    Y en tercer lugar, creo que la argumentación correcta -si le sirve mi consejo- es que las formas comerciales de poesía alimentan una ideología determinada, no por los temas que tratan, sino por la forma de decirlo, que se dirige al sistema de mercado y no al lector. Además, no creo que sirva en absoluto la excusa de «no pretenden estar a la altura de esa gente»: si se han abolido las barreras entre alta y baja literatura (por eso el Nobel de Dylan o la canonización de Manuel Puig como Literatura con mayúscula), se ha hecho con todas las consecuencias y las exigencias que ello acarrea.

  10. Luis says

    Creo que también uno de los fenómenos relativos a la vulgarización de la cultura, es la suplantación de la cultura (como conocimiento) por la llamada «cultura del entretenimiento». Y, además, y esto es lo más grave, es que en la redes sociales p. ej. no existe prácticamente crítica, con las connotaciones que este vacío presupone: desorientación de creadores y lectores en cuanto al valor estético de los trabajo publicados. Además, cualquiera garrapatea un verso (si es verso) y ya es ¡poeta!, escribe una anécdota y ya es cuentista y así de seguido. En fin, les cuento que tengo escritos textos y artículos críticos sobre este fenómeno desde más o menos 2000, cuando ya veía venir la gran crisis ético-estética en las artes de nuestro tiempo.

    1. Christian Encarnacion says

      Luis, me gustaría leer esos escritos que tienes. Me llama la atención este tema de la poesía de los tiempos modernos.

  11. Luis says

    Toda opinión es posible y «válida» en un contexto determinado y todos tienen derecho a opinar sobre lo que le plazca aún sin saber sobre lo que opinan; pero sólo como mero parecer, sin garantía de conocimiento. Como consecuencia, este tema de la «poesía de mierda»,, concepto peyorativo para nombrar aquello que parece poesía pero no lo es, requiere, si queremos hablar en serio, entrar en el campo de la crítica y la teoría literaria, y manejar una conceptualización acorde con la exigencia de rigor del asunto. Entre tanto todos puede decir (opinar) lo que les plazca, con respeto, claro, pero sin mayor garantía de conocimiento. En síntesis todo juicio se enuncia en la medida de la experiencia y conocimiento del sujeto, o sea que se juzga y habla sólo en función de lo que se sabe y conoce. No de otra manera. Y en el juicio o expresión del sujeto se puede medir su grado de cultura y conocimiento sobre lo que él habla o escribe. Saludos.

  12. Everardo Sosa says

    Hay quienes eluden muchas interioridades y se remiten a lo vano y charrasqueado de un lenguaje inventado por ellos a la ligera y al son de sus sombras tan amorfas, que luego ellos, ni los entienden. Son las oscuras parias del camino trazado con la debida calidad y estética. Andan lavados esos cuates.Everardo

  13. alicia sosa says

    leído el comentario de esta joven me causa una gran pena,me gustaría saber de ella, de sus libros editados etc para comprender mejor su postura, una poesía, es una poesía, es algo que salio de muy dentro de un sujeto, al igual que la mierda (como ella dice) es valorable desde ahí, te puede gustar o no, ese es otro tema pero con su criterio y su forma de decir y actuar, esta joven prohibiría cagar tranquilo a los demas

  14. Gustave says

    Muy de acuerdo en muchas cosas, pero que el único aval que tengas para argumentar el grado de mierda en el que se encuentra la poesía actual sea que escuchas rock sinfónico, jazz y música clásica…me parece otra mierda.

  15. Naithaniel says

    Cómo decirte esto…
    No recuerdo haber leído la prosa de un español vivo que fluyera tan bien como la tuya. Exceptuando a Manuel de Prada. Tienes un don para esculpir el lenguaje que convierte a tus textos en verdaderos pastelillos de chocolate fundido y caliente, chocolate extraído de las entrañas más dulces de la tierra, allí donde nace lo más puro de nuestro mundo.

    Y por lo que veo no eres uno de esos que escribe sólo cuando moja el churro. Bendito seas

    P.D. No soy un experto en la literatura española contemporánea.

  16. NADIE says

    Yo acabo de leer un pedazo de mierda si empaquetar: tu artículo.

  17. Julia says

    Las verdades duelen. Y escuecen. Para todos los afectados: hemoal.

  18. RILIN says

    Lo importante para mi es que la poesía llegue a la gente-sin pedanterías ni egos- Y que cada cual piense lo que vea oportuno, pero a mi me gusta que un arte tan minoritario como la poesía se ponga de moda. El concepto ese de» de mierda» me parece algo vanidoso, pero insisto; cada loco con su tema.

  19. Huellas says

    Lo primero que quería decir, es que una persona que llama plaga a los cantautores, ya no merece mi respeto. Son mejores las letras de reguetón que se oyen por la radio a todas horas? Por mi parte prefiero, leer unas palabras mejor o peor escritas, pero que salgan del corazón que no un baile con letras incitantes.
    Yo he leído mucho, prosa, poesía, novela y hasta me he atrevido a escribir algún renglón.
    Conozco , personalmente, a muchos escritores que no les resulta fácil publicar, en eso te doy la razón, que hoy en día un personaje público saca un libro y se promociona a bombo y platillo.
    Pero no hay que desacreditar a nadie, por no entender su forma de expresarse.

  20. Juanan says

    Es curioso que como norma para escribir un comentario, ponga que no debe ser insultante.
    Podría haberlo tenido también en cuenta el escritor del artículo, al utilizar esa forma de meterse con gente que al menos se esfuerza en comunicar a la gente sus sentimientos sin meterse con nadie.
    Me parece muy importante respetar el trabajo de la gente, guste o no el resultado.
    Una persona verdaderamente culta (como pretende hacernos creer el escritor del texto) no habría escrito así.

  21. Ivana Sánchez says

    Hay que recordar que es el canon el que tiene el poder de establecer qué es y qué no es poesía. Además, algo qué tal vez no tomó en cuenta es que la cultura influye en la manifestación de las artes. Antes muy pocos tenían acceso a la poesía, pero ahora se ha democratizado y resultado de eso es lo que se ve hoy en día.

  22. Sebastián says

    Hacía mucho que no leía un artículo tan irrespetuoso y cuñadista. Dudo profundamente que haya usted leído la obra de Marwan, porque solo así se daría cuenta de su profundidad, riqueza e intensidad lírica.

    Déjeme decirle que una infinita enumeración de artistas no ayuda a reforzar un mensaje. Porque eso es todo lo que es este artículo: faltar a los nuevos artistas, y enumerar a otros pasados, los cuales por cierto, también tuvieron que lidiar con críticas por el estilo en su día. Pues los clásicos de hoy en día, también fueron rompedores en su momento.

  23. Cavernícola says

    El artículo me provocó curiosidad y me incitó a buscar poemas de Mónica Carrillo. Señor, lo demandaré por daños y perjuicios y por daño moral, usted debería haber acompañado el artículo con una advertencia de que la lectura de tal autora provocaría daño cerebral permanente.

  24. Julia says

    «Profundidad, riqueza e intensidad lírica». Marwan.
    Me desorino viva.

  25. Negro Literalmente hablando says

    Como provocación está bien. Objetivo conseguido. Como análisis, bastante burdo. Un cero. No defiendo la poesía de masas, que siempre ha existido, por cierto. De ahí, a devaluarlo todo, cantautores en general, poetas en general, por no gustarnos; lo cual es una opinión subjetiva, va un cachito, como decimos en Latinoamérica. A ver si van a ser buenos los nuestros y el resto, una mierda.

  26. Yoryer says

    ¿Y que problema hay? También un poco feo intentar tachar a todos los cantautores o toda las personas que le sigue gente joven o son famosos. Si le gusta la poesía debería estar contento porque no desaparezca, que hace unos años parecía que ese era su único destino, al menos comercialmente y culturalmente hablando.
    Ustes no ha escuchado ni leído a Andrés Lewin en su vida y tiene las mejores letras en castellano de los últimos años.

  27. BTR says

    Para qué dejar comentarios. Ayer había unos cuantos aquí, creo recordar que bastantes, resaltando muy acertadamente la poca educación y seguramente baja cultura del articulista que han desaparecido como por arte de magia. ¿Quién los ha borrado? ¿quién decide qué comentarios se conservan y cuáles se borran?

  28. Nick says

    No nombró a Dylan Thomas de quien Bob Dylan tomó, quizás por admiración , el nombre como apellido. Coincido en que la poesía actual es muy difícil de calificar, pero , ciertamente, no será por el voto de la mayoría que se defina su calidad.

  29. Nick says

    Si fuera que por el voto de la mayoría podemos definir la calidad de todo también deberíamos elegir de esa manera la persona que nos intervenga quirúrgicamente, sea médico cirujano o no.

  30. Nick says

    Para aclarar dudas les recomiendo leer el libro de Antonio Skarmeta «El Cartero de Neruda» o ver la película.

  31. Fer says

    No entraré en el análisis pormenorizado de este artículo, pues no es ni el momento ni la ocasión. Pero si vamos a lo esencial del mismo -vamos, a lo que bajo mi interpretación y juicio personal me parece más importante-, lo que se me ocurre decir (y tampoco voy a entrar en defender un determinado canon poético y literario, «de gustibus non est disputandum», decía el latino), es que no está de más que quien encuentra dentro de sí cierta tendencia y vocación poética, que se alimente leyendo a los buenos poetas -que haga biblioteca-, sean Pizarnik, Dyckinson o Gabriela Llansol; Hörderlin, Gonzalo Rojas, Salinas o Rilke-la lista es amplísima. Dejarnos influir por los mejores, dejarnos afectar por ellos, para abrir el campo, los mundos interiores y dar mayor fuerza a las metáforas e imágenes que empleamos, pues a mí me parece que está muy bien y nos enseña ese punto de modestia tan necesario en las artes. Y lo mejor se todo: que estas cosas nos permiten seguir conversando, hablando. Alguien definió la educación, y no lo hizo mal, como la iniciación en una conversación, que comenzó antes de llegar nosotros al mundo, en la que, frecuentemente, la voz del poeta, porque no está seguro de la verdad que sostiene, es quizá una de las más
    conversables. Un saludo y buena vida.

  32. Jajaja says

    Memeces

  33. Patricia Rivera Armesto says

    LEONARD cOHEN ES UN BUEN CANTAUTOR,ORIGINAL,MUY INFLUYENTE Y CON PASOS A SEGUIR EN LA DEMÁS LITERATURA,VOSOTROS NO ENTENDÉIS NADA DE ÉSTO,NO ES ASÍ?PATRICIA RIVERA ARMESTO

  34. Ricardoandres Chavarriagatroch says

    Flojo artículo, carente de precisión. Confunde la poesía con el poema lírico. En primer lugar la poesía es todo lo que se escribe con fines artísticos y lúdicos, incluyendo la tradición trovadoresca y la tradición de los juglares, donde obviamente caben personas como Silvio Rodríguez y Serrat. Ahora bien, el género poético al que se refiere el autor es únicamente el poema lírico, eso es otra cosa, recomendaría leer la poética de Aristóteles y Apuntes sobre la poesía de Hölderling de Heiddeger para poder diferenciar el estilo de poesía. Es decir todo el que escribe poema lírico es poeta, pero no todo poeta es poeta lírico ni escribe poesía. Por otra parte el análisis del «columnista» ni siquiera es objetivo, simplemente se dedica a decir que por ejemplo tal autora escribe ñoñerías pero no se refiere a si la escritura es pulcra, si usa bien los adjetivos o los sinónimos, o si es coherente y lógica, simplemente se dedica a dar conceptos de adolescente, donde no vale lo objetivo sino las rabietas. Como si quisiera quedar bien con los amigos «poetas».

  35. Fernando Arenas says

    ¿Cómo es eso de que los escritos de alquien que es «oscuro, barroco, hermético, casi imposible de leer» es a la vez alguien al que se le entiende todo demasiado bien? Frasecita efectista y absolutamente sin sentido.

  36. missty Greta says

    Me hartan los nuevos artículos de mierda

  37. Ricardo Hernandez says

    PURA VERDAD

  38. Leonardo Javier González Arria says

    Coincido en que la poesía contemporánea se ha ido al garete, como en parte también lo ha hecho la música contemporánea. Gran parte de la culpa la tiene la «cultura» pop y el inmediatismo industrial que la gobierna.
    Me parece que el artículo da en el clavo en varios puntos, aunque algunos puntos y algunos comentarios me han cabreado bastante. Como el de que las canciones no tiene por qué tener contenido…si la música es solo para «pasar un buen rato»….a ver, yo creo que tiene que haber música para «pasar un buen rato» pero el tema es que cualquier música muy buena nos hará pasar un buen rato si nos gusta. Mi pregunta es ¿porque tanto poesía y música tienen que ser de tan pobre calidad?.
    Otro punto es el de los discursitos, como el de que «la poesía es todo lo que se escribe con fines artísticos y lúdicos» » o que » la música es el «simple» arte de combinar los sonidos y que por tanto cualquier mierda que suena es música» o el más ridículo de todos «TODOS SOMOS ARTISTAS» JAJAJA. Imposible. Eso me parece un reduccionismo barato, un discurso mediocre, con la que varias generaciones de pseudo artistas contemporáne y toda la maquinaria industrial que los cobija, intentan ocultar su pobre formación, y mediocre calidad de ejecución.
    YO creo, en mi humilde opinión, que el verdadero arte es un producto de la inteligencia humana, no un espasmo del inconsciente.
    El rigor aplicado al talento, se convierte en virtuosismo que el artista puede usar para hacer algo trascendental.

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