36 poemas inéditos de Juan Ramón Jiménez

inéditos de Juan Ramón Jiménez
Detalle del retrato de Juan Ramón Jiménez pintado por Joaquín Sorolla. / Wikipedia

A nuestro Juan Ramón le sucede un poco como a Fernando Pessoa, de infinita maleta llena de manuscritos inéditos: cada cierto tiempo aparecen escritos nuevos que obligan a revisar un tanto el canon sobre él establecido. Sucedió hace algún tiempo con Canción, y ahora con este El silencio de oro, libro que consta de 83 poemas, 36 de ellos inéditos, y que acaba de publicar la editorial Linteo en bella edición, y que Juan Ramón escribió en Moguer en 1912, cuando estaba pergeñando su concepto de poesía pura.

Pocos poetas españoles del siglo XX tuvieron acceso desde pronto a contemplar su obra como una misión a cumplir desde el primer poema. Juan Ramón es un caso tremendo de conciencia pura de la poesía. Este libro, por ejemplo, se escribió en el retiro de Moguer, donde Juan Ramón se retiró en 1911 huyendo del ambiente cultural madrileño, lo que en su caso equivale a decir de la poesía simbolista y modernista, que lo dominaba todo porque había supuesto la entrada de la vanguardia europea en España por la labor, sobre todo, de Rubén Darío… Juan Ramón iba ya más allá, quería hallar su voz interior, la real, en busca siempre de lo que llamó poesía pura.

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“Si, silencio. Tan solo silencio. Que se callen/ Que dejen a mi espíritu nadar en lo insondable”, se lee en uno de estos celebrados poemas inéditos. Toda una intención programática, muy madura, que ha recalcado Carmen Hernández Pinzón, sobrina nieta del poeta y heredera de sus derechos. Y lo cierto es que este libro, para eso deberían servir los inéditos, entre otras cosas, vuelve a obligar a cambiar el canon juanramoniano, pues hasta hora el libro que servía para indicar su cambio de rumbo era Diario de un poeta recién casado, de 1916, y que ya otros libros inéditos, como La frente pensativa o Libros de amor, habían desmentido sobre seguro. Pero es El silencio de oro es definitivo para este asunto, por lo que podemos seguir una línea, increíble, que une a este temprano y maduro Juan Ramón con sus libros últimos, los de Dios deseante y deseado... Juan Ramón es todo un mundo… e inagotable.

inéditos de Juan Ramón Jiménez
Cubierta del libro editado por Linteo.

Lo increíble, por lo menos para mí, es que se escribiera por las mismas fechas que Platero y yo. Nunca entré en este libro, y sigo en ello a pesar de esfuerzos denodados, y por eso mismo me fascina que en el mismo año Juan Ramón escribiera libros tan disímiles. Aunque bien es cierto que en Platero... al igual que éste, la concentración en el destino de su propia obra se impone, al igual que el obligado retiro monacal en busca de esa voz interior. Lo que sucede es que creo que Platero… es una despedida y éste libro, auroral. La diferencia es enorme. A favor de El silencio de oro, libro de atisbos y de descubrimientos ciertos.

José Antonio Expósito es el encargado de la edición y del prólogo del volumen, esclarecedor, ya que une el destino poético de Juan Ramón y el de Antonio Machado en voluntades paralelas: la de Machado volcada a un humanismo pleno de bondad y comprensión; la de Juan Ramón en una estética forjada a golpe de una extremada metafísica. “Murieron exiliados, pero no enmudecieron. El resto es solo silencio”, nos dice Expósito, como resumen del destino común de estos dos grandes poetas, un silencio hecho de exilio y menosprecio en lo que valían. No hay más que leer los Diarios de Zenobia Camprubí para comprobar cómo fue el exilio para ellos. De Machado más vale no hablar: la ignominia lo cubre todo.

Que la idea, como un hierro
vestido de rosas, tenga
el ornato de una lira
de amor y de primavera.
La emoción de los sentidos
y la gloria de la idea;
… habrá de ser como un muro
que brotara madreselvas.
Armazón fuerte, que nunca
la furia del tiempo venza,
que resista los análisis
de las cabezas más plenas,
mas que haga sonreír
de dulzura y de belleza
cuando en la avidez, de pronto,
la mariposa florezca.
¡Ved; un gran sol que penetre
las más profundas esencias,
que atraviese lo sutil,
que en lo fuerte se detenga
sin caer!
¡Que lucha, entonces,
entre el sol y la belleza
ninguno será vencido:
uno firma, la otra, enhiesta!

Es este un poema representativo del libro: hermoso, pleno de justeza y aciertos poéticos de alta calidad: lo que el lector se va a encontrar en este libro hermoso, importante ya en la obra juanramoniana. Juan Ramón, uno de los padres fundadores de la moderna poesía española. Dejémoslo ahí…