Juan Diego: “La caverna ha tomado una dimensión astral”

Juan Diego en una imagen de ‘No sé decir adiós’. / Super 8 Distribución

Víctor Manuel lo llamaba Juan Pliego, por los pliegos que siempre llevaba en las manifestaciones antifranquistas. Juan Diego, ganador de tres premios Goya y que acaba de estrenar una película humilde y valiente llamada No sé decir adiós, sigue sin cortarse a la hora de hablar del gobierno y del abuso del capital, de cómo hemos pasado del fascismo a un neofascismo sin que se atisbe un cambio, un futuro.

En No sé decir adiós Juan Diego levanta un personaje seco y amargo frente a dos mujeres curtidas y a punto de estallar (estupendas Nathalie Poza y Lola Dueñas como sus hijas). El suyo es un personaje nada fácil y que no cae bien desde el principio, pero que seduce gracias a certeros toques de humor. Gracias a su trabajo en No sé decir adiós Juan Diego consiguió la Biznaga de Plata al Mejor actor de reparto en el Festival de Málaga, aunque su personaje de reparto no es. Cosas de los festivales.

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El Festival de Málaga, en el que has sido nuevamente premiado (esta es la quinta vez, nada menos), ha virado en su programación, en su propuesta. Este certamen ya no estrena tantas películas de cadenas privadas y apuesta por el cine más independiente y menos comercial, como No sé decir adiós.

– Sí, pero no acaba de ser efectivo. Es tan fuerte lo que tienen enfrente…

¿Y qué se puede hacer entonces con el cine más arriesgado?

– Lo que a mí me da rabia es que si yo tuviera una idea muy buena no te la diría. A estos señores que gobiernan no les importa nada lo que haces, ni lo que hace un profesor o un médico. Lo que hacen lo hacen para jodernos la vida. Si tienes ideas las siegan. 

¿Qué hay de ti en este personaje cascarrabias, un padre en sus últimos días de vida?

«Todos mis personajes están dentro de mí, desde el hijo de puta, el mierda o el canalla hasta el tipo maravilloso. La interpretación
no viene de Marte».

– Todos mis personajes están dentro de mí, desde el hijo de puta, el mierda o el canalla hasta el tipo maravilloso. La interpretación no viene de Marte.

¿Cómo ha sido la experiencia de interpretar en el teatro Una gata sobre un tejado de Zinc con Eloey Azorín y Begoña Maestre?

– Muy bien, otra gran experiencia tras Ricardo III y La lengua madre, con texto de Juan José Millás.

La gata es una obra en la que, casualmente, vuelves a interpretar a otro personaje desahuciado tras los de Anochece en La India y No sé decir adiós

– Curioso sí, es otra vertiente y otra manera de hablar del desahuciado. El personaje tiene otras características sociales y psíquicas. La gata ha sido un montaje muy hermoso. Ha sido y es.

Claro, porque vais a hacer gira por toda España, ¿no?

– Sí, ya nos habíamos movido antes con ella. Vamos a Sevilla en octubre y ahí empieza una segunda vuelta por el resto de España. Haremos maullidos revolucionarios.

Cartel de ‘No sé decir adiós’. / Super 8 Distribución

Me gustan los toques de humor en No sé decir Adiós, como ese momento en el que le confiesas a una de tus hijas que te has acostado con la hermana de tu mujer.

– La vida en un momento te dice: toca dolor. Y la vida cambia de latido. Tu mirada es otra, te han puesto unas lentillas de otro color, un color gris. Tienes que hacer un punto y coma. La muerte come de la vida y la vida come de la muerte. Y el humor es necesario en esos momentos.

Hablemos de España. Has dicho que vivimos en “una apariencia de democracia”.

– Tú puedes decir lo que se te ponga en los cojones, ¿pero ganas lo suficiente para poder seguir diciéndolo? ¿Tu libertad de expresión y tu libre opinión te dan para comer? Cuando repaso las entrevistas que me han hecho me digo: ¿y qué nuevo vas a decir? ¿Ha ocurrido algo nuevo que afecte al hombre o a la mujer? No. Mira lo que le ha pasado a Wyoming y a Dani Mateo con la cruz del Valle de los Caídos…

¿El señorito Iván, de Los santos inocentes, sigue existiendo?

– Nunca se fue. El capital, la explotación del hombre por el hombre nunca se va. Está ahí in saecula saeculorum.

En La lengua madre tú y Millás denunciabais lo que el poder hace con el lenguaje. Y llegaste a decir que la Prensa del Movimiento es mejor que lo que sufrimos ahora.

– La Prensa del Movimiento tenía un lenguaje articulado y sustentado por un pensamiento muy claro que era el fascismo. Ahora nos queda un neofascismo que aplicado al lenguaje ya no se sabe qué es. Ni en sus mejores sueños ese indeseable de Trump podría imaginar semejante galimatías.

En tu última entrevista a ‘cuartopoder.es’ nos hablaste de las zancadillas de la caverna al cine y a la cultura. ¿Sigues pensando lo mismo?

– La caverna ha tomado una dimensión astral.

– ¿Por qué esa obsesión del gobierno por no reducir el 21% de IVA al cine cuando sí baja el IVA de los toros?

«Cuando alguien te da una obra de teatro o un guión, ves en tus manos 5 ó 6 años de trabajo… La situación es muy dura».

– No sé, cuando veo a directores como Lino Escalera (No sé decir adiós) o a Chema Rodríguez (Anochece en La India), o a alguien que te da una obra de teatro o un guión, ves en tus manos cinco o seis años de trabajo… Es muy duro.

Hace dos años nos dijiste que apoyabas a Unidos Podemos. ¿Sigues con ese apoyo tras los últimos acontecimientos en ese partido? 

 – Uno tiene razones para estar decepcionado y no hay nadie que recoja todas las necesidades que tiene la sociedad. Seguimos en ello.

Super 8 Distribución (YouTube)