CINE / El estreno de la semana

‘Hard as Indie’: cómo no hacer jamás una película

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Cartel anunciador del documental 'Hard as Indie'
Cartel anunciador del documental 'Hard as Indie', de Arturo M. Antolín.

¿Recuerdan la locura del crowdfunding? ¿Quién se acuerda ya de eso? A los que les gusta el cine, ya sea como espectadores o cineastas, seguro que les suena. El cosmonauta fue una película mimada por los medios, su proyecto les parecía molón, ingenioso, fresco. Sus responsables usaban palabras como “trasmedia”. ¡Comprado!, especial en el suplemento Tentaciones. Hubo hasta un “Concierto Cosmonauta”, con Nacho Vigalondo como estrella invitada. La película logró 20.000 euros en 9 horas y ya rodando llegaron a los 40.000. Un dineral para tres aprendices, pero calderilla para hacer una película en condiciones.

Todos alucinaban con el proyecto. Llegaba a España “la película del crowdfunding”, financiada a través de cientos de donantes que se convertiría en varios cortometrajes, un libro y un largometraje (¿?). Todo fue un desastre, empezando por la película. El cine no aparecía por ningún lado. Pero ahora, algunos años después de su ruinoso estreno, Arturo M. Antolín, montador de El cosmonauta, ha reunido el material grabado en el rodaje y ha logrado un excelente documental. Lo que no logró la película, lo ha conseguido él. Es decir: cine.

Lo bueno de este estupendo trabajo es que tiene una buena trama, un buen reparto y sobre todo un gran villano: el director Nicolás Alcalá. Desde el principio descubres que el muchacho tiene un trueno importante (es un pedante que habla de “cambiar el statu quo del cine”). Durante el documental, vemos a un individuo egocéntrico, un tipo que quiere ser el jefe de todos los departamentos, al que le encanta el conflicto, que carece de empatía, que es tóxico. Y en el tramo final, cuando ya acabas del menda hasta las narices, contemplas su soledad, cómo se aleja de su equipo, conspirativo como un dictadorzuelo bananero. El momento más glorioso es cuando hace levantarse al equipo a las 6h30 de la mañana. Conducen 6 horas hasta llegar al lugar de rodaje, una playa. Pero a Nicolás “las olas no le gustan”. Sí, han leído bien. Las olas.

El guionista Paco López Barrio describe así a Nicolás Alcalá: “Mi recuerdo personal de él viene del II Encuentro Internacional de Guionistas, que se celebró en Barcelona en 2012. Allí vimos, atónitos, a un niñato de 22 años decirle a Carl Gottlieb (guionista de Tiburón) y de rebote a un montón de colegas que le doblaban y le triplicaban la edad: "O te reinventas o mueres". Ahora se publica este documental que es mucho más interesante que la peli y que viene a demostrar que la verborrea no puede suplir un mal guión. Como le leí a un colega hace un par de días: el karma no perdona”.

Creo que López Barrio da en el clavo. Si ves este trabajo, descubres que nada puede salir de una producción que no tiene un productor que decida, que lleve el mando. “Todo el mundo es productor en El cosmonauta”, proclamaron para vender la burra en redes. No, miren: el productor es uno y es el que debe detectar que el que capitanea el barco es un cretino, un psicópata o que no sabe hacer la o con un canuto. Conozco a amigos productores que no lo han detectado a tiempo y casi les cuesta la salud.

La puntilla para aborrecer definitivamente al señor Alcalá es cuando el documental recuerda cómo contestó a un chaval que le mandó un currículum a su productora. Alcalá dedicó mucho tiempo y esfuerzo a contestarle y humillarle de forma salvaje y gratuita. Fue el mail de una mala persona que se transmitió por la red a la velocidad de la luz. Y fue su fin y el de su película, ya moribunda.

Merece la pena ver Hard as Indie como un ejercicio. Es digna de ser proyectada en una escuela de cine para saber cómo no hacer jamas una película. Se intuye desde el principio: en el guión. Ideas sueltas, vaguedades, ocurrencias para cortos... y de pronto nace un extraño largo que se va reescribiendo sobre la marcha. Letal. También para saber que en una producción hay que ser leal o por lo menos persona. Lo ves cuando el que iba a ser el actor principal habla a cámara y explica cómo lo trataron como a una basura tras contratar a un protagonista que hablase en inglés.

El final es previsible, pura lógica: un guión idiota y un rodaje infernal dan como resultado un montaje más infernal todavía. Un largometraje tan farragoso, pretencioso y aburrido supuso el rechazo en los principales festivales, críticas demoledoras, rechazo del público... En eso acabó “la película del crowdfunding” y un modelo de negocio absurdo e inviable.

Hard as Indie nos recuerda que hay mucho individuo que quiere ser director de cine por postureo, sin tener idea de nada y menos de contar algo que no sea una pura vaguedad. Porque no tiene nada que contar. Este documental merece la pena porque es raro: en vez de celebrar algo, expone un disparate, una derrota. Es una película hecha para saber cómo no hacer jamás una película.

El plan B:

Vuelve el tan prestigioso como aburrido Paul Thomas Anderson con El hilo invisible. Seis nominaciones a los Oscar y críticos arrebatados. Jordi Costa ha hablado de “gelidez espartana”. Qué miedito...

1 Comment
  1. Guillermo Berasategui says

    Tiene buena pinta, aunque es una pena que no hayas hecho la crítica de «El hilo invisible», seguro que hubiese sido divertidísima.

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