‘Loving Pablo’: un Escobar muy chanante

Cartel de 'Loving Pablo', con Javier Bardem y Penélope Cruz
Cartel de ‘Loving Pablo’, con Javier Bardem y Penélope Cruz, dirigidos por Fernando León de Aranoa, que se estrena hoy en España.

Por fin llega a nuestras pantallas un proyecto largamente añorado por Javier Bardem (productor de la cinta) en el que da vida a un personaje para el que nació: Pablo Escobar. Desgraciadamente, la película llega muy tarde y no aporta nada nuevo al cine. Vamos por partes.

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La película está inspirada en la experiencia vital de Virginia Vallejo, periodista trepa, presentadora de televisión, amante del gángster del 83 al 87 y autora de Amando a Pablo, odiando a Escobar, libro que, se supone, aporta más luz o la luz definitiva al personaje del despreciable narco colombiano.

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Loving Pablo arranca, en plan Scorsese, con su narración, pero ese punto de vista se va desdibujando y acaba desapareciendo, un fallo de guión incomprensible en semejante producción y con ese equipo creativo. Y llega tarde a todo. ¿A quién le interesa, a estas alturas, otra aproximación a semejante individuo? ¿Qué queda por contar tras dos series televisivas (la famosísima Narcos y Pablo Escobar: el patrón del mal) y una película (Escobar: paraíso perdido), con el gran Benicio del Toro? Bardem llega tarde y mal, porque la peli no funciona.

Personalmente estoy cansado del personaje, un tipo que me parece detestable, el típico tipejo “hecho a sí mismo” que mezcla el crimen más bestial con un asqueroso populismo en favor, supuestamente, de los colombianos más desfavorecidos. Un tipo con aires de grandeza, proxeneta, traficante, asesino, manipulador y, para colmo, con ambiciones políticas. En fin: una basura humana.

No entiendo muy bien que esta floja película, casi televisiva, entrase en la Mostra de Venecia y mucho menos en los Goya. Entiendo que los premios de la Academia tengan que darse bombo mediático nominando a Pe y a Bardem, pero nominarlos por una película que no se ha estrenado y no ha visto ni Cristo es hacer trampa. O por lo menos bastante feo.

Lo peor de la función, con diferencia, es la nominada Penélope Cruz, que no sabe enfrentarse a su personaje, que está perdida entre el monigote de culebrón y el pasote actoral con un acento colombiano hablado en inglés y soltando alguna frase en castellano. En la sala de prensa hubo risas con su trabajo, algo letal para la película.

Y Bardem bien, porque es un gran actor, pero el hombre luce una absurda y exhibicionista prótesis de barriga (como si a Bardem le hiciese falta) y una papada absolutamente ridícula. En algunos momentos recuerda a uno de esos tronchantes personajes de Joaquín Reyes en La hora chanante. El maquillaje, como pasaba con el premiado Gary Oldman en El instante más oscuro, te saca de la película. ¿Nadie vio eso? No lo entiendo.

Siguiendo con los actores, no me entra en la cabeza que el gran Peter Sarsgaard esté tan mal aprovechado como personaje y como intérprete. Para eso llama a cualquiera, Fernando León de Aranoa.

Y para acabar, la gran tara de la película: Loving Pablo se pensó originalmente para ser hablada en castellano, pero al no encontrar financiación se tuvieron que conformar con hacerla en un inglés con un acento colombiano que resulta impostado y en ocasiones muy ridículo. Creo que para hacerla así, mejor no hacerla, pero supongo que había mucha pasta e ilusión en juego. El caso es que no funciona porque lo que se habla no es ni inglés, ni colombiano, ni español. Un desastre.

Tras la irregular Un día perfecto, Fernando León de Aranoa vuelve a alejarse de su cine social para meterse en el mainstream sin llegar a funcionar. Otro intento fallido.

Lo mejor: la alucinante escena en la que un avión cargado de coca aterriza en una autopista de Florida, el montaje con asesinatos de fuerzas del orden (con Señor Matanza, de Mano Negra, de fondo) y Escobar huyendo desnudo y fofo por la jungla en pleno ataque aéreo.

Lo peor: Penélope Cruz.

El plan B:

La muerte de Stalin nos habla de eso mismo, de la muerte del genocida y de la lucha de poder que ello generó. La película se plantea como parodia, pero casi todo lo que se dice es real, pasó. Creo que no logra el tono necesario para lo bufo y se queda en el intento. Como drama, a secas, hubiese sido una gran película. Pero, ojo, se deja ver.