SFDK: “No se puede decir nada sin que haya uno al que le moleste”

SFDK vuelve. Más maduro, más reflexivo, pero con la misma esencia de ese grupo de rap que tiene su origen en un instituto en los años 90. Ni las mezclas de Acción Sánchez, ni las letras de Zatu suenan igual. Ellos han crecido al paso de sus seguidores y su música se ha ido puliendo y perfeccionando, aunque muchos jóvenes siguen descubriendo sus rimas e incorporándose a sus conciertos con nuevos oídos y miradas.

En ese viaje, con centenares de conciertos y varios discos a sus espaldas, no falta la autocrítica. El nombre de su último disco, Redención, da buena cuenta. Aprovechando su parada por Madrid, donde dieron un concierto en La Riviera, charlamos con Acción Sánchez. Zatu llegaba tarde a la cita.

— Vuestro disco se llama Redención ¿de qué tenéis que redimiros después de tantos años de carrera musical?

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— Es una forma de redimirse de todo lo que habíamos hecho mal profesionalmente antes. Hemos cometido errores. Este es el disco en el que más hemos trabajado. Podríamos haber gestionado mejor algunas cosas, de manera más inteligente. Por ejemplo, hemos hecho algunas canciones muy impulsivamente sin repasarlas mejor luego. A veces hemos actuado más por impulso que con la cabeza, pero ahora estamos más centrados.

— Supongo que esa reflexión será también fruto de la madurez.

— Sí, cuando tienes más años ves las cosas de manera muy diferente. Vas cogiendo experiencia, sabes lo que quieres transmitir y cómo transmitirlo sin llegar a perder la esencia, aunque tampoco dejamos de crear algo para llegar a más gente.

— ¿Os han hecho ese reproche muchas veces? ¿Os han pedido que volváis a los orígenes?

— Eso sería vendernos: hacer lo que quiere la gente y no lo que nos gusta a nosotros. Te limitas tu creatividad. Zatu lo dijo en otra ocasión: la gente nunca sabe qué puedes esperar de nuestros discos. Aunque tengamos una línea, siempre estaremos evolucionando. Hacer lo de antes es matar tu creatividad.

— ¿Y qué habéis hecho ahora que fuera impensable hace 10 años?

— Zatu, por ejemplo, medio canta en este disco. Eso hubiera sido impensable hace años. Cuando eres joven tienes una mentalidad más cerrada y eres más radical en ese sentido. Eso antes ni nos lo planteábamos. Ahora creo que nuestros temas son más elegantes.

— ¿Vosotros creeis que os vais a jubilar haciendo rap?

— Ojalá.

— Te leo una estrofa de la canción Años muertos. “Luego vino la tormenta, nubes grises y presiones. Los embargos a las cuentas”. ¿Es un reflejo de la crisis que vosotros habéis sufrido, como el resto de españoles, o es fruto de una mala gestión?

— No, no fue mala gestión. Nos pilló la crisis en un momento en el que teníamos, además de la música, una tienda de ropa y alguna cosa más. Lo habíamos invertido todo en eso y se hundió todo el mercado. Las tiendas cerraron, la gente nos dejó de pagar… Mucha gente se arruinó y nos salpicó.

— Vosotros sois la primera generación de raperos españoles que habéis podido vivir de la música…

— Que hemos podido vivir de esto quizá sí, pero somos la segunda generación de raperos. Quizá nuestra generación fue la que empezó a ver dinero y a tener más repercusión en los medios.

— Hay quien opina que con la crisis ha habido una repolitización de la sociedad española, ¿ha sucedido lo mismo con el rap en los últimos años tras la aparición de grupos como Los chicos del maíz? ¿Hay un mensaje más político que en los años 2.000?

Cuando hay una crisis política, los grupos que más escriben sobre eso amplían el campo»

— No lo sé con exactitud. Creo que hay todo tipo de rap, desde el más bailable al más combativo. El más político ha existido siempre, pero cuando hay una crisis política, los grupos que más escriben sobre eso amplían el campo. No hablo de dinero, sino de escribir. Al haber gente más despechada con el Gobierno, tienen un mensaje que escuchar que les puede resultar muy atractivo. Tienen más que decir y más gente a la que llegar.

— Te leo una frase de otra de vuestra canción Twiiter: “Sanfermines, La Manada, ¿Dónde está Marta enterrada? La justicia decide que sean cuestionadas, Doblemente violadas”. Está de plena actualidad.

— Sí, totalmente.

— ¿Qué os ha parecido la sentencia?

— Desde mi punto de vista personal, no entiendo que en el escrito de la sentencia digan que la estaban forzando y no sea una violación. No lo llego a entender, ¿entonces qué es violación? Me resulta poco coherente.

— Hablando de mujeres. En vuestros conciertos hay un montón de chicas que escuchan rap, pero luego hay menos mujeres haciéndolo.

— Cada vez hay más y siempre ha habido. Hay muchas artistas que hacen rap y nos preguntan por qué su música no llega. Muchas chicas intentan hacer lo mismo que los hombres. Creo que ellas tienen que hacerlo con su visión propia y su forma de crear. Si escuchas a Mala Rodríguez, te das cuenta de que tiene una manera propia de expresarse. La mayoría de rap lo hacen hombres y ellas se han educado oyendo ese rap.

— Aprovecha para recomendarnos a raperas que te gusten.

— Anier o Agualamata

— Hace poco C-Tangana dijo en una entrevista que el rap español nació de la clase media y no de la clase baja, como en el caso de Estados Unidos. Quizá otra música como el flamenco llegue más a las clases populares, ¿compartes esta visión?

— El rap español nació de una clase media-baja. La gente que yo conozco no tenía mucho dinero. Su padre podía trabajar y les daba el sueldo justo. Hay de todo. Hay gente que tiene dinero y otra que ha sido muy pobre. Pero sí, quizá el flamenco puede haber nacido en barrios más pobres.

— Valtonyc, Hasel… Raperos con penas de cárcel, ¿hay una ola reaccionaria?

— Sí, pero no contra los raperos. Yo no comparto muchas cosas de las que dicen esos artistas en sus letras, pero no creo que haya que meterles en la cárcel por eso. Es algo político. Han cogido a estos artistas para lanzar un mensaje a los demás: “Mira lo que os va a pasar”. Han dicho ciertas cosas por las que algunos han visto que pueden meter miedo a los demás. Da igual si son raperos o rockeros, es por lo que han dicho.

— Hay otro tipo de censura, la económica, cuando no tienes medios para hacer lo que quieres, ¿cuál de las dos censuras es peor en España?

«Ahora ya no puedes decir ciertas cosas y está todo muy limitado»

— Son importantes las dos cosas. Si no tienes medios para hacerlo, tu música cojea. Pero hay artistas que han dicho barbaridades y no les ha pasado nada. Recuerdo la canción del Dúo Dinámico ‘15 años tiene mi amor’. La sacas hoy en día y se te echa el mundo encima. Entonces la bailaban en los guateques. Ahora ya no puedes decir ciertas cosas y está todo muy limitado. En eso han tenido mucho que ver las redes sociales. Si dices que la botella es blanca, te salen ocho que dicen lo contrario. Se hace un debate con todo. No se puede decir nada sin que haya uno al que le moleste.

— En todas vuestras canciones está muy presente Sevilla, ¿cómo veis esta guerra de banderas entre españolistas e independentistas?

— Yo creo que mucha gente se ha aburrido. Yo últimamente no lo sigo mucho. La prensa y los políticos dicen lo que les interesa. Es como un culebrón de Falcon Crest. Yo creo que deberían hacer una serie de Netflix sobre el conflicto en Cataluña. La mitad de lo que escucho son especulaciones.

— Cambiando de tema, ¿qué os parece el ‘trap’?

«En España hay muchos artistas haciendo buen trap»

A mí me gusta como suena. Hay canciones que me gustan y otras que no. Por ejemplo, a mí no me gusta alardear de lo que tenga o las canciones machistas, pero hay buenas cosas en el trap.

— ¿Entonces te veremos mezclar trap en los discos futuros?

Yo ya he hecho trap para otra gente. En nuestros discos no porque no es nuestro camino. Eso no quita que algún día lo hagamos, pero ahora no nos cuadra. Lo escuchamos y respetamos a los artistas que lo hacen. En España hay muchos artistas haciendo buen trap.