El Roto: “En un dibujo todo lo superfluo es ruido”

Un dibujo de Andrés Rábago (El Roto) en El País puede tener más verdad, profundidad y certeza que una columna de 4.000 palabras. Rábago, bregado en Triunfo, Hermano lobo y Cambio16, habla como un monje y a sus 71 vive como tal. Por la mañana pinta y por la tarde dibuja después de haberse empapado de la actualidad. Siempre leyendo en papel, pocas veces ante un ordenador. La tele no la ve y le gusta crear en silencio, sin radio y sin música, como hacemos muchos escritores. Es un placer hablar con un maestro que acaba de publicar el libro Contra muros y banderas (Reservoir Books), tremendo repaso a nacionalistas y patriotas.

— ¿Cómo ves la llegada de Soledad Gallego-Díaz a la dirección de El País?

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— Estoy muy feliz, es una persona que conozco hace mucho tiempo, totalmente acreditada, con absoluta solvencia periodística. Y es dialogante y con un talento especial para dirigir El País. Además es una persona de la casa, no ha sido ninguna sorpresa.

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— ¿Y la llegada de Sánchez y la salida de Rajoy, protagonista de alguno de tus dibujos?

“Estamos mucho mejor de lo que estábamos hace tan poco tiempo… Estoy esperanzado”

— Pues también esperanzadora, la verdad. Ha sido una conjunción astral muy interesante la que se ha producido. Quizás hemos pasado de una depresión a una excesiva euforia, hay que esperar a ver qué pasa. Pero estamos mucho mejor de lo que estábamos hace tan poco tiempo… Estoy esperanzado.

— Contra muros y banderas tiene algo de panfleto en el buen sentido, un panfleto contra el nacionalismo.

— Mi idea más que de panfleto es de suvenir, más de objeto de recuerdo. He hecho el libro por dos razones. Una porque me sentía obligado a presentar mi idea de lo que está pasando y ha pasado. Hablo de algo universal: de muros, de la conquista del poder, del uso de las masas. Y por otro lado lo quería publicar como el reflejo de una época que pasó. Mi deseo es que todo esto pase.

— El libro físicamente es atractivo, manejable, de precio asequible… Ya has publicado más en este formato con Reservois Books. Y tiene coherencia visual, con esos colores de las banderas catalana y española que se repiten. Y las rojas barretinas.

— Son elementos simbólicos que he tenido que usar. Es un libro modesto, quise que fuese barato, que cualquiera pueda tener como un recuerdo. No pretendo hacer un best seller, solo es un testimonio de una circunstancia muy negativa.

— Tras Solana y Herreros, Chumi Chúmez fue el genio que te influyó. Él te inició en el undergound americano.

— Fue un dibujante muy sólido y que tuvo una época brillantísima en el Diario Madrid con dibujos esenciales dentro de la sátira española. Chumi creó escuela.

— ¿Qué te parecen Gila y Summers?

— Son de otra línea, no tenían una voluntad plástica como sí la tenía Chumi. En él hay voluntad plástica como la había en Máximo. Pero tanto Summers como Gila hacían un humor más ingenuo y con un dibujo un poco infantil. Pero era voluntario, estaban influenciados por una escuela que venía de Italia y que tuvo su máximo exponente en El Perich. Y de esa escuela Tono y Mihura eran los máximos representantes.

La codorniz y Hermano lobo fueron hitos. Hoy las revistas de humor han cambiado. ¿Qué te parece El Jueves?

— No sigo demasiado las revistas de humor. Son necesarias porque siempre es necesario tener revistas satíricas, está bien que estén ahí. Las conocí en su momento y lo mejor es el vivero de dibujantes que hay en ellas.

— Los artífices de El Jueves han recordado que fue el juez Grande-Marlaska, ahora ministro, el que actuó contra la revista. ¿Qué te parece ese episodio?

“Las voces se multiplican cuando intentas silenciarlas”

– En primer lugar estúpido porque hoy en día no se puede silenciar ninguna voz. Las voces se multiplican cuando intentas silenciarlas. Y por otro lado toda censura me parece abominable. Todo el mundo debe tener derecho a expresarse con absoluta libertad.

— Hablando de libertad, la dictadura te enseñó a usar el dibujo sin palabras.

— En aquel momento simplemente no se podían usar las palabras. Tenías que usar un lenguaje encriptrado y por eso prefería no usar palabras. Me expresaba a través del dibujo, de la imagen.

— Hablemos de tu proceso creativo. Primero llega la idea que quieres transmitir (que no es el texto final) y luego buscas escenario y personajes.

— Así es, primero viene la idea y luego buscas cómo desarrollarla. Y a veces la idea es la propia imagen, con lo que lo tienes casi hecho. Pero otras veces tienes que buscar una imagen para esa idea. Es un trabajo de documentación y de búsqueda de la imagen. Luego se realiza el dibujo y finalmente pones el texto, que a veces es lo más complicado.

— ¿Por qué?

Porque a veces sabes lo que quieres decir, pero todavía no tienes las palabras justas y exactas que lo van a dejar lo más nítido posible.

— Supongo que a la hora de podar un texto se sufre tanto como podando un dibujo. Si sobra texto o dibujo, fallas. Puedes recargar tanto texto como imagen.

— Claro, tanto una cosa como otra necesitan que no sobren cosas. En un dibujo todo lo superfluo es ruido. El dibujo busca, además, una inmediatez de comunicación.

— ¿Cómo te organizas al leer para inspirarte, en el caos informativo? No lees mucho Internet, eres más de papel.

“Lo que más me gusta es la lectura en papel porque es sosegada, tranquila”

. No frecuento Internet. A veces entro para ver alguna información concreta, pero lo que más me gusta es la lectura en papel porque es sosegada, tranquila. Tomo notas, busco qué enfoque se le puede dar, algo distinto.

— No escuchas radio ni ves televisión.

Radio poca y televisión nada.

— Y la tele la abandonaste en la Guerra de Irak.

— Sí, desde aquel momento decidí que se acabó.

— Por aquellas pantallas verdes con explosiones en Bagdad. Tan obsceno todo.

— Sí, tan humillante. Me pareció que ese medio se había contagiado ya de forma permanente.

— Sueles usar la publicidad para tu humor. ¿Hasta qué punto la odias?

— No es tanto odiar, procuro no odiar nada. Pero la publicidad es un engaño, un intento de manipular. Sí estoy en contra de que los que nos dedicamos a la comunicación nos dediquemos a la publicidad. Es muy negativo.

— En el 15-M fuiste, con Forges, todo un referente, un faro. Tus dibujos estaban por todas partes en Sol, era algo emocionante.

— Bueno, Forges y yo reflejábamos una situación que se estaba dando. Y la gente se vio reflejada en esos dibujos y los acogieron, cosa que me parece estupendo.

— ¿Cómo lo viviste, estuviste en Sol?

— No, solo pasaba por allí. No estuve como un actor, yo soy un observador.

— Pero te impactó, supongo.

“El 15-M fue necesario para la ruptura de unos mecanismos que ya estaban oxidados”

— Me pareció muy positivo y así lo reflejé en los dibujos. Fue una situación de impasse que se rompió con esa eclosión joven y tan necesaria. Fue necesario para la ruptura de unos mecanismos que ya estaban oxidados. Era necesario crear nuevas formas de pensar y actuar en política. Es un movimiento que no ha madurado todavía, requiere tiempo.

— ¿El 15-M trae como consecuencia lo que acaba de pasar en el Congreso, con la llegada de un nuevo gobierno?

— Sí, el 15-M ha tenido influencia en los hechos actuales.

— Acabo con algo que me llama mucho la atención: el lado oscuro lo reflejas en tus dibujos y el lado luminoso es tus pinturas. Por la mañana, con luz, pintas. Y por la tarde dibujas lo que saldrá a la mañana siguiente en El País.

— Sí, el dibujo satírico te obliga a estar en contacto con las partes más negativas de la realidad. Por eso también tienes que buscar la luz.