Fernando Rivarés: ”Nuestra obsesión, convertir la cultura en un bien común”

  • Entrevista con el responsable de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza
  • El Festival Asalto comienza el día 8 de septiembre y el ZGZ Escena se celebra del 14 al 30

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Fernando Rivarés (1970), antes de ser concejal de Economía y Hacienda y de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, desde que entró a gobernar Zaragoza en Común en 2015, ya era un hombre de letras, apasionado por la cultura. Escritor, guionista, periodista, editor… Es por ello que cuando describe para cuartopoder.es su labor al frente de la gestión cultural municipal en la capital aragonesa, no puede camuflar su ilusión y pasión por lo que hace. “Nuestra obsesión es convertir la cultura en un bien común, esto tiene que ver con entender la cultura como un derecho social al mismo nivel que la comida o la educación”.

Para Rivarés, la cultura es “una herramienta para crear cohesión social y de entender los hábitos y hábitats, de relacionarse con la gente con la que vives, desde el instituto a la calle”. “La cultura tiene que ser una cuestión democrática, no se puede entender como consumo, ha de estar enfocada hacia la creación común y transformación social” y, todo ello, encaminado “hacia la dignificación de los profesionales de la cultura”. Bonita tarea, hoy; difícil misión, también.

El Ayuntamiento de Zaragoza, capitaneado por Pedro Santisteve, creó al inicio de su mandato el Consejo de la Cultura y las 11 mesas sectoriales, que reúnen a entidades culturales, grupos políticos y artistas y diseñan la política cultural zaragozana. Para Rivarés, la gestión cultural de esta ciudad tiene que basarse en la participación ciudadana. “Nuestro objetivo fue crear un nuevo modelo. Zaragoza siempre tuvo un gran ánimo de creación, en esta ciudad ha crecido una buena parte de la biografía musical de España”, cita a Enrique Bunbury y a la banda Héroes del Silencio; a Kase O y a Violadores del Verso; a Radio Futura; Amaral... “Todos son hijos de barrios obreros de Zaragoza”.

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El responsable de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, Fernando Rivarés. / Ayuntamiento de Zaragoza

Por ello, desde el área de Cultura no se conforman con programar espectáculos y actividades culturales. “Queremos entregar recursos a los artistas y capacidad de decisión en la gestión”, asegura Rivarés. En cuanto a la programación durante el año, destaca: “Trabajamos en la idea de festival en festival. La calle siempre es un escenario permanente en el que pasan cosas 365 días al año, esto tiene beneficio directo en la vida cotidiana de la gente. No nos interesa el modelo de algo cultural que ocurre y desaparece”.

De festival en festival

El festival Asalto de arte urbano, que comienza el 8 de septiembre, el ZGZ Escena, que se celebra desde el 14 al 30 de este mes, el festival Zirco Zaragoza, el Trayectos, festival de danza en parajes urbanos… Todo son ejemplos de esta idea de festival y cultura constante en la capital aragonesa. Así, este modelo participativo del que nos hablaba, se ve en el ZGZ Escena, en cuya gestión participan las entidades de artes escénicas de la ciudad.

Este festival, que comienza el viernes 14, llenará de espectáculos de calidad la ciudad. Destacan, entre ellos, el mismo día 14, la obra “El Jardín (proyecto 0.1)” de NØCollective (Aragón). Un espectáculo escénico y electrónico creado a partir de la conjunción del director Julián Fuentes Reta y el dramaturgo australiano Andrew Bovell, quienes ya trabajaron conjuntamente en ‘Cuando deje de llover’, obra galardonada nada más y nada menos que por tres Premios Max en 2015. Ahora, nos hablarán de la noción de la identidad de una España en plena definición social y política. Nada más actual, hoy. Tras un proceso de creación colectiva de un año de duración, desarrollado en Naves Matadero – CIAV (Madrid) y Etopia – Centro de Arte y Tecnología (Zaragoza), abren este festival, que también incluye otras interesantes propuestas.

Rivarés nos cuenta también del Asalto, de arte urbano. “Durante 10 meses, se desarrolla este proyecto social comunitario. En él, artistas consagrados del grafiti, por ejemplo, realizan obras en espacios públicos, pero las obras artísticas han sido previamente seleccionadas e intervenidas por el barrio, se trata de generar intervención artística callejera como una forma de desarrollo”, cuenta. Y es que, este modelo cultural de Zaragoza incluye la ciudad en las propias creaciones. “Está la vieja metáfora del teatro de la cuarta pared, el público está al otro lado de esa pared imaginaria y sólo mira, el teatro contemporáneo rompe con eso, nuestra idea es convertir la ciudad en un escenario infinito, sin paredes, y cada plaza, calle, hospital… se convierte en un escenario”, relata.

Residencias artísticas y la incorporación de la ciudad

Destaca también los programas del Centro de Danza. “Hemos creado 11 residencias artísticas para profesionales, para que desarrollen proyectos de danza comunitaria, de esta manera, los alumnos de institutos de barrios se encuentran con un profesor que construye proyectos de danza y, a través de ellos, se gestionan conflictos”, prosigue. “Estas residencias, que también son de creación, tienen la garantía, porque estamos en colaboración con otras ciudades de Europa y Latinoamérica, de que una vez finalizadas, los resultados finales volarán por el mundo, queremos que el artista tenga trabajo digno”, añade. El espectáculo “El Jardín (proyecto 0.1)”, que abrirá el ZGZ Escena, como vemos, también surge a través de una residencia artística en colaboración con el Matadero de Madrid.

Rivarés describe la experiencia del festival Musethica, celebrado el pasado junio: “Músicos internacionales tocando en lugares poco habituales, psiquiátricos, la cárcel, colegios, juzgados…”. Y es que la reutilización de espacios para fines culturales también tiene un protagonismo especial en la gestión de Zaragoza en Común. Rivarés nos habla de Harinera y del Luis Buñuel, dos espacios autogestionados por la ciudadanía.

“Harinera fue una antigua fábrica de harina, en la anterior legislatura se compró con destino cultural. Hemos diseñado el modelo de gestión cultural. La primera planta es de autogestión, la segunda y tercera están las residencias”, resalta, comentando: “El vecindario se comunica intergeneracionalmente, los creadores y creadoras conviven con gente que jamás habría conectado con ellos en esos barrios, las residencias permiten que los artistas vivan ahí, por concurso público, cuyos requisitos los decide la asamblea que gestiona el centro”. “Ha cambiado el barrio de San José radicalmente, es un equipamiento de ciudad, pero es verdad que ha cambiado el modo de relación, convivencia de cultura e intergeneracional en este barrio”, asegura.

“El Luis Buñuel fue un espacio de okupación, estaba sin luz, licencias, aguas… Facilitamos estos problemas y, ahora, tras un convenio con Cultura, es un espacio autogestionado por los usuarios”, explica la historia de este espacio autogestionado. “En él tiene cabida cualquier colectivo del casco antiguo, nos encontramos, hoy en día, con cientos de personas programando cultura comunitaria, talleres de pancartas, dos compañías de teatro comunitario, una de las cuales ya actúa en el Festival Internacional”, relata Rivarés.

Más festivales

Volvemos a los festivales. En el festival Trayectos, destaca la iniciativa La Máquina de Bailar. “Sirvió para resignificar los patios de los colegios de primaria, en los que la mayor parte del espacio lo suele ocupar el campo de fútbol. Los pequeños dibujan espacios nuevos en centro del patio, los espacios de pensar, de bailar, de abrazarse, de que las niñas solas se sientan libres…”, nos cuenta. “De esta manera, luego hacen el recorrido y se abrazan, bailan y aprenden conjuntamente y se expresan mediante sus cuerpos, parece un baile”, describe Rivarés, para quien la igualdad entre hombres y mujeres tiene que primar en su labor cultural.

“El año pasado firmamos el protocolo ‘Clásicas y Modernas’, a través de él nos comprometemos con la paridad de directoras, compositoras, coreógrafas, dramaturgas… Han cambiado los porcentajes de las programaciones”, dice, mostrando el compromiso feminista de la ciudad. “Después del glorioso 8-M, hemos decidido que el pregón de este año de las Fiestas del Pilar lo haga una representación de la lucha de las mujeres, el hilo conductor de las fiestas tendrá que ver con las mujeres y con la conciencia femenina y feminista”, añade.

Uno de los momentos del año zaragozano son, sin duda, las Fiestas del Pilar. “El Pilar se ha descentralizado”, comenta, satisfecho, el concejal. “Tenemos quince días de programación en todos los barrios, no es que la gente de cada distrito tenga su propio Pilar, sino que toda la gente de la ciudad se mueva por distintos distritos”, explica. “Toda esta programación se construye con talento local, salvo las actuaciones de contrato”, añade.

“El Ayuntamiento cada vez tiene que programar menos y convertirse en un cofinanciador y facilitador de la cultura que los vecinos y artistas desean hacer”, continúa Rivarés. “Obviamente programamos en los teatros y el auditorio, pero también nos retiramos de la programación directa y casi todos los proyectos en marcha son en cogestión, como Festival de Jazz, el de Artes Escénicas, el Cucú, que es teatro para bebés de hasta 3 años, son todo cogestiones…”, describe el responsable cultural zaragozano, añadiendo: “Cuando hablamos de coproducir, nos convertimos en coproductores de espectáculos, uno de ellos con el Matadero de Madrid, pero habrá cuatro o cinco más con estructuras estables de España, Europa y América”. Así, Zaragoza se va convirtiendo en una capital que sueña con que la cultura sea un bien común, y lo pone en práctica.

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