Perdedores

  • Los académicos han elegido Campeones, de Javier Fesser, para representar a España. Y han elegido mal.
  • Es de una mediocridad insultante, una película sin gracia, previsible, saturada de diálogos falsos, clichés y música usada de manera efectista, con un humor ordinario e irritante buenismo.

Ya tenemos candidata de la Academia para ser presentada a los 91 Premios Oscar, que se celebrarán el 24 de febrero del año que viene. Los académicos han elegido Campeones, de Javier Fesser, para representar a España. Y han elegido mal. La razón es sencilla: cualquier academia debe apostar siempre por la excelencia y en este caso han tirado por lo comercial, lo popular, por algo que no tiene nivel para representar a la cinematografía de un país. Su elección ha sido bochornosa.     

Los académicos han apostado por la cantidad y no por la calidad, han elegido la película española más taquillera de 2018 (con 20 semanas en el Top 20), la película local más exitosa del año y la tercera por detrás de Jurassic World: el reino caído y Los Vengadores. La película ha recaudado 18 millones de euros y la han visto hasta ahora 3.100.000 espectadores.  

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Fesser es un viejo conocido de la Academia y un tipo con poder, influencia y contactos. Ha ganado el Goya por grandes clásicos del cine como Aquel Ritmillo, Camino y Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo y fue nominado a los Oscar por Binta y la gran idea. Si en vez de por Fesser Campeones hubiese estado rodada por un desconocido, no estaría donde está. Su película es un telefilme de sobremesa con discurso blanco y mucha moralina. Ya se sabe: entrenador borracho y de pensamiento negativo es castigado a entrenar a un grupo de perdedores, los típicos losers. Y ellos, ay, ¡aportarán luz a su alma oscura y una gran lección de vida! De bostezo todo.  

Fesser, como tipo listo que es, ha sustituido a los típicos perdedores de instituto por discapacitados mentales reales y se ha hecho con el corazoncito de los espectadores y los académicos. Además, ¿quién, en los tiempos que corren, osa meterse con una película protagonizada por disminuidos reales por muy mala que sea?

Campeones es de una mediocridad insultante, una película sin gracia, previsible, saturada de diálogos falsos, clichés y música usada de manera efectista, con un humor ordinario e irritante buenismo. Y su protagonista, ese señor bajito que está en todas partes (Javier Gutiérrez), tiene menos registros que uno paciencia para este tipo de calculados subproductos de la “industria” española.  

Fesser manipula con el puro pasteleo y un mensaje empalagoso y políticamente correcto que ha comprado el público, la Academia y lo que es todavía peor: la crítica. Es alucinante que alguien que, se supone, sabe de cine defienda este guión basado en otros miles de guiones, que parece hecho con una plantilla, con sus giros estudiados, sus previsibles conflictos y, como no, sus personajes ejemplares, porque todos los discapacitados son maravillosos, cada uno nos da una lección de vida.  

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Chéjov y Agatha Christie en Torrelaguna

Todos los saben, de Asghar Farhadi, era la más lógica candidata para viajar a Hollywood. El director tiene dos Oscar, la película es brillante sin ser, ni mucho menos, redonda y en su reparto hay tres nombres que conoce todo el mundo: Javier Bardem, Penélope Cruz (estupenda) y Ricardo Darín.

La película, que inauguró el Festival de Cannes, empieza con un tono de buen rollo que roza la estética de spot navideño, gira al cine de género y acaba en una indagación de rencillas, celos y secretos. En lo humano, que es lo que interesa. Pero los dos principales problemas de Todos lo saben son sus excesivas dos horas y cuarto de duración (con media hora para presentar personajes rodeados de una felicidad acartonada) y un giro final que resulta pobre para todo lo expuesto hasta entonces.    

Todos los saben es un Farhadi menor pero digno, un film local con vocación universal, un europudding bien rodado, con buena fotografía de José Luis Alcaine y excelente reparto que debería haber competido por el Oscar a la Mejor película en habla no inglesa.


Tan grande como gélido

Handia, que significa grande en euskera, ganó la friolera de 10 premios Goya (de 13 nominaciones) y el Premio Especial del Jurado y el Premio del Cine Vasco en el Festival de San Sebastián. La película es bonita y técnicamente incuestionable, su producción es magnífica y su acabado no tuvo rival en su año de producción, pero… no emociona. Y lo pretende.

A diferencia de la magnífica Loreak, la anterior película de sus autores y juiciosamente presentada a los Oscar por la Academia, tiene un guión voluntarioso pero descompensado y que no te llega a arrebatar. Una pena porque formalmente es magnífica y también muy superior a Campeones.

La competencia

Se habla, entre otras películas que pueden lograr la nominación al Oscar, de la polaca Cold War, de la colombiana Pájaros de verano, de la noruega El viaje de Nisha, de la venezolana La familia y de la japonesa Un asunto de familia. También de Roma, la nueva película de Alfonso Cuarón y muy aplaudida en Venecia, algo que justificaría (como pasó con la sobrevalorada y oscarizada La forma del agua) un dineral en publicidad y relaciones públicas, que ya saben ustedes que esto de los Oscar no va de los mejores, sino de los que más se gastan. Estaríamos ante otro éxito del cine mexicano en los Oscar y la primera vez que una producción de Netflix se lleva la estatuilla.

Veremos, lo que es evidente es que presentando Campeones España ha hecho un ridículo histórico.