¿Poderes fácticos? Poderes antidemocráticos: diccionario político para escépticos

  • La última obra del veterano abogado Nicolás Sartorius, ‘La manipulación del lenguaje’ (Espasa, 2018) conforma un "breve diccionario de los engaños".
  • Crecimiento negativo, diálogo, Estado español... ¿te suenan, verdad?

Palabras usadas de manera inexacta, metáforas que no funcionan, vocablos que maquillan la realidad, eufemismos o, simplemente, mentiras. La última obra del veterano abogado y expolítico Nicolás Sartorius, ‘La manipulación del lenguaje’ (Espasa, 2018), conforma un “breve diccionario de los engaños”, tal y como aclara su subtítulo. En él se incluyen expresiones tan comunes en los medios de comunicación como “clases medias”, “posverdad” o “populismo” o frases que los españoles están hartos de escuchar, como “reformas estructurales” o “brotes verdes”.

Muchas de ellas están en disputa y tienen una fuerte carga ideológica. Cuando el ‘adversario’ las utiliza o se popularizan, el promotor lingüístico ha ganado la batalla El cofundador de Comisiones Obreras y actual presidente del Consejo Asesor de la Fundación Alternativas considera la manipulación del lenguaje “una forma de represión intelectual”, que comenzó a observar en sus años de oposición al régimen franquista. España no era entonces ni “una”, ni “grande”, ni “libre”. Ni la “democracia orgánica” ofrecía la libertad, ni los “sindicatos verticales” priorizaban los intereses de los trabajadores.

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Ya llegada la democracia, en su actividad política en Izquierda Unida aprendió que las palabras pronunciadas por un representante público son “hechos” y tienen su propia densidad física. Pesan más. Ahora ha decidido recopilar hasta 65 palabras en un libro cargado de ironía y humor. Estas son solo siete de ellas:

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Comunidad internacional: “Dícese -es un suponer- de la humanidad en su conjunto, o de la ONU”, ironiza Sartorius. Esta expresión suele referirse a Naciones Unidas, un organismo donde muchas veces la mayoría de sus miembros no se ponen de acuerdo. El exdirigente de IU desvela el uso que hacen los políticos de la expresión: “Se suele utilizar con el fin de adquirir una legitimidad incuestionable que permita a las grandes potencias, generalmente occidentales, intervenir donde mayormente les convenga”.

Crecimiento negativo: “Se dice comúnmente de una economía que, en vez de crecer, decrece”, es decir, disminuye el Producto Interior Bruto. Es un eufemismo para “no alarmar o angustiar -más de lo que ya está- al personal sufridor con la mala noticia de que la economía está en franca recesión”.

Diálogo: “Una de las palabras que más se pronuncia y se escucha en nuestra vida política y, sin embargo, menos se practica”.

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La portada del libro ‘La manipulación del lenguaje’, de Nicolás Sartoius (Espasa, 2018).

Estado español: “Conjunto de instituciones, poderes y organismos que conforman el régimen político español y el territorio sobre el que este ejerce la soberanía”. Sin embargo, Sartorius advierte de una “particularidad curiosa e inquietante” sobre el uso que hacen desde el “nacionalismo periférico” de este término y que conlleva “la negación de la existencia de la nación española que da soporte y sentido a dicho Estado”.

Poderes fácticos: “Grupos, sectores sociales, entidades o instituciones que  sin tener ninguna legitimidad democrática ejercen un poder considerable por la vía de los hechos o de la fuerza”. Es decir, “poderes antidemocráticos”.

Externalizar: Término por el cual “una parte del trabajo que se venía realizando dentro de una empresa o negocio por medio de personal fijo de plantilla se encarga a personas externas”. En realidad, es una de las grandes formas de desigualar a los trabajadores y se ha convertido en una estrategia por la que la empresa se ahorra “costes, preocupaciones y responsabilidades”.

Voto útil: El exmandatario de IU conoce bien los estragos que puede causar esta expresión por la que se considera útil el voto “cuando va dirigido a aquel o aquellos partidos que se supone tienen “posibilidad de ganar las elecciones”. Tiene su contrapartida: la creencia de que el resto de votos no son útiles. Para Sartorius, esta teoría va contra la pluralidad exigente a cualquier régimen democrático: “Decirle a alguien que su voto es inútil es tanto como ‘echarle’ de la democracia”.