Xenia Grey: “Lo que pasó en Alicante aquella mañana del 38 sigue ocurriendo en el mundo”

  • Entrevista a la codirectora de 'El olvido', un cortometraje de animación, y nominado al Goya, que cuenta el horror de una matanza de la Guerra civil española

El 25 de mayo de 1938, en plena Guerra civil española, fueron asesinados en la ciudad de Alicante 300 inocentes y hubo más de 1.000 heridos. Las escenas eras dignas de una película de horror: cadáveres destrozados, decapitados y miembros esparcidos por toda la zona… Los responsables de semejante atrocidad fueros los aliados de los golpistas, en concreto aviones fascistas italianos. Así como el bombadeo de Gernika es mundialmente famoso por el cuadro de Picasso, esta página de la historia ha sido olvidada durante décadas, hasta en Alicante, la última ciudad que perdió el bando republicano. La razón es sencilla: el bando ganador lo silenció.

El olvido es un cortometraje de animación, y nominado al Goya, que cuenta aquel horror pero sin ahondar en las explosiones, la sangre y los cadáveres. Lo hace de forma metafórica y narrando una de las versiones de lo sucedido: aquel infausto día de mayo la quinta columna fascista extendió por Alicante el rumor de que había llegado al Mercado Central una generosa captura de sardinas. Eran los años del hambre y la escasez. La gente, la mayoría mujeres y niños, se agolpó ante el mercado a las once y cuarto de aquella mañana.

La codirectora de El olvido, junto a Cristina Vaello, es Xenia Grey, animadora, ilustradora, diseñadora y realizadora audiovisual. Grey desarrolló sus estudios en la escuela de bellas artes de Volzshskiy (Rusia) y tiene una basta experiencia como directora y directora de arte. Hablamos con ella sobre su último trabajo: El olvido.

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— Es curioso ver a una mujer rusa animando una página de nuestra Guerra Civil. Háblame de tu orígenes.

— Vengo de un familia de artistas, mi padre también es músico, como yo. He vivido la música desde pequeña. Hice Bellas Artes en Rusia y diseño gráfico.

— La animación es una especialidad muy dura, un proceso lento y laborioso. Pero a la vez es tremendamente libre porque puedes imaginar y dibujar lo que quieras.

— Claro, cualquier cosa la llevas a la vida. Lo primero que hice en cine es un trabajo de stop motion.

— ¿Plastelina, muñecos?

–Muñecos. Los hice yo misma, fue mi primer trabajo de animación. Luego entré a trabajar en el proyecto de animación Colores, de Arly Jones y Sami Natsheh, también nominado al Goya. Me invitaron a ver su estudio de animación, pedí incorporarme en el equipo de animadores ¡y me encontraron un hueco! (Risas)

— ¿Por qué te animas a especializarte en la animación?

— Porque es un modo de expresión artística que reúne muchísimas cosas, la animación es muy rica en recursos, da vida a lo que pintas, es mágico. La animación abre fronteras.

El olvido es un encargo de la productora de José Antonio Saura, productor de Colores.

— Sí, José Antonio quería hacer un homenaje a las víctimas del bombardeo del mercado de Alicante. Se inspiró en una obra de teatro y quiso hacer algo relacionado con la ciudad de Alicante. Este suceso es desconocido hasta en Alicante, buscaba un homenaje para el 25 de mayo, cuando se cumplió el 80 aniversario. La idea nació un año antes y trabajamos contra reloj, con un pequeño equipo de tres personas. La banda sonora es de Alejando Saura. Hay gente que todavía recuerda aquel horror, porque lo ha vivido en los relatos de sus familias. Alicante fue otro campo de pruebas como Gernika y en el franquismo se silenció todo.

— No pretendéis hacer política con este trabajo, pero supongo que sí pretendéis hacer un ejercicio de memoria histórica.

— Si, y tuvimos una pequeña ayuda del ayuntamiento de Alicante. Todo está documentado de una forma muy fiel, lo demás es la recreación de una versión de los hechos, el rumor que se extendió por la ciudad. Eso ya no son hechos históricos.

— El oscuro personaje del tipo que difunde el rumor que acaba matando a tantos inocentes no es real.

— No, pero hace alusión a la quinta columna que soltó el bulo. Pero no conocemos ni nombres ni apellidos. Hemos preferido recurrir a las metáforas visuales. Hay niños, pero no son protagonistas. La verdadera protagonista de esta película es la ciudad de Alicante, los niños nos sirven para llevarnos, con ese bulo de puerta a puerta, por los lugares más emblemáticos de esa ciudad. El casco antiguo, el puerto, el mercado… También recordamos que las víctimas fueron niños y ancianos porque los hombres jóvenes estaban en la guerra. En 4 minutos hay una concentración de elementos que cada uno interpreta según su bagaje emocional.


— El olvido es cine mudo, no hay diálogo.

— No tiene diálogos por varios motivos. El principal es para sacarlo de las fronteras de Alicante y España.

— Para que sea más universal.

— Eso es, estos sucesos no son ajenos a ningún país del mundo, lo que pasó en Alicante aquella mañana del 38 sigue ocurriendo en el mundo. Al no tener diálogo llega más a cualquier rincón del mundo. Y la música lleva la carga emocional, es el lenguaje internacional que entiende cualquier persona.

— ¿El otro motivo?

— Una cuestión meramente técnica. Una producción animada cuesta mucho trabajo, hay que animar las bocas, el movimiento de los labios, hay que buscar actores, hay que doblar a diferentes idiomas… y no teníamos tiempo. Teníamos solo siete meses para hacer la animación. Nos dijimos que menos es más y eso nos facilitó el trabajo técnico.

— Para acabar, ¿cómo ves el mundo del cortometraje y de la animación en España?

— Quiero creer que bien. Seguro que la productora sabe decirlo mejor que yo, que tengo, como directora, una idea más romántica. Pero vamos a los Goya por segundo año consecutivo y es algo muy positivo. También lo digo por los buenos cortos que compiten con nosotros.