50 años de Grupo Salvaje: una manera de ver la vida

  • Rodar con Peckinpah era solo para elegidos, pero no solo por la suerte de estar en su equipo, sino porque no todos sobrevivían a sus rodajes
  • Era un hombre maldito en Hollywood, estaba marcado por ser demasiado complicado

Una vez me tropecé con Ernest Borgnine. Fue en el recibidor del Hotel María Cristina de San Sebastián. Estaba recogiendo una cámara y al darme la vuelta vi que me había tropezado con el mismísimo Dutch de Grupo salvaje. “Lo siento señor, Borgnine”, le dije acojonado. “No pasa nada joven”, me contestó con esa cachonda y sincera sonrisa que tenía. Me armé de valor y le dije: “Por cierto, adoro su personaje en Grupo Salvaje, amo esa película”. Y él remató: “¡Guau, muchacho, menudo rodaje, Peckinpah era un buen hijo de puta!”.Y reímos. En realidad, Sam Peckinpah quiso mucho a Borgnine y lo respetó desde el primer día de rodaje. Bueno, más bien Borgnine se hizo respetar.  

Grupo Salvaje
Portada del libro 'Grupo Salvaje: Edición especial 50 aniversario'. /

Para celebrar el medio siglo de esta obra maestra se ha publicado un buen ensayo titulado Grupo Salvaje: Edición especial 50 aniversario. En él podemos descubrir la película que hay dentro de la producción de la propia película. Rodar con Peckinpah era solo para elegidos, pero no solo por la suerte de estar en su equipo, sino porque no todos sobrevivían a los rodajes de Peckinpach, que hasta entregaba, de coña, medallas a los que llegaban hasta la claqueta final.  

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Antes de encontrar la luz verde del estudio (Warner) para los 81 días de su rodaje, Peckinpah era un hombre maldito en Hollywood, estaba marcado por ser demasiado complicado, conflictivo. Venía de ver cómo en Columbia habían amputado salvajemente su Mayor Dundee, rodaje del que casi fue despedido si no es porque Charlton Heston y todo el equipo se enfrentó al estudio. A los ejecutivos matarifes Peckinpah los llamaba “los funcionarios”, nunca entendían nada. Durante algunos años el director tuvo que hacer televisión para comer.

El guión de Grupo salvaje está escrito por Sam Peckinpah y Walon Green sobre una historia de este último y del actor y especialista Roy N. Sickner. La película es puro Peckinpah. Sus protagonistas ven que sus días de gloria han pasado y que el tiempo los ha arrollado, como pasa en Duelo en la alta sierra, La balada de Cable Houge y Patt Garret y Billy el Niño. Grupo salvaje es igual de ruda, viril y violenta que estas geniales películas y también habla de otro tema que fascinaba a Peckinpah: morir con dignidad. Al final, Pike (un William Holden marcado por una adicción al alcohol que compartía con Peckinpah) sabe que todo ha acabado y a su edad no le apetece arrastrarse por la vida. Así que nada mejor que llevarse por delante a unos cuantos soldados del sádico general Mapache.

El personaje de Mapache estaba magníficamente interpretado por “el indio” Fernández, íntimo amigo de Peckinpah y un tipo de armas tomar. Y lo digo literalmente porque el menda coleccionaba pistolas y escopetas y disparaba sin miramientos a los que discutían con él en sus salvajes bacanales. Peckinpah fue invitado a una de esas orgías en la casa de Fernández, en Coyoacán. En ella surgió la imagen de los fabulosos títulos de crédito de Grupo salvaje. Así lo contó Peckinpah: “Yo estaba allí sentado con Emilio hablando del guión y de repente va y me dice: “¿Sabes? Cuando el grupo salvaje entra en la ciudad me recuerda a cuando yo era niño y cogíamos un escorpión y lo tirábamos dentro de un hormiguero”. Y le dije: “¡Que me traigan un teléfono!” Y llamé al productor en California: “¡Quiero hormigas y escorpiones, y no me importa cómo, ¡pero tráemelas!”. Y a partir entonces así fue como vi la película”.  

El actor Ernest Borgnine. /Warner
El actor Ernest Borgnine. /Warner

El tramo final de Grupo Salvaje es uno de los más antológicos del cine de los años sesenta y del western. Como recuerda Grupo Salvaje: Edición especial 50 aniversario, tardaron once días en rodar el sangriento tiroteo que cierra la película. Y en esta parte del rodaje Peckinpah improvisó. El famoso paseo de Pike, Butch, Lyle y Tector, antes de la gran matanza se rodó sobre la marcha, nada de eso estaba en el guion. Esta fue la conversación entre Peckinpah y su asistente:

Quiero un paseo.

¿Qué quieres decir con paseo, Sam?

Quiero decir un largo paseo. Aleja las cámaras.

Así, enfocaron a larga distancia a Holden, Borgnine, Oates y Johnson y metieron a unos figurantes mejicanos. Peckinpah no estaba seguro de si la cosa iba a funcionar y temía que su final fuese demasiado bestia para los cánones del estudio. Así fue la conversación entre el director y Borgnine, recordada por el actor:   

¿Qué te preocupa, Sam?

— Cómo hacer este final, Ernest. No les va a gustar.

Tienes una gran película entre manos, que corra la sangre, ¿que coño te importa lo que digan? ¡Déjalo estar!  

Fotograma de la película Grupo salvaje. /Warner
Fotograma de la película Grupo salvaje. /Warner

El montaje final de Grupo salvaje fue otra carnicería. A la película le amputaron más de 80 minutos y cayeron en la sala de montaje todos los flashbacks que explicaban la relación en el pasado entre William Holden (que hizo de Pike tras los rechazos de Lee Marvin, Burt Lancaster, James Stewart, Charlton Heston, Gregory Peck, Sterling Hayden y Robert Mitchum) y Robert Ryan (su personaje fue ofrecido a Richard Harris y a Brian Keith). El montaje final tenía 3642 cortes, que para la época era una moderna temeridad.

El guion fue nominado al Oscar en 1970 y causó una bronca a gritos entre Peckinpah y Walon Green, que se negaba a aceptar que el director apareciese acreditado como guionista. Finalmente Peckinpah tuvo su nominación como guionista, pero no fue nominado como director. Ese Oscar, al igual que su película Cowboy de medianoche, lo ganó John Schlesinger.

La película Grupo salvaje. /Warner
La película Grupo salvaje. /Warner



En el arranque de Grupo salvaje, tras la matanza inicial, Thornton discute con Harrigan, su patrón. El espíritu de una famosa letra de Bob Dylan (que colaboró con Peckinpah cuatro años después, en Patt Garret y Billy el Niño) recorre el texto:

T: Dime una cosa, Harrigan. ¿¡Qué se siente?! Que le paguen a uno. Que te paguen por estar sentado y contratar a otros para que maten siempre respaldado por la ley. ¿Qué se siente dirigiendo la caza legalizada del hombre?
H: Satisfacción.
T: Maldito hijo de perra…

Grupo salvaje no es una película de diálogos, es más bien una película de acción. Pero este diálogo resume su esencia. En esta película los que están en el lado de la ley son mucho peores que los que huyen de ella, son auténtica escoria. Además, en Grupo salvaje la gente “honrada” y “legal” está muerta comparada con los errantes delincuentes sin patria, hogar, posesiones y obligaciones. Por eso el clásico de Peckinpah no es solo un western, es una manera de ver la vida.