Cherid

Ana María Pascual: “Billy el Niño me abrió la puerta de su casa en persona”

  • Entrevista a la periodista para hablar de su libro 'Cherid. Un sicario en las cloacas del Estado'

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Ana María Pascual es la firmante, junto a Teresa Rilo, de Cherid. Un sicario en las cloacas del Estado (El garaje ediciones), un libro sobre la farsa que soportó una mujer que vivió junto a un hombre ligado a las cloacas del poder. Jean Pierre Cherid es un personaje de película: atracador en Francia, miembro de la OAS (Organización del Ejército Secreto, militares golpistas franceses) en Argelia, mercenario protegido por el régimen de Franco, miembro destacado del GAL...

Todo ello queda recogido en el libro de Ana María, periodista de investigación que ha trabajado en Interviú, Tiempo y Diario 16 y se ha especializado en temas como el terrorismo, la corrupción o la trama de los bebés robados. El libro fue posible gracias a los encuentros de Ana Maria con Teresa Rilo, viuda de Cherid.

Cherid. Un sicario en las cloacas del Estado habla del GAL y del Batallón Vasco Español o los matones de Fuerza Nueva y los guerrilleros de Cristo Rey. También de la obsesión de Carrero Blanco por acabar con el comunismo, una paranoia que genera unas cloacas que no se desmantelan con los siguientes gobiernos. Es más: el libro recuerda algo tan grave como que el PSOE de Felipe González potenció con más presupuesto y más personal la estructura parapolicial heredada del gobierno de Adolfo Suárez. Y que el PSOE advirtió al gobierno de Aznar que estaba dispuesto a airear más información sobre una guerra sucia que implicaba al que la heredó de Franco, Adolfo Suárez. Tras tres meses, llegó el indulto del gobierno del PP para Vera y Barrionuevo.

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Además del protagonista, Cherid, en el libro se habla personajes tan siniestros como su jefe Manolo Pastrana, un sargento de la Guardia Civil destinado en el Gabinete de Información y Operaciones Especiales contra ETA, y el mucho más conocido Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño. Íntimo de Cherid, aparece en muchas páginas del libro de Ana María, que ella misma ha comentado con cuartopoder.es.

-- ¿Por qué y cómo empiezas a investigar sobre Billy el Niño?

-- Fue en 2015, a raíz de la interposición de la Querella argentina. He trabajado diez años en Interviú, estaba especializada en periodismo de investigación y la parte de memoria histórica me apasionaba. Pasó una cosa muy curiosa: los de CEAQUA (Coordinadora estatal de apoyo a la Querella Argentina contra los crímenes del franquismo) querían hacerle escraches a Billy y no daban con su domicilio. Se había publicado el nombre mal, Juan Antonio González Pachecho, en lugar de Antonio. Por eso no lo encontraban. Total, lo localizo y me voy a su casa. Y todo esto después del boom de las teles. Yo soy periodista de prensa. Llamo con la suerte de que Billy me abrió la puerta de su casa en persona. Yo no lo conocía, su aspecto actual no lo conocíamos. Solo había dos fotos antiguas, una de Interviu y otra de El País. Se querelló con Interviú por publicar la foto, siempre ha querido preservar en secreto su intimidad. Eso lo aprendió de su maestro Roberto Conesa, del que solo hay una foto.

Foto de Billy el Niño que conservaba Teresa Rilo, la viuda de Cherid./ El Garaje Ediciones

-- El perfil de Conesa es muy interesante, es el más poderoso.

"Queríamos captar la imagen de Billy y enseñársela al mundo"

-- Claro, es el maestro, el jefe, el que había estado en las dictaduras latinoamericanas, asesorando a los dictadores. Cuando Billy el Niño abrió aquella puerta me dije: o va a salir o acaba de llegar. Iba con camisa y con corbata, hecho un pincel. Solo le faltaba la americana, iba muy engominado. Un señor mayor, muy feo, pero pintón. Me presento y le digo, a las claras: quiero que me dé su versión porque se le está juzgando de cosas atroces. "No me interesa”, respondió. Y me cerró la puerta en las narices. Queríamos captar la imagen de él y enseñársela al mundo. Tenía la suerte de que en el archivo de Interviú había mucha información que no estaba al alcance de todo el mundo. No hacía tanta falta información sobre el personaje como la foto. Y así es como llego a Teresa. Ella tenía una foto.

-- Y entonces te entrevistaste con ella.

-- Sí, yo no sabía nada de Cherid. A través de un artículo antiguo descubrí que Cherid y Billy habían sido amigos. Localicé a la viuda de Cherid (Teresa Rilo), me planté en su casa y ella se quedó flipada, pensando que después de tantos años el pasado volvía. Me la gané siendo totalmente transparente. Me invitó a subir a su casa, me enseñó un álbum y solo había una foto de Billy en la que se le ve con su boina, botas... Se veía que no era una persona vestida al uso, como en el Madrid de esos años. Se preocupaba por la moda inglesa, por la que tenia debilidad. Y a partir de ahí Teresa me contó su historia y me pareció un regalazo. Pensé que era un historión desde el punto de vista de una mujer, ya que lo cuenta todo desde dentro.

-- ¿Por qué decides escribir el relato en primera persona? ¿Teresa y tú consensuáis que sea así?

"En el libro descubres cómo se crean esas cloacas del Estado que ahora están tan de moda"

-- No, fue en una decisión mía. En ese sentido no he tenido ningún problema. Le dije a Teresa que esto había que contarlo en un libro porque era un una gran historia y en un reportaje se quedaba corto. Y ella me dijo: “Confío en ti, vamos a hacerlo”. Primero hice las entrevistas. Ella tenía ganas de hablar, pero le costó recordar muchas cosas. Ella tenía la vivencia, pero no sabía en qué año había pasado o el por qué. A raíz de lo que me iba contando, fui poniendo todo en su lugar. De muchas personas, Teresa solo se sabía el apodo porque entre ellos mismos se hablaban con apodos. En el libro he puesto los nombres reales como si ella los llamara así, pero ella realmente nunca los llama así. Luego, cuando ya tuve todo busqué en los archivos de Interior con la suerte de que me facilitaron cosas y, lo que han querido, lo han censurado. Una de las cosas más interesantes del libro es que descubres no solo a Cherid, también cómo se crean esas cloacas del Estado que ahora están tan de moda.

-- Es sorprendente cuando hablas de Carrero Blanco. Pocos conocen que su obsesión por el comunismo generara la cloaca, ese poder paralelo.

-- Claro, España se da cuenta, aunque no estaba en la OTAN, de que le interesa la red Gladio (conglomerado militar secreto anticomunista dirigido por la CIA y la OTAN) porque la gente empezaba a rebelarse contra la dictadura. Entonces reclutaron a extranjeros. Los de la primera guerra sucia fueron extranjeros como Cherid. Y eran agentes dobles, el hermano de Cherid trabajaba tanto para la CIA como para la inteligencia francesa. Eran anticomunistas.

-- Era otro contexto, pero cuando decides contar la historia de Teresa, ¿te preocupó que ella en ningún momento se sintiera cómplice de aquella gente? ¿Tuviste algún problema porque no hiciera autocrítica?

"Ahora sabemos que la Policía era mala, pero entonces solo lo sabían los luchadores antifranquistas"

-- Había un problema, pero tampoco tuve muchos quebraderos de cabeza. Yo no iba a blanquear la vida de Teresa, ni a dulcificarla. Igual habéis notado que la narración es escueta o fría. Mi objetivo es que el lector vea lo que hay, que sea quien decida si la juzga porque crea que ella sabía más. Yo, por supuesto, sé que desde los ojos de hoy no podemos juzgarla porque ahora sabemos que la Policía era mala, pero entonces lo sabían solo los luchadores antifranquistas. Teresa no tenía ninguna ideología política, era una niña de 19 años de provincia que se enamoró perdidamente de Cherid.

Fotografía de Cherid, quien fue militar golpista en Argelia con OAS, mercenario en Biafra y destacado miembro del GAL, entre otras cosas
Fotografía de Cherid, quien fue militar golpista en Argelia con OAS, mercenario en Biafra y destacado miembro del GAL, entre otras cosas./ El Garaje Ediciones

-- Otro momento del libro que sorprende es cuando Teresa dice que quiere una pensión de viudedad, que cree merecer. Y te dices como lector: ¿cómo vas a pedir una pensión si sabes que tu marido y sus superiores son unos asesinos?

-- Pero no estaba tan claro, trabajaban para el Estado. Había antecedentes de compañeros asesinados cuyas viudas cobraron. Para mucha gente ella no queda bien, pero el objetivo del libro tampoco era que ella quedara bien o mal, era contar la crudeza de su experiencia personal y a la vez dar luz a ese episodio de nuestra historia. Ella quería contarlo como venganza contra Billy el Niño, para decir: al final lo he contado y he salido adelante de mala manera. Matasteis a mi marido, pero al final lo he contado.

-- ¿Compartes la teoría de Teresa de que a Cherid lo mataron sus propios compañeros?

-- Sí. Yo no tengo la prueba, pero todos los indicios apuntan a ello. Sobre todo porque hay unos periodistas cómplices que fabricaron una verdad que es mentira. Habría que leer el reportaje que publicaron, con el sicario encapuchado contando que había estado con Cherid.

-- Tu libro es digno de una película de gangsters. Empieza con ese atentado, la cabeza de Cherid decapitada volando por los aires...

-- No hay un ápice de invención. Por lo de la cabeza sabemos que él no estaba dentro del coche, como dice la versión oficial. Estaba fuera.

-- Y de película de gangsters es el personaje de la otra mujer, la amante. Billy el Niño también tenía sus amantes.

-- Sí y tiene dos hijas y una es juez. Vivía en una urbanización, en una buena casa. Hace años los vecinos vieron a Billy con el carrito del nieto.

-- Hablando de jueces, ¿por qué esta gente tiene esta protección tan alucinante? Cuando nace la querella argentina amenazan con quitar el pasaporte a Billy el Niño y de repente se libra.

"Quien dirige el aparato judicial es el franquismo"

- Las cloacas del sistema judicial son las mismas, están ahí todos los descendientes ideológicos, los mismos. Independientemente del gobierno, quien esta dirigiendo el aparato judicial es el franquismo.

 

-- ¿De verdad no se le pueden retirar las medallas a Billy?

-- Pero qué más da, si ya ha cobrado durante treinta años. A veces nos empeñamos en unas cosas... Es muy difícil quitarle la medalla, es algo surrealista. Es más efectivo y rotundo que alguien (el ministro, una comisión en el Congreso, el Gobierno...) diga que fue un error concederle esas medallas. ¿Vamos a quitarle las medallas? Pero si todavía no hemos condenado el franquismo. Si la familia de un juez militar que ha firmado una sentencia de muerte le pide a un juez que tiene derecho al olvido y se lo conceden. Es una marcha acelerada hacia atrás y no nos estamos dando cuenta.

Portada del libro de Ana María Pascual y Teresa Rilo, 'Cherid. Un sicario en las cloacas del Estado'.
Portada del libro de Ana María Pascual y Teresa Rilo, 'Cherid. Un sicario en las cloacas del Estado'./ El Garaje Ediciones

-- ¿Hay jueces o juezas que tengan un gran peso en estas cloacas de la Justicia y cuyos nombres y apellidos se sepan?

-- Los periodistas tenemos que ser muy listos. Debemos contar las cosas como han hecho nuestros antecesores, que supieron hacer equilibrios con la censura. Conocer muy bien la ley y contar las cosas sin rozar el delito. Hay que contar las cosas y de momento hay que contar de dónde vienen las familias de jueces.

-- Es triste es que para informarte de estas cosas no puedas acudir a los grandes medios, tienes que recurrir a webs, medios digitales...

-- ¿Quién es el alcalde Almeida, de dónde viene su familia? Eso no lo van a sacar en El Mundo o El País. Cherid. Un sicario en las cloacas del Estado ha salido en los principales medios digitales, menos en los grandes. Estamos ahora mismo en una situación parecida a la transición. Con todas sus salvedades, pero no vivimos en una democracia plena.

-- ¿Se le está cayendo la máscara a la democracia y la gente se está dando cuenta?

-- Ahora los periodistas tenemos algo que antes no teníamos y es que no nos hace falta un editor o un director, podemos tener una web. Tenemos que comer, claro. Y vivir, pero no necesitamos nada más para trabajar.

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