Los ardientes secretos del Archivo Kubrick y la misteriosa Sobotka

  • Este verano se han descubiertos tres guiones de Kubrick escritos entre 1954 y 1956
  • Los guiones están escritos cuando estuvo casado con la actriz y bailarina Ruth Sobotka, que fue muy influyente en su obra

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“El matrimonio es como una larga comida cuyo postre se sirve al principio” (escrito en el guión de El hombre casado, película nunca rodada por Stanley Kubrick)          

Este verano se han descubiertos tres guiones de Kubrick escritos entre 1954 y 1956. Ha sido en los Archivos de Kubrick, conservados en la Universidad de las Artes de Londres. El archivo, cedido por su familia en 2007, cuenta con el material de trabajo que el director acumuló a lo largo de su vida. Es decir: guiones, agendas, notas, biblioteca, documentación para sus rodajes, papeles de producción, dibujos de decorados, fotos de localizaciones o vestuarios y hasta sus fotos para la revista Look, su primer trabajo creativo. 

Los guiones están escritos cuando Kubrick estuvo casado con una actriz y bailarina de origen austriaco llamada Ruth Sobotka tras divorciarse de su primera esposa, Toba Metz. Kubrick y Sobotka, a la que algunos describieron como sacada de Anna Karenina, duraron solo dos años casados y su relación fue muy turbulenta. Ruth, mujer creativa relacionada con muchos artistas y que era bailarina de ballet, diseñadora de vestuario, pintora y directora de arte (lo fue de Atraco perfecto), quería ser una colaboradora muy cercana de Stanley, uña y carne, no solo su esposa o una actriz con pequeños papeles. 

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Sobotka fue una mujer muy influyente en Kubrick. Ella le mostró el mundo bohemio de Nueva York y a todos aquellos intelectuales vanguardistas y librepensadores de Greenwich Village, donde vivieron antes de mudase a Los Ángeles para que Kubrick rodase El beso del asesino, en la que ella interpretó a una bailarina. Sobotka también inició a su marido en la lectura de su compatriota Arthur Schnitzler. Gracias a Sobotka, Kubrick leyó Relato soñado, que dio origen a la obra que sería su testamento: Eyes Wide Shut, sobre los problemas de un matrimonio.   

El libro 'Relato soñado'
El libro 'Relato soñado'. / Editorial Acantilado.

Su relación se rompió por culpa de un amigo común, que le habló a Kubrick de una relación sexual que había tenido Ruth. Pero no durante su matrimonio, sino antes de conocerlo y vivir con él. No se trataba de una infidelidad, pero Kubrick se atormentó al más puro estilo Tom Cruise en Eyes Wide Shut. Tras la confirmación de Sobotka, la relación de Kubrick con ella se volvió fría y distante. Finalmente se divorciaron, Kubrick conoció a la actriz Christiane Susanne Harlan (también actriz, bailarina, pintora) en el rodaje de Senderos de gloria y Sobotka murió 10 años después, cuando Kubrick preparaba 2001: Una odisea del espacio. Solo tenía 41 años.

Da la sensación de que Sobotka marcó a Kubrick. Los guiones encontrados, y pertenecientes a esta etapa con ella, tienen un curioso denominador común: los tres tratan sobre el matrimonio, el adulterio y los celos, igual que Eyes Wide Shut. El más extenso se llama El hombre casado (35 páginas mecanografiadas con decenas de anotaciones y páginas extra escritas a mano) y le siguen El matrimonio perfecto y Celos, algunas páginas de borradores y notas. En una de las páginas de El hombre casado se puede leer: “¿Puedes imaginar el horror de vivir con una mujer que se aferra a ti como una ventosa y cuya vida entera gira en torno a ti, mañana, tarde y noche? Es como ahogarse en un mar de plumas. Y hundirse más y más en las suaves y sofocantes profundidades de la costumbre y la familiaridad. Si tan solo ella se decidiera a combatirlo... Enfadarse o ponerse celosa, aunque solo fuera por una vez”. 

No sabremos nunca por qué no se llegaron a rodar. Posiblemente por discrepancias con su socio productor James B. Harris o por el inflexible código de censura Hays, aplicado desde 1934 hasta 1967 (aunque recordemos que Lolita, última colaboración Kubrick/Harris, logró burlarlo).

El verano pasado también supimos que Nathan Abrams, experto en Kubrick y profesor de cine, había estado buscando el guión de Ardiente Secreto en los archivos de Kubrick de los estudios MGM de forma infructuosa. Pero le escribió el hijo de un antiguo colaborador de Kubrick diciéndole que había encontrado, entre los papeles de su padre (que iba a trabajar en el proyecto) el guión perdido de Ardiente Secreto.

El guión está coescrito por Kubrick y Calder Willingham (Senderos de gloria) y su portada encuadernada está fechada el 24 de octubre de 1956. Es, efectivamente, la adaptación de la novela Ardiente secreto, de Stefan Zweig, historia de un frívolo y aburrido barón que en unas vacaciones corteja a una atractiva mujer y lo hace usando a su hijo de 12 años, del que pronto se desentiende para centrarse en la madre. En el guión de Kubrick y Willingham la trama se traslada de Austria en la Primera Guerra Mundial a los EE UU en los años cincuenta. Obviamente, el libreto modifica el lenguaje y los personajes. Por ejemplo el barón es un cautivador depredador sexual en la treintena y el niño pasa a llamarse Eddie y la mujer seducida Virginia Harrison.

Según Abrams, la adaptación destaca por los temas que fascinan a Kubrick: el matrimonio, el adulterio y la manipulación. Y lo ha definido como “Lolita al revés”. En vez de un tipo que se casa con una mujer para acercarse a su hija adolescente, aquí el tipo se gana el afecto de un chaval para seducir a su atractiva mamá.

Imagen de University Arts London
Imagen de University Arts London

En la jerga de los cineastas tener “un guión guardado en el cajón” es una forma de decir que no se ha podido filmar o está a la espera de poder filmarse. Kubrick no fue una excepción, todos los grandes cineastas tuvieron guiones que jamás pudieron rodar por su carestía o por el desinterés de un productor o el ejecutivo de un estudio. Hasta un cineasta con el prestigio y el poder de Kubrick (que además fue productor de todas sus películas excepto Atraco perfecto, Espartaco y Lolita) tuvo guiones en el cajón como El hombre casado, El matrimonio perfecto y Celos.

Kubrick respetaba mucho el trabajo de los novelistas y llamó a muchos de ellos para hacerse cargo de los guiones de sus películas. Tipo cultivado y leído y que venía del mundo de la fotografía y no de la escritura, contó con autores de la talla de Jim Thompson (Atraco perfecto y Senderos de gloria), el citado Calder Willingham (Senderos de gloria), Vladimir Nabokov (Lolita), Terry Southern y Peter George (¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú), Arthur C. Clarke (2001: Una odisea del espacio), Michael Herr (La chaqueta metálica) o Frederic Raphael (Eyes Wide Shut).         

Pero no se llevó bien con todos ellos y algunos, como Raphael, acabaron hasta las narices de su forma de trabajar. En Espartaco, Kubrick sustituyó en la silla de director a Anthony Mann, despedido en pleno rodaje. Gracias a Douglas, el guionista Dalton Trumbo, vetado por la Caza de brujas, consiguió con esta película volver a aparecer en los créditos. Cuando parecía imposible conseguirlo ante las brutales presiones de Universal, Kubrick propuso pasar de Trumbo y aparecer él como guionista, lo que recuerda a aquella famosa frase de Douglas: “Hay personas que tienen talento y otras que son una mierda. Stanley Kubrick es una mierda con talento”.

Fotograma de El beso del asesino.
Fotograma de El beso del asesino.

Con Espartaco, Kubrick logró ser alguien en Hollywood y contactó con Vladimir Nabokov para que escribiera la adaptación al cine de su famosa y polémica novela Lolita, buena parte de cuyo rodaje se desarrolló en Inglaterra. Allí Kubrick se enamoró de la zona de Hertfordshire y decidió mudarse para vivir en ese enclave de por vida, abandonando Estados Unidos y Hollywood, ciudad que despreciaba.

A partir de este cambio, Kubrick se convirtió en un eremita con alergia al contacto con los humanos, los fans, los ejecutivos de la industria, los periodistas y a las entrevistas, a la exposición mediática. También se hizo famoso por ser meticuloso y lento con sus proyectos, sobre todo hacia el final de su carrera, en la que 15 de sus proyectos se quedaron en el cajón. Además de Ardiente secreto, otro de los guiones era Lunatic at Large, sobre un tratamiento escrito por el citado Jim Thompson. La historia también está ambientada en el Nueva York de los años cincuenta y sus protagonistas son un feriante con problemas mentales y una bella camarera.

Kubrick trabajó también en Aryan Papers, sobre el holocausto, pero por el monumental éxito de la La lista de Schindler descartó su rodaje. No se enfadó con Spielberg, al que le cedió el proyecto Inteligencia Artificial (A. I.), basada en el relato Los superjuguetes duran todo el verano, de Brian Aldiss.

Napoléon, de Kubrick
Napoléon, uno de los proyectos malditos de Kubrick. / Warner Bros.

Pero el guión estrella entre los abandonados fue su Napoleón, proyecto en el que estuvo enfrascado años pero fue cancelado por Metro Goldwyn Mayer. El director llegó a acumular un archivo con 17.000 imágenes y decenas de libros y usó parte de su monumental estudio de época para la producción de Barry Lyndon, fracaso de taquilla que lo llevó a buscar un gran éxito que acabó siendo El resplandor.

Ojalá el Archivo Kubrick siga dándonos sorpresas. Los cinéfilos y admiradores de tan fascinante cineasta las esperamos.

1 Comment
  1. Vic says

    Muy buen artículo. Me encanta poder descubrir historias nuevas y proyectos de Kubrick, uno se para a pensar qué hubiese ocurrido de haber podido realizar algunos de sus proyectos, en especial Napoleón. Una cosa que me ha descuadrado, es referente al libro Eyes Wide Shut y es que en el libro de Kirk Douglas «Espartaco» este comenta que fueron juntos al psiquiatra de Kirk (Herbert Kupper), el doctor le recomendó a Kubrick una novela escrita en 1926 por Arthur Schnitzler, «Relato Soñado», la que todos sabemos que fue su última película. Sin embargo ahora hay otra versión distinta, y fue la ex mujer de Kubrick la que recomendó el libro, que por aquellas fechas no conocería todavía a Kirk ¿me equivoco?, ¿cómo es posible que ahora tengamos otra versión de los hechos?

    Un saludo.

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