‘Cristal Oscuro’: cuando a Jim Henson le dio por las tinieblas

  • Netflix sigue apostando por los años ochenta con la serie de marionetas 'Cristal Oscuro: la era de la resistencia'
  • La serie es más infantil que la película de Henson y Oz y también más positiva y menos oscura, más blanca.

Tras el tremendo éxito de Stranger Things, Netflix sigue apostando por los años ochenta con la serie de marionetas Cristal Oscuro: la era de la resistencia. El proyecto, basado en la imaginativa película de Jim Henson y Frank Oz de 1982, llevaba años estancado en Jim Henson Productions por falta de financiación hasta que se toparon con en interés del director Louis Leterrier y finalmente de Netflix. La serie es una precuela de la película y entre las voces conocidas dentro de su reparto destaca la de Mark Hammill (Luke Skywalker en La guerra de las galaxias).

Todo parte de la imaginación del genio Jim Henson, que nos dejó demasiado pronto, en 1990 y con solo 53 años. Fue por culpa de una rara enfermedad llamada síndrome del choque tóxico. Con solo 19 años Henson creó El show de los Teleñecos y más tarde los personajes de Barrio Sésamo (programa que duró 50 temporadas con nada menos que 4526 episodios). Estamos hablando del padre de iconos televisivos como la rana Gustavo, Epi y Blas (Henson puso la voz de Epi), el monstruo de la basura, Caponata... El espacio se vendió a más de cien países y contó con un salvaje merchandising que se vendió por todo el planeta e hizo a Henson multimillonario.

Henson, además, creó la serie El cuentacuentos, con John Hurt como narrador (Neil Gaiman prepara junto a The Jim Henson Company un remake), Fraggle Rock, las películas de los Teleñecos, Dentro del laberinto (segunda película oscura de su carrera y estrenada en 1986), Las tortugas ninja, la serie Dinosaurios y la película que nos ocupa: Cristal oscuro.

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Tras triunfar y desarrollar su gran talento en el universo infantil, humorístico y positivo de Barrio Sésamo, Henson le dio vueltas a una historia mucho más oscura y tenebrosa aunque estuviera pensada para el público infantil y juvenil. Lo que tenía en mente y solo esbozado como idea (el guión lo acabó firmando David Odell, que venía de escribir guiones para Los Teleñecos) era la creación de un mundo imaginario en el que no habría humanos, un planeta habitado solo por criaturas nunca vistas, mezcla entre planta, animal y mineral. Además las construcciones serían triangulares y en su planeta habría no uno, sino tres soles (a la manera de los dos soles del planeta Tatooine de La guerra de las galaxias).

Primero Henson creó el mundo y sus habitantes y luego la historia, por eso la primeras críticas negativas vinieron de los que reprocharon que la película era formalmente brillante pero que carecía de un guión solvente y realmente trabajado. De hecho, Odell nunca destacó como guionista y firmo posteriormente auténticas calamidades fílmicas como Supergirl o Masters del universo.

La de Cristal oscuro era una historia (claramente emparentada con el mundo de El señor de los anillos) sobre unos seres llamados urskeks, habitantes de un planeta en desgracia cuando se rompió el cristal oscuro (fuente de paz, armonía y sabiduría) y se dividieron en dos razas: los sabios y los repugnantes skeksis. Tras mil años desde la rotura, y según una profecía, cuando se produjera una conjunción de los tres soles del planeta, un joven elfo restauraría el cristal oscuro y acabaría para siempre con las tinieblas. Por su parte, la serie habla del inicio de una rebelión de elfos y la búsqueda de la inmortalidad de los Skeksis.

Lo realmente sorprendente de Cristal oscuro es que en ella Henson apostó por un cuento oscuro y macabro y por un tono desagradable y a veces violento durante casi toda la película. En ella vemos a espantosos seres pustulosos y medio podridos que se desintegran hasta convertirse en polvo cuando mueren, se comen sin miramiento a seres vivos, chupan la energía a pequeños seres con forma de patata a los que cazan y esclavizan y son protegidos por crustáceos gigantes que descuartizan sin piedad a todo lo que se menea (los actores que les dieron vida tuvieron que soportar corazas de 27 kilos). Vemos también sus obscenos banquetes, sus decadentes y sucios ropajes, su espeluznante y nauseabundo mundo. Aunque hoy resulte sorprendente, en aquellos tiempos se podía hacer este tipo de cine infantil.

Rodaje de la serie 'Cristal oscuro'/. Universal Pictures
Rodaje de la serie 'Cristal oscuro'/. Universal Pictures

Cristal oscuro hizo historia nada más empezar su producción al convertirse en el primer largometraje realizado solo con muñecos. La película se estrenó en 1982 y junto a Henson detrás de la cámara (y también manipulando marionetas) se puso Frank Oz, el mismo que dio movimiento y voz a Yoda en La guerra de las galaxias y director de películas como La tienda de los horrores o Bowfinger.

Otro profesional clave en la maravilla visual que resultó ser Cristal oscuro fue el ilustrador Brian Froud, que diseñó el universo de la película: todos los escenarios y todos los personajes. Para hablar de sus ideas y su mundo, Froud invitó a Henson a pasar unos días en Devon, condado al suroeste de Inglaterra. Allí le enseñó la verde y rica naturaleza que le inspiraba y podría aparecer en la película. Henson quedó encantado y rápidamente convencido. Brian Froud, por cierto, volvió a trabajar con su amigo Jim Henson en Dentro del laberinto y en la serie El cuentacuentos. Y gracias a Cristal oscuro conoció a la que acabaría siendo su mujer: la diseñadora de marionetas Wendy Midener.

Con la luz verde de Universal Pictures, la producción costó en levantarse cinco años y solo para su rodarse necesitaron veintiocho semanas por la complejidad técnica de tener que manipular todas las marionetas. Financiada por las tres compañía que dirigía Henson a la manera de un Walt Disney moderno, Cristal oscuro acabó costando 25 millones de la época, una suma astronómica que se nota en cada plano. En la producción estaba también Gary Kurtz, productor de (sí, otra vez) La guerra de las galaxias.

Con Cristal oscuro Henson corrió un considerable riesgo económico, pero la película funcionó en taquilla y fue una de las más vistas del año en Estados unidos. Y estamos hablando del año en el que su competencia fue el bombazo E.T. El extraterrestre y también éxitos como Poltergeist, Oficial y caballero, Rocky III, Acorralado, Tootsie o Conan, el bárbaro. En el extranjero también funcionó muy bien exceptuando en algunos países de religión musulmana que la consideraron sacrílega y contraria a la religión islámica.

¿Y la serie Cristal Oscuro: la era de la resistencia? Pues es una producción espectacular, pero el resultado no es para todos los gustos, ni para todas las edades. Para empezar, la serie es más infantil que la película de Henson y Oz y también más positiva y menos oscura, más blanca. Además, su apuesta por las marionetas en pleno 2019 resulta algo impostada y anacrónica y el uso de trucos digitales no es muy coherente. Lo que hizo única a la película original es lo artesanal que es.

Siendo espectacular, Cristal Oscuro: la era de la resistencia recuerda a Avatar para mal. Al que le guste ese tipo de fantasía la disfrutará, pero desde luego no es una serie para todos los públicos. En fin: prueben y decidan ustedes mismos. Y en Netflix también tienen la película original.