ENTREVISTA

Brigitte Vasallo: “Tenemos poco entramado para huir de las violencias amorosas”

  • Entrevistamos a la autora del libro' Pensamiento monógamo, terror poliamoroso' (La oveja roja, 2018)
 

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Brigitte Vasallo (Barcelona, 1973) camina sobre los límites y después escribe sobre ello. Ya lo hizo en el libro PornoBurka (2013), con el que se hizo un hueco propio en las librerías alternativas y en 2018 ha vuelto a dar qué pensar con Pensamiento monógamo, terror poliamoroso (Oveja Roja, 2018). En estos cinco años, ha colaborado con múltiples medios de comunicación, ha dado cursos y seminarios y ahora está inmersa en la organización del Congreso No Monogamias e Intimidades Contemporáneas, que se celebrará del 14 de noviembre al 16 de noviembre en Barcelona. 

Podríamos haber quedado para hablar de islamofobia de género o de homonacionalismo, pero en esta ocasión centramos la entrevista en las cosas del querer. Eso sí, haciendo una parada antes en Barcelona. 

-Usted vive en Barcelona. En el libro menciona ese carácter de charnego, que está en la frontera entre dos identidades. Una persona que se confiesa en esta situación ¿cómo ha vivido lo que ha sucedido estos días en Catalunya?

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- Con mucha alegría. Siempre hay una parte de preocupación porque las fuerzas policiales han descargado con mucha brutalidad. Hay preocupación por los cuerpos de las amigas y de las vecinas que se han visto involucradas en esto. Yo básicamente soy anarquista, así que los estados me dan bastante asco en general. Existe la idea de que los charnegos nos tenemos que encontrar como con el corazón partido entre nuestro padre o nuestra madre, yo en absoluto. Me dan igual de asco ambas posibilidades: España como realidad y el Estado catalán como posibilidad, así que yo en ese sentido estoy muy tranquila. 

Precisamente en los últimos días hemos visto en el pueblo catalán, y he escrito artículos reivindicando eso, la tradición de lucha obrera catalana, la tradición anarquista de estar en la calle, de quemar y plantarse contra todos los gobiernos, también contra el catalán. Me estoy viendo muy representada y estoy muy orgullosa de la gente en su lucha y a la vez, preocupada por la deriva. 

- La gente que lea esta entrevista desde fuera de Catalunya y vea cada día los informativos de las cadenas de televisión se sorprenderá con su reflexión. 

-No sé muy bien qué se ha visto. Intento no ver informativos ni de un lado ni del otro porque todos los informativos que estén relacionados con el poder están mandando informaciones muy distorsionadas, pero lo que sí que sé es que en Catalunya hay ganas y necesidad de que podamos hablar de esta cuestión del Estado, el autogobierno, etc. Como mínimo que podamos hablar para ver cuáles son nuestras necesidades, nuestras visiones de futuro para poder llegar a acuerdos de mínimos. Creo que la mayoría de la población catalana está de acuerdo. 

A partir de ahí, ha habido una represión casi histriónica con la defensa de la democracia por un lado y por otro, siempre a través de técnicas represivas. Es parte de una estrategia que hace mucho tiempo que está sucediendo. Yo sitúo su origen contemporáneo en la reciente persecución de musulmanes, en el auge de la islamofobia y en cómo se han ido ensayando técnicas y se han ido poniendo en marcha leyes que afectan a sectores de la población más amplios. Ya eran muy graves cuando apuntaban directamente a los musulmanes y ahora son igual de graves pero cuantitativamente cogen a mayores sectores. Habría que parar toda una deriva que va mucho más allá de Catalunya o España. 

-Abordando directamente último libro Pensamiento monógamo, terror poliamoroso, usted describe un sistema de pensamiento monógamo, que va más allá del número de parejas que cada uno decida tener, ¿en qué se basa?

"El pensamiento monógamo va de jerarquías en las relaciones"

-Cuando han analizado cuestiones como el poliamor u otras formas relacionales se ha hecho solamente desde la práctica, entendiendo que hay una práctica, que es tener una pareja, y otra práctica que es tener varias parejas, lo cual me parece bastante ridículo como planteamiento. Pensamos que toda la sociedad, todos los estratos, a nivel macro (contaría con toda Europa, todas las zonas colonizadas a nivel ideológico por Europa, etc.) ama de la misma manera, una frase que me parece muy reveladora y que hace pensar que hay un sistema construido alrededor de eso. Ni siquiera se basa en los impulsos naturales, que es lo que nos han intentado decir que era el amor. Aún entendiéndolo así, ni siquiera todo el mundo siente miedo de la misma manera ni de las mismas cosas, por ejemplo. Sin embargo, para el amor hay solo un rasero, que es llegar a una edad en la que buscas y encuentras a una sola persona con unas formas concretas, iguales para todo el mundo. A todos nos pasa lo mismo, desde a Jennifer López cuando lo canta hasta el banquero del banco que te desahucia. Con eso montamos un núcleo familiar con unas características concretas y nos reproducimos. Es un poco raro. Cabía la posibilidad de plantearse si esto no era una práctica sino un sistema más, como el capitalista, el patriarcado, el colonial, el racista, etc. De cualquier manera, hay que entender que estos análisis son herramientas que tenemos para entender la realidad.

Dicho esto, ¿Qué es el pensamiento monógamo? Para mí no es una cuestión de cantidad, ni de con cuánta gente estés enrollada o si no estás enrollada con nadie. Va de jerarquías en las relaciones, en los vínculos. Igual que decimos que el capitalismo no es un sistema de transacciones, sino de vínculos, el sistema monógamo también. A nivel social y político, ponemos en lo alto la pareja, en segundo término ponemos las relaciones sanguíneas y en tercer lugar, la amistad y así va bajando hasta los compañeros de trabajo o las vecinas. 

Abajo, fuera del sistema están los desafectos, los que no conoces y no forman parte de tu vida y puedes desentenderte de su suerte. También está la gente que te cae mal, con la que parece que tienes derecho a hacer cualquier cosa. Esa estructura se organiza a través de formas confrontativas y excluyentes. Es decir, tú no puedes querer a dos personas en el sentido de amor romántico, de amor como marca registrada, cuando la mayoría de las personas hacemos eso. Puedes tener una pareja fantástica y estable y después enamorarte de tu profesora de literatura de un máster al que te has apuntado. Eso no quiere decir que vaya a pasar nada con esa profesora, pero nos dicen que eso no puede pasar porque si ocurre todo está mal o pasa algo raro. Te dicen sobre el amor que te pasará solo una vez en la vida y que todo el mundo es un enemigo, que hay que tener cuidado con ellos. Eso es especialmente peligroso. Es esa dificultad que tenemos las amigas para decir ‘esa relación en la que estás nos parece tóxica’ porque todo el mundo es enemigo de esa relación, que hay que cuidarla por encima de todo. Todo eso se traslada al resto de pensamiento, como en el caso de Catalunya y España, ¿tú a quién quieres a Catalunya o a España? Parece que no puedes tener un amor genuino por las dos identidades simultáneamente, ni la posibilidad de decir que las dos te dan asco. 

-¿Hace falta trabajar entonces en un sistema de pensamiento poliamoroso o estaríamos cayendo en el mismo binarismo que criticabas?

- Yo soy poco de dar consejos a lo macro. Veo los efectos que tiene para todas nosotras poner las alarmas en la forma en la que nos relacionamos y en esta cuestión de las jerarquías. Solo poner la alarma en el el hecho de que consideramos a las amigas un plan B, ya me parece importante. Ellas son quienes nos acogen siempre y las que nos salvan constantemente, quizá no nos da tanto subidón como enamorarnos, pero tampoco nos da la bajona. Aunque solo eso, ya me parece un cambio trascendente en nuestras vidas y a nivel global. 

Solo darnos cuenta de que tenemos una vecina enfrente, que es una persona mayor y hace cinco días que no la vemos y no nos hemos molestado en tocar a la puerta para ver cómo está e ir a llamar a esa puerta es trascendente. Son cambios pequeños y poco sexies para nosotras, que nos gustan tanto las revoluciones. Parece que si no es llamativo, no sirve. Eso es también parte del mundo patriarcal, el de los grandes héroes. La revolución que a mí me interesa va en los pequeños gestos y en los silencios. 

Creo que nos puede ayudar a esquivar y buscar líneas de fuga para las violencias amorosas cuando aparecen. Tenemos muy poco entramado construido para huir de ellas y puede ayudarnos a salir de ese núcleo tan cerrado y pequeño. Da igual que te acuestes con otras personas o no. A mí lo trascendente me parece a quién le llevas sopa cuando está enferma, no a quien te tiras un sábado por la noche. 

- Usted en el libro se muestra en contra del polipositivimo, ahora que se habla más y se escribe más sobre poliamor, ¿no se crean falsas expectativas?

"¿Lo estás pasando mal? Busca otra forma relacional"

-Es el positivismo que nos encontramos en todas partes, en el capitalismo. Es el ‘Yes we can’. Si quieres puedes, nos lo han dicho toda la vida. Creces con esa idea y si no puedes es porque no quieres lo suficiente y es culpa tuya. Puedes ser presidenta porque estás en un país que lo permite. Eso es mentira, no hay una ley que diga que no podamos ser presidentas, pero no todo funciona por leyes escritas. A las pruebas me remito, no tenemos una presidenta ni en España ni en Catalunya. 

El polipositivismo es eso. Si quieres puedes y si estoy sufriendo es que lo estoy haciendo mal. Otra cosa. Los orgasmos son colectivos, pero los dolores son individuales. Soy muy dura en esa postura porque creo que era necesario que saliese una mujer con una postura dura y clara en ese sentido. Hay que compensar mucho polipositivismo y muchos de sus mensajes. También es una forma de autodefensa feminista y de decir que no nos podemos seguir acomplejándonos por estas cosas. ¿Lo estás pasando mal? Busca otra forma relacional que te vaya mejor, no es trascendente tener varias parejas. Vamos a ver qué es trascendente para las personas que somos excluidas de este tinglado del sistema sexo-género y del capital. De los consejos que dan los sabios del poliamor a los novatos, sinceramente, yo paso, paso de gurús. 

-También cuenta que hay grupos de poliamor que se molestan mucho en diferenciar poliamor de poligamia, ¿es un síntoma de islamofobia?

-Hay islamofobia en todo. Cuando estamos intentando hablar de una forma amorosa que incluye varias relaciones y se acerca tanto a una forma de relación en un entorno que definimos como inferior, como el musulmán, entramos en colapso. Entonces hay que reforzar mucho la idea de que una cosa es el poliamor y otra la poligamia. 

Llega a lugares preocupantes. En Canadá ya se pidió específicamente el matrimonio múltiple para personas poliamorosas, pero no para musulmanas o mormonas. Nosotras ahora estamos organizando un congreso de no monogamias.y una de las líneas que hemos marcado es esta. Hay gente estudiando cambios de legalidad en cuanto a matrimonios de más de dos personas y las consecuencias en las fronteras. No pueden entrar matrimonios polígamos, de manera que Europa lo que hace es escoger cuál de las esposas del hombre puede entrar. 

Volviendo a la idea original: no es que las comunidades polígamas sean islamófobas o machistas, es que son herederas de un sistema que lo es, nuestro sistema amoroso que está cruzado por todo eso.

- Leyéndola, parece que repensar el amor y la forma de relacionarnos tiene que ser una militancia más, con todo el cuidado y el tiempo que se le tiene que dedicar a una militancia, ¿Es así?

"Cuando llega la violencia es muy difícil huir"

-Lo afirmo. Lo que más me preocupa de todo lo que intento explicar en el libro es que los feminicidios están relacionados con esto. No solamente porque son las formas amorosas la excusa ideal de los feminicidios, sino porque todas tenemos la experiencia de que cuando llega la violencia nos es muy difícil huir. Nos es muy difícil emocionalmente huir e incluso económicamente huir porque no tenemos montadas las redes de apoyo. Ponemos todo el énfasis en la pareja, incluso a nivel de legalidad y papeles. Cuando llega la violencia es muy difícil huir. Me preocupa que, como feministas, y hablo por mí, que no estemos organizando esas huidas. Estamos investigando cómo funciona la violencia, pero a nivel de militancia, de trincheras, no estemos montando esas líneas de fuga posibles para todas nosotras. He intentado poner énfasis en el libro cuáles son los puntos, qué necesitamos urgentemente, cómo organizar como militancia, cómo hacer autodefensa feminista frente a todo este desastre. 

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