Carlos Juárez, el productor que ha hecho posible el bombazo de ‘El hoyo’

  • Entrevista al productor de ‘El hoyo’, una de las películas más vistas de la plataforma Netflix en tiempo de pandemia

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Por culpa del maldito coronavirus todos estamos confinados en casa y muchos recurrimos a las películas y series de las plataformas para pasar las horas, los días y las semanas. Ante este desgraciado y obligado aislamiento, una película española ha encontrado un éxito morrocotudo cuyo responsable, Carlos Juárez, no esperaba. Juárez, corredor de fondo del audiovisual desde hace más de veinte años, vive ahora la recompensa del éxito internacional de El hoyo, una de las películas más vistas de la plataforma Netflix en tiempo de pandemia. En cuartopoder hablamos con él.

-El guionista William Goldman tiene una famosa frase que dice: “Nadie sabe nada”. Se refería al éxito, nadie conoce su fórmula. Aparte de la calidad de El hoyo, ¿qué planetas se han juntado para lograr semejante éxito?

-Bueno, el éxito es poder hacer la película que has querido y que consiga repercusión y aquí tenemos todos estos requisitos. ¿Cómo hemos llegado a esto? Pues claramente siendo unos resistentes, teniendo mucha paciencia y aprendiendo mucho de tu proceso profesional. Luego debes tomar buenas decisiones, una detrás de otra, sabiendo que un error puede hacerte fracasar, pero hay que asumirlo sin miedo. Las claves son ser original, no hacer las películas que hace todo el mundo, encontrar buenos socios para seguir escalando y aprovechar tus oportunidades.

-¿Crees que ha influido que la acción de la película transcurra en un espacio indefinido y en un año que no se concreta para que la peli guste en tantos países?

-Todo el mundo dice que eso no es una fortaleza porque la gente no se identifica, pero en nuestro caso posiblemente generar algo tan poco identificable en tiempo y lugar ha convertido a El hoyo en un producto universal.

"Generar algo tan poco identificable en tiempo y lugar ha convertido a El hoyo en un producto universal"

-La prensa internacional ha hecho bastante por El hoyo, supongo. La ha tratado como el fenómeno cinematográfico de la pandemia. ¿Qué medios te han sorprendido especialmente?

-Hemos visto artículos en todas partes del mundo, en medios tan prestigiosos como The New York Times. Pero los medios han sido tan heterogéneos que hay interpretaciones para contentar a todos. Es la película para todos los puntos de vista y para todos los medios, de cualquier tendencia política o religiosa.

-Se dice que la tuya es la producción vasca más vista de la historia.

-Los datos son demoledores en cuanto a cine vasco y cine español. Las películas, salvo las de Bayona o Almodóvar y algún otro, apenas salen de aquí y si salen lo hacen como una rareza. El hoyo está siendo la película más popular en imdb (Internet Movie Database, la base de datos de cine más importante del planeta) y por descontado en Netflix.

-Según datos del Ministerio de Cultura, El hoyo tuvo en cines 39.000 espectadores y recaudó 220.000 euros. Ahora la pueden ver más de 167 millones de suscriptores de pago. ¿Qué está cambiando en el mercado? ¿Qué pueden aprender los productores del fenómeno de El hoyo?

-Aquí lo has dicho todo, es falta de riesgo por parte de los distribuidores y exhibidores y toda la cadena de valor, evidentemente. Ha tenido que venir Netflix a desdecir a los que opinaban que El hoyo era una película de nicho. En la difusión se necesita apuestas y buenos socios y para nuestra película Netflix era el mejor. La exhibición en salas estaba herida de muerte, la gente joven está muy alejada de ese modelo y la pandemia está haciendo que otras generaciones se den cuenta de la libertad que ejercen las plataformas a la hora de elegir qué quieres ver, cuándo y dónde. Yo creo que hay espacio para todo tipo de exhibición, pero hay que innovar.

-Tu película es el título más visto en los casi 200 países donde opera Netflix y solo desde el 20 de marzo. Una semana después era la película más vista no solo en España, sino en varios países. Netflix no ofrece cifras de visionados. ¿Cómo te llegan esas alucinantes noticias y cómo las asimilas?

-Sabíamos que era el espacio natural para nuestra película pero no nos imaginábamos lo que ha pasado, ser la película más vista en países como Estados Unidos nos da un poco de vértigo. Y la pregunta es: ¿y ahora qué? Siempre se necesitan retos para seguir avanzando y esto nos ha puesto el techo muy alto.

"Ser la película más vista en países como Estados Unidos nos da un poco de vértigo"

-Hablemos de la crítica. The New York Times publicó que “la total obviedad de sus metáforas y su mensaje es su mayor fuerza”. Para Variety la película recuerda a las obras de teatro de Samuel Becket. ¿Estás de acuerdo? 

-La verdad es que sí, El hoyo es una película con la que hemos querido contar una historieta sin grandilocuencia. No ser excesivamente pedante es una gran virtud, contar acontecimientos los más crudos posibles sin juzgarlos. Tiene una gran influencia del Kafka de un mundo absurdo burocratizado donde hay normas que no se entienden pero que la gente las hace propias.

-Lo más polémico ha sido su final. Algunos no lo entienden y hay hasta tutoriales muy visitados que lo explican. ¿Qué significa el final?

-El final es una gran virtud de la película, dejar al espectador desolado sin una explicación clara hace que tenga que tomar partido. La idea es que todo el mundo tiene su propio final, que tiene que desarrollar como la vida misma, cada uno la interpreta a su manera. Yo tengo mi propia interpretación, que me voy a reservar en parte. Pero para mi el final es esperanzador, y más aún cuando nos ha ido bien su explotación, empiezo a creer en el ser humano (Risas).

-En el estreno de El hoyo me dijiste que hubo otro final. ¿Cómo era?

-Ese era mi final como productor y espectador y me lo reservaré para no condicionar a otros espectadores. Pero el verdadero es el que hay y el que se imagina el espectador, todo lo demás es un sueño individual.

El Hoyo
Una imagen de la película. / Basque Films

-Hablemos de cómo levantaste la película. Primero: ¿Cómo llega el guión a Basque Films, tu productora? ¿Cómo trabajas con los dos guionistas? ¿Empieza con una idea de David Desola?

-El proyecto nace de otro proyecto que produje y que también me enamoró que es Psiconautas, los niños olvidados. Estábamos con la sonorización de esa película y su codirector y coguionista me habló de esta historia, un proyecto que llevaba parado casi 10 años y que inicialmente se había contado como una obra de teatro que nunca se había representado. David Desola era quien, a través de su idea original, había terminado de escribirlo junto a Pedro Rivero. El proyecto no tenía director y yo tenía claro que tenía que hacerse en Basque Films y que Galder Gaztelu-Urrutia era una pieza fundamental de la empresa, con su talento lo iba a hacer crecer al darle su impronta. A él también le encantó y todos hicimos un gran tándem, pero luego no fue fácil su desarrollo.

-Hablemos de él. ¿Cómo levantas financieramente el proyecto y cuánto tardas en hacerlo?

-Fueron como tres años entre que empezamos a desarrollarlo y lo ejecutamos. Sabíamos que era una película muy difícil de producir en España pero yo estaba enamorado del proyecto y cuando te sucede eso eres muy convincente. Aún así tuve muchas negativas, pero no me desanimé. El plan era hacer un proyecto ajustado para poder producirla, la idea era que si buscaba poco de muchos la podría financiarla. El resto era echarle imaginación para poder ponerla en pie. La entrada de la televisión de mi territorio (ETB) y luego la de TVE fue clave. Luego hay que añadir subvenciones públicas del ICAA y Gobierno Vasco. Netflix llegó cuando el producto ya tenía cierto éxito.

-¿Cómo es el proceso del casting?

-Los actores son flechazos. Yo ya había trabajado con Iván Massague en la película Déjate caer y me gustaba mucho. Galder y yo coincidíamos en que había que buscar actores que tuvieran elementos también cómicos para llevarlos al drama y lo mismo pasó con Antonia San Juan, fue otro flechazo y tenía la suerte de poder abordarla directamente. Lo demás fue un casting que realizamos Galder y yo, creo que acertamos de una manera brutal.

-¿Cómo llegáis a ese secundario maravilloso llamado Zorion Eguileor, posiblemente la gran revelación de la película?

-Lo de Zorion es otra historia, debo confesar que teníamos otro actor al que le estaba costando encontrar el personaje, que le entró miedo escénico, no supo asimilar el papel y se vino abajo a una semana del rodaje. Fue un mazazo ya que no podíamos suspender, me puse con diferentes agentes a buscar este papel mientras Galder seguía ensayando con el resto. Gracias al representante Koldo Anasagasti apareció Zorion, hable con él y me gustó, se lo propuse a Galder, le hicimos una prueba y en cuanto lo vimos en el papel ya sabíamos que acabamos de encontrar a Trimagasi.

-El Hoyo está rodada en un enorme hangar en el Puerto de Zorroza. Hubo un primer diseño de decorados, pero fue descartado. ¿Cómo llegasteis finalmente a ese alucinante espacio y a ese diseño de arte?

-Lo del plató sabíamos que para poder entrar en presupuesto teníamos que hacerlo con nuestra gente de confianza, llevamos toda la vida trabajando con ellos y la verdad es que son muy buenos. Desgraciadamente en Bilbao no existe ningún plató de estas dimensiones y después de buscar durante muchos meses gracias a la Bilbao Bizkaia Film Commission nos apareció este pabellón. Y los riesgos hay que asumirlos cuando no tienes otra posibilidad, el decorado era posiblemente la parte más difícil de ejecutar y mas cuando tienes poco dinero. Inicialmente fuimos a asegurar y hablamos con un constructor de decorados de Madrid muy conocido que nos dio un presupuesto inabordable y ninguna confianza. Me reuní con el director y nos encomendamos a buscar un nuevo equipo de arte completo de gente cercana y que se quisieron ganar el cielo. Allí apareció Azegiñe Urigoitia, la diseñadora de producción, y la empresa de ingeniería que desarrolló la estructura. El resto fue mucha imaginación compartida. Azegiñe sacó chispas a su presupuesto, que era el principal de la película aunque la mayor parte se la llevara el esqueleto del decorado.

El Hoyo
Carlos Juárez, productor de la película. / Basque Films

-En El hoyo no paras de ver restos de grandes comilonas. ¿Cómo se hacía lo de las comidas en la ficción, esos manjares, esas mesas...?

-(Risas) Alguna comida era de pega, otras eran compradas y regaladas. Teníamos cerca empresas de manufactura alimenticia. Pero muchas veces tirábamos del chino y principalmente reciclábamos la comida refrigerando o congelando.

-Tras pasar por Austin y China y ganar el Premio del Público en la sección Midnight Madness del Festival de Toronto, ganasteis en solitario en Sitges, ¿cómo fue esa experiencia?

-Lo más importante de la salida de una película es la premier y buscábamos un festival de referencia. Latido films, nuestro agente de ventas, siempre nos dio como el mejor sitio para arrancar el TIFF de Toronto, un festival que tiene un mercado real donde se venden y se comparan infinidad de películas y en el que, por la proximidad de Estados unidos, las grandes compañías están muy presentes. En cuanto se exhibió El hoyo nos dimos cuenta del enorme potencial que tenía para el público, era una sala de mil personas que vibraba y lloraba con la película. A partir de ahí no se dejó de hablar de la película en el festival y empezó la puja de quién la iba a comprar. Finalmente fue Netflix y además ganamos el premio del público.

-Hasta M. Night Shyamalan se interesó por verla... ¿Cómo le llegó la peli exactamente?

-Pues, como decía, es muy normal que haya en Toronto mucho ojeador. Le hablaron maravillas y nos solicitaron un visionado privado para que lo viese Shyamalan.

-¿Habrá remake o secuela americana? ¿Es verdad que estáis negociando con Netflix?

-Es pronto para afirmarlo, pero viendo lo que está pasando es muy probable ya que hay mucha gente que quiere saber más sobre la historia, sobre todo al dejarla tan abierta.

-Eres Presidente de la Asociación de Productores Vascos y has demostrado que se puede hacer un cine más internacional y menos local desde Euskadi. ¿Con este desastre del coronavirus qué va a pasar con el cine en España? ¿Qué le viene encima?

-Bueno, hay un nuevo escenario ya que a la exhibición en salas le va a costar mucho volver a ser lo que fue. Surgen dos problemáticas: el miedo a estar en espacios públicos y que una parte de la sociedad que iba al cine ahora ha conocido lo que es el cine online porque no les ha quedado otra. Es cómodo y no tienes que limitarte a lo que te ofrezcan las salas. Creo que hay que plantear que hay películas para todo tipo de exhibición y que la exhibición en salas tendrá que innovarse, no vale solo con existir. Yo creo mucho en el cine evento en salas muy bien acondicionadas.

"A la exhibición en salas le va a costar mucho volver a ser lo que fue"

-La Academia ha pedido una gran reunión del sector, que está a las espera de lo que decida el Ministerio y el ICAA. ¿Qué les pides ahora a las instituciones?

-Que tengan un criterio lógico. No se si habrá posibilidades de salvarlo todo, pero es un momento de oportunidad para marcar un criterio de futuro para el cine español y competir en el marco mundial. Tenemos que apostar mas por el "I+D+I" del cine de talento con ambición y olvidarnos de supuestas grandes películas que no salen de nuestras fronteras, ni generan prestigio internacional.

-En El hoyo se habla de los de arriba, los de abajo y los que caen. Y los de abajo comen lo que les sobra a los de arriba. ¿Qué mundo se nos viene encima?

-El egoísmo es lo que mueve el mundo capitalista, es un motor que se alimenta muy fácilmente por la envidia. Pero en estos tiempos que corren te das cuenta que las pandemias no respetan ni a ricos ni a pobres, pero a ver lo que nos dura este shock.

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