ENTREVISTA

Pablo Sánchez (Ciudad Jara): “En otros países la cultura está apoyada de forma más fuerte”

  • Entrevista al impulsor del grupo musical Ciudad Jara y exvocalista de La Raíz
  • El próximo jueves 25 ofrecen un concierto online de pago en el que la recaudación irá destinada a dos despensas solidarias de alimentos en Valencia y Gandía

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Formados en Gandía (Valencia), el grupo La Raíz ha marcado a toda una generación. Su evolución fulgurante y la identificación de la gente con sus canciones y universo está fuera de toda duda. Tocaron hasta en el último rincón, no solo de nuestro país sino también en Europa o América Latina. En 2018, cuando estaban en la cima decidieron parar y buscar otros rumbos. Pablo Sánchez (Benirredrá, Valencia, 1980), unos de los vocalistas, formó Ciudad Jara. Junto a él, los músicos Tato James (guitarra), Jordi Martí (bajo), Joan Marc (al teclado), y Miguel Ramos (batería).

Un proyecto muy personal del que presentó su primer disco, Donde nace el infarto el pasado mes de febrero. Es decir, justo antes de una pandemia que ha paralizado todo, también su gira de presentación. Para resarcirse, al menos en los musical y salvando todas las diferencias, la banda de la que se rodea Sánchez ha organizado un concierto para el próximo 25 de junio. Será online, como ya han hecho otras bandas, y de pago. Todos los beneficios irán destinados a las despensas solidarias de los colectivos Espai Veïnal Cabanyal (València) y Ca Saforaui (Gandia). El alma mater de Ciudad Jara charla telefónicamente con cuartopoder sobre esta iniciativa y otras cuestiones.

-¿En qué consiste exactamente este concierto solidario y por qué decidís hacerlo?

-Es una iniciativa que hemos tenido, primero, por una motivación artística. Queríamos mostrar un poco lo que tenemos entre manos, lo que estamos ensayando. De algún modo mostrar un show que no podemos mostrar ahora mismo por la situación que hay. Por otro lado, nos apetecía poner un granito de arena en la situación que están viviendo muchas familias por la covid-19. Hemos aprovechado que teníamos muchas ganas de mostrar lo que hacemos y que afortunadamente tenemos los medios. Como tampoco hemos tenido un coste productivo alto porque tenemos esos medios, lo que se saque nos apetecía darlo.

-El concierto se llama “Salvando la distancia”. ¿Por qué ese nombre? ¿Qué distancia hay que salvar?

-Es un concepto que está a la orden del día. Ahora mismo nos estamos basando en una manera de vivir que rodea al concepto de la distancia. Por un lado, salvamos la distancia que hay entre el artista y el público, que ahora mismo es más real que nunca, más física que nunca. El público solo accede al artista a través de la red y nunca físicamente. De alguna manera salvamos esa distancia con el público. Y por otro lado, aportando un granito de arena a la red de alimentos salvamos un poco la distancia económica o la brecha que se ha generado en algunas familias. Elegimos ese juego de palabras que viene bien en estos momentos.

-Evidentemente es una situación complicada en muchos sectores y tampoco va a ser fácil para el mundo de la cultura. ¿Qué se puede hacer en estos momentos? Habrá artistas que se puedan mantener sin ingresos algún tiempo, pero la maquinaria cultural es mucho más grande e incluye a mucha gente. El otro día, hablando con Guille Galván, de Vetusta Morla, me decía que las ayudas dejan fuera a los técnicos.

-Es una situación muy jodida. Pero creo que viene de lejos. El hecho de que el mundo de la cultura no esté claramente regulado viene de muchos años atrás. Y cuando ha venido una pandemia es cuando se ha visto reflejado. Creo que en otros países el sector cultural está apoyado de una manera más fuerte. En Francia o Alemania por ejemplo. Está regulado el ser artista, hay muchas ayudas desde que empiezas. Cuando hemos girado tanto con La Raíz hemos conocido a mucha gente de otros países y la situación legal está mejor regulada que en España. No soy tampoco un experto en la materia, pero la situación aquí venía de más lejos. Estaba muy mal y ahora con la pandemia ha florecido. Desde hace tiempo debía haber mejorado.

-Durante el confinamiento hemos visto gran cantidad de iniciativas online, directos caseros, etc. En vuestro caso, te hemos visto hacer alguna colaboración con Stay Homas o con Mario Díaz. ¿Qué opinas de que se haya ofrecido tanta música? Mucha gente ha dicho que anímicamente ha venido muy bien. Pero claro, luego llega un punto en el que hay que pensar qué se puede ofrecer, la calidad, la cuestión económica…

-Lo has planteado muy bien. Es muy contradictorio lo que estábamos haciendo. Creo que hay una lucha en el artista entre su propia naturaleza como artista en la que se incluyen las ganas de querer mostrarte de cualquier modo con darle valor a tu trabajo. Hay una lucha que ahora mismo está inclinada claramente a que la única salida que hay es mostrarlo desinteresadamente. No tenemos tampoco las herramientas como para monetizar nuestros directos en Internet. Es algo nuevo que está naciendo ahora. Estamos descubriendo nuevos métodos y formas. Estamos un poco acoplándonos. Pasa que si te quedas callado desde el principio y no muestras nada de lo que tienes, seguramente vas a tener que remar luego un poco más fuerte. Moviéndote un poco mas estás con el motor engrasado. Nosotros nos hemos movido, hemos hecho esas colaboraciones y además he aparecido en muchas entrevistas, hemos sacado algún vídeo más que teníamos guardado para más adelante. De alguna manera u otra tienes que estar con el motor arrancado para cuando sepamos un poco cómo moverlo, hacerlo bien. Por la incertidumbre que hay no tenemos fecha de regreso, lo que podemos hacer es ir acoplándonos a lo que nos ofrecen las redes.

-Se están programando ya conciertos físicos, en cualquier caso. ¿Tenéis alguno a la vista?

-Está todo congelado y casi el 95% creo que se aplazarán al año que viene. Solo hay algunos eventos que pueden modificar el tipo de evento y lo adapten a la nueva normalidad y se pueda hacer de otra forma. Por ejemplo, eso ha pasado con Las Nits del Fórum, en Barcelona. Ahí sí que vamos a tocar seguro, a no ser que haya una hecatombe y volvamos para atrás. Se hará con 800 personas, que es el aforo máximo que se puede hacer en un espacio abierto. Pero claro, ese es un espacio gigantesco en el que caben 20.000 o 30.000 personas y se va a hacer con 800.

-Volviendo a la etapa prepandemia. Ya desde el nombre, que hace referencia a tu hija, dejas claro que es un proyecto muy personal. Obviamente te rodeas de músicos, pero es algo que te sale a ti de dentro.

"En La Raíz estaba bastante saturado de conciertos y del ritmo que llevábamos"

-Es un proyecto personal. Me he acompañado de músicos que son también amigos así que lo he hecho muy íntimo en todos los sentidos. En la logística me ha acompañado mi hermano pequeño Fernando, en la composición y letras lo hemos hecho con mi otro hermano, Panxo (cantante de Zoo). Y luego mis amigos de toda la vida de Gandía están de músicos. El proyecto al final es mío, es Pablo Sánchez el que sale como imagen. Esto implica que la libertad sea mucho más grande a la hora de componer, decidir y mover el engranaje de la máquina del modo que tú quieras. En La Raíz estaba bastante saturado de conciertos, del ritmo que llevábamos y quería hacer algo en lo que yo pudiera decidir el ritmo con el que se movía el proyecto. Fue una cosa muy natural y muy de corazón.

-Esto te lo habrán preguntado millones de veces. ¿Por qué se separó La Raíz? Por lo que habéis dicho siempre, y también me acabas de decir, quizás fue ese éxito el que os ha hecho frenar. Desde fuera puede parecer contradictorio.

-Es muy complejo de entender cuando no estás dentro. Pero es una cosa de la naturaleza humana. Nadie se pone un reto para llegar y ya está. Eso de que ahora que estábamos en el éxito había que disfrutarlo, pues igual no. Porque yo a lo mejor necesito otros retos como persona. Es muy complejo de entender cuando estás fuera, porque el público quiere que toda la vida esté La Raíz, que todos los discos sean como ese último que has hecho. A la parte compositiva le genera un estrés y una presión brutal. Si me quedo en La Raíz piensas que tienes que hacer otro disco, que sea mejor. Y piensas: “Madre mía, con toda la gente a la que llegamos”. Todas esas cosas te hacen plantearte retos que si hubieran sido con la Raíz me habrían generado una presión inaguantable para mí. De otra manera me hace sentirme más libre y más feliz. Yo lo que quiero es ser feliz. Lo he dicho millones de veces, que soy una persona muy casera, que me gusta estar con mi familia. No quiero estar toda la vida haciendo 100 conciertos al año por toda Europa o todo el mundo. Prefiero hacer 30 conciertos y estar más tiempo en casa.

-Hablemos sobre las letras de “Donde nace el infarto”. En La Raíz había un estilo más directo en lo político y social. Cuando se tenían que decir ciertas cosas, se decían. En Ciudad Jara también hay cierto mensaje social pero quizás más rebuscado, hay que intentar darle un poco a la vuelta a las canciones.

-Al final es un ejercicio de estilo simplemente. En La Raíz lo que pasaba es que estábamos combinando varios ejercicios de estilo de forma simultánea porque éramos muchos cantantes. Yo a lo mejor estaba cantando cosas que no eran mi estilo totalmente, pero por crear un concepto más global y que fuera entendible La Raíz como grupo, yo tenía que adaptarme. Aquí me he sentido liberado de otros tres timbres y plumas, y puedo hacer mi estilo completamente. Y es ese, más poético, menos explícito. En La Raíz tenía que modificarlo para que tuviera sentido en el grupo. Y aquí está más liberado y puedo jugar a lo que me gusta a mí, algo más metafórico, jugar a buscar emociones. Incluso jugar a esconder un poco el significado. A mí me gusta explicar las canciones. Pero también me gusta cuando la gente me dice que de qué va esa canción. No me preocupa que no se entienda. Sin embargo, en La Raíz sí me preocupaba que no se entendiera porque si pasaba eso era que algo estábamos haciendo mal.

-Has dicho también en varias entrevistas que las letras tienen referencias a tu hija. Es un tópico decirlo, pero ser padre te cambia la vida. En tu caso, entiendo que lo ha hecho también y además te ha servido como inspiración.

-Sí, no tanto como inspiración, pero sí me ha acompañado en todo este proceso de cambio. No hablo de mi hija en las canciones ni tampoco voy anunciando que me ha servido como inspiración divina. Pero sí me ha acompañado en un proceso de cambio en mi vida, en una deriva personal y artística cuando abandonas La Raíz y te tienes que enfrentar a toda la industria y lo que te rodea. Es un momento muy difícil y ha coincidido con el nacimiento de mi hija. Supongo que de alguna manera no directa ella ha inspirado mi momento vital. Entonces, no está apareciendo Jara en las canciones, pero supongo que cuando eres padre ves la vida de otra manera y relativizas más los problemas. O incluso aprendes a mirar con una visión que tenías olvidada, cuando empiezas a ponerte en la piel de tu hijo para preocuparte por cosas que ya se te habían olvidado. Y de repente te salen preocupaciones de la infancia, ciertas imágenes. Empiezas a mirar como lo haría un niño o una niña el mundo. Al enseñarle a tu hija el mundo desde cero, empiezas otra vez a redescubrirlo. A mí me han inspirado algunas cosas así en relación con el paisaje o las emociones más infantiles.

-Hemos visto muchas banderas de España estos días, mucha reivindicación de la patria en las calles por parte de la ultraderecha…Me he acordado alguna vez de la canción que hiciste con Toni Mejías, de Los Chikos del Maíz, llamada Mi patria digna. ¿Quién ha formado parte para ti de esa patria digna durante esta pandemia?

"Hay veces que sentimos vergüenza, con razón, de nuestra bandera, porque hay gente que se la quiere apropiar"

-El pueblo se ha portado muy bien en general, creo que hemos dado mucho ejemplo en la mayoría de momento. Lo del confinamiento es algo que nadie conocíamos y es un golpe muy violento en la vida personal de cada uno. No quiero hacer mucha política de eso, pero la gente de la sanidad ahora mismo para mí es quien más ha enarbolado la bandera, también en cada país supongo. En España, que ha sufrido tanto por los recortes de personal y en medios, pues en cierto modo veo que es un sector que ha mostrado mucha dignidad. En relación a la bandera, hay veces que sentimos vergüenza, con razón, de nuestra bandera, porque hay gente que se la quiere apropiar. A veces tuvimos razón en sentir vergüenza de ella.

-Hay un temor generalizado a que la crisis la paguen los de siempre. ¿Cómo ves el futuro más inmediato y las consecuencias que puede haber?

-No quiero aventurarme a hacer respuestas muy políticas porque no es mi sector y hay gente que lo va a hacer mucho mejor que yo. Yo no quiero abanderarme como sabio de esas cosas. Pero creo que la gente está viviendo un poco ingenua a lo que se viene. Ahora mismo parece que estamos más preocupados de irnos corriendo al bar que de encauzar esto, aunque sea emocionalmente.


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