En ARCO no todo es ARCO

  • Carlos Urroz se ha despedido este año como responsable de la feria
  • El año que viene se celebrará desde el 26 de febrero hasta el 1 de marzo

El domingo 3 de marzo se clausuró la Feria de Arte, ARCO, que ha reunido en Madrid a buena parte del arte contemporáneo europeo y, sobre todo, latinoamericano. Ttendencia iniciada por los responsables de Arco años atrás, porque pensaron que la única opción que le quedaba a esta Feria para competir con las demás era servir de puente entre Europa y Latinoamérica, el mismo planteamiento que los responsables del aeropuerto de Barajas pensaron para el futuro del mismo.

Este año le ha tocado como país invitado Perú, y en la ciudad hemos tenido buena muestra del arte de ese país, desde unos murales habidos en Matadero hasta la magnífica exposición del Reina Sofía sobre la vanguardia peruana entre los años 1926 y 1930 en torno a la revista Amauta.

Desde hace algunos años ARCO se ha sumado al esquematismo banal y fatal que sufre nuestra sociedad y, así, sabemos con antelación que el día de la inauguración tenemos primera plana en los medios de comunicación del país... que si la cabeza de Franco, que si los presos políticos en la España de hoy, que si el medio vaso lleno de agua de Wifredo Prieto, que si No hay pan para tanto chorizo, de Antoni Miralda, que si, esta vez sí, divertido, el Stairway to Heaven, de Ignacio Merino, representando a tres figuras religiosas de las del Libro, cristianos, judíos y musulmanes, que si el rey convertido en ninot por parte y arte de un concepto llamado “arte efímero” que consiste en que pagues 200.000 euros y compres la figura y te comprometas a quemarla en el plazo de un año.

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El responsable de estas primeras planas es Santiago Sierra, que tiene sus detractores y también sus apasionados seguidores, que no deben poseer mucha liquidez porque no compran ninguna de sus obras. Este año, a Santiago Sierra le ha acompañado Eugenio Merino en la confección del muñeco.

Por otra parte, y ninot aparte, este año ha sido la despedida de Carlos Urroz como responsable de la feria y termina afirmando siempre con su eterno optimismo que “este año la Feria ha ido muy bien”. Fuera del ámbito oficial, sin embargo, todo el mundo comenta que la cosa ha ido peor que los años anteriores, cuando parecía que la cosa remontaba por aquello de la crisis, que supuso un reto incluso para la supervivencia misma de la feria. Hay que reconocerle a Carlos Urroz que haya salvado del desastre a la feria y pasase con cierta dignidad por los años terribles de la crisis donde se exponían obras como en un escaparate de ricos que sólo miraban caras famélicas.

Lo del puente a Latinoamérica desde Europa vino de ahí, una idea curiosa para contrarrestrar la influencia brutal de la Feria de Arte de Miami, que reúne, esa sí, lo más granado del arte latinoamericano y donde están implicadas instituciones culturales norteamericanas de declarado prestigio, incluso algún Museo como el MOMA neoyorkino.

El año que viene la responsable de ARCO será Maribel López, vinculada al equipo de Urroz desde 2011, y que cambiará la perspectiva de país invitado: se hará cada dos años, alternando país y tema cada año. Asimismo, ARCO 2020 tendrá lugar entre el 26 de febrero y el 1 de marzo y tendrá como concepto central, lo pongo en inglés porque así se ha ofrecido, "Its just a Matter of Time", que en realidad sólo significa “Es cuestión de tiempo” y que ofrecerá prácticas artísticas a partir de la obra de Félix González Torres, artista nacido en Cuba y que murió en Miami en 1996.

Para resumir estos tres días: importancia del reciclaje, como las obras de Hisae Hikenaga, Jorge Peris o la impactante La memoria del vidrio, de Juan Garaizabal; publicidad de la cocina peruana, clasificada como una de las mejores del mundo, que demuestra que cada cierto tiempo descubrimos el Mediterráneo; la selección de las obras más caras, atención, más caras, de ARCO: este año, Personnage et oiseaux, de Joan Miró, cuatro millones de euros; Sun- Scape, de Jackson Pollock, dos millones de la misma moneda y Au milieu, de Wassily Kandisnky por casi dos millones, seguido de Jaume Plensa y de Antoni Tápies, por un cuarto de millón... en fin, las cifras y autores que casi repiten los años, que nos parecen así, semejantes. Hablamos en metáfora.

Pero lo más curioso que ofrece ARCO es lo que no pertenece a ARCO pero que se agrupa en torno a ARCO: así JUSTMAD, ubicada en el Palacio de Neptuno con la participación de sesenta galerías; así, Urvanity Art en el espacio COAM, con una veintena de galerías nacionales e internacionales; Art Madrid, en la galería de Cristal de Centro-Centro Cibeles; Drawing Room, dedicado al dibujo en el Palacio de Santa Bárbara; SAM, siglas de Salón del Arte Moderno, en la calle Velázquez, 12; en fin, Hybrid Art Fair, también en el Palacio de Santa Bárbara... en fin, un centenar largo de galerías que amenzan con crecer cada vez más y llegar a transformarse en una alternativa mayor de su gran hermana, la que tiene lugar en el IFEMA.

Bueno. Para que vean que no todo en ARCO es ARCO: la obra más cara este año no ha sido la de Miró. Se encuentra en el stand de RENFE y es un cartel donde se cuenta lo que ha costado limpiar los trenes de grafitis: 15 millones de euros.