‘El francotirador’, zafia propaganda

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Cartel de 'El francotirador', la última película de Clint Eastwood.

En 2012, Clint Eastwood apareció en la celebración como candidato presidencial de Mitt Romney en la convención del Partido Republicano. Clint hizo el ridículo con un monólogo dirigido a una silla vacía en la que, supuestamente, estaba sentado Barack Obama. Eastwood nunca ha ocultado sus preferencias por los conservadores (fue alcalde de Carmel) y su Harry el sucio fue el papá ideológico de todos los policías fachas que inundarían las salas en los años ochenta. Pero igual que su admirado John Ford (ustedes perdonen la comparación), Eastwood es un tipo contradictorio y complejo. Es capaz de recrear el reinado de terror de Hoover o el lado más oscuro de la propaganda en Banderas de nuestros padres y a la vez rodar la espantosa El sargento de hierro o esa tontería llamada Gran Torino. También un panfleto derechista y militarista como El francotirador.

Lo primero que hace el guionista Jason Hall (hasta hace poco un actor de tercera) es sermonearnos. El prota es bueno disparando con su padre, que es muy severo. Le llama “señor”. Realmente el padre es un baboso que tiene una mierdosa teoría sobre la vida que, por supuesto, impone a sus cachorros: “Hijitos, en este mundo hay ovejas, lobos y perros pastores. Y yo no crío ovejas en esta familia”. El francotirador, que participa en la criminal invasión de Irak es, claro, un perro pastor. Nuestro perro pastor. Ya en el frente, el francotirador sigue sermoneando como su padre tarado: “Dios, país y familia”. “Aquí hay mal, nosotros curamos”. Unga, unga.

Como en tantas películas de Eastwood, la mujer es un mero florero. En realidad hay dos: una es una zorra que se lleva tíos a casa y la otra una paridora, lo único que hace es parir y llamarle mucho por teléfono para que le cuente (incluso en plena balasera) a cuántos malos se ha cepillado. A la chica buena la conoce en una barra (cuando está entrenando como marine, un segmento del film sobrante y que hemos visto en mil doscientas películas) y su relación de pareja vulgar y con un trauma posbélico bastante mal desarrollado.

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Bradley Cooper, en una escena de 'El francotirador'.

La revelación por la que se hace francotirador (con un socorrido zoom a su rostro incluido) llega cuando ve atentados terroristas por la tele. El 11-S, claro, es lo que le hace dar el salto definitivo para alistarse e ir a Irak, que nada tenía que ver con el 11-S pero es donde había malos. O “lobos” en el lenguaje de Jason Hall y Clint. De hecho, la película tiene la osadía, en algunos de sus diálogos, de comparar Irak con Vietnam, un insulto a la inteligencia de cualquier espectador que no sea un fanático o un tonto de baba.

Lo primero que hace el francotirador en Irak es matar a población civil armada: a un crío y a la que parece su madre. La escena no es nada creíble (la tía ni se inmuta ante el cadáver del crío), pero el caso es que los dos luchan, en su país, contra los americanos. O sea: que más bien son ovejas-lobo según la infantil teoría del film. Al francotirador, eso sí, le da mucha cosa asesinar a niños, pero es lo que hay.

Hacia el final, la película dirige su mirada a los mutilados de guerra, pero no como en Nacido el 4 de julio o El regreso, precisamente. Los lisiados que aparecen no son antipatriotas, son hombres positivos, con humor y agradecidos a gente como el francotirador por haber hecho un gran trabajo (se llegó a cargar a 160 enemigos) por “la libertad”.

El francotirador, producida por Warner, se une a panfletos como Black Hawk derribado, En tierra hostil (que, recordemos, tiene nada menos que un Oscar a la mejor película), o esa bola sobre la caza a Osama bin Laden de la misma directora. Warner nunca ha sido ajena a la propaganda militar con la que colaboran los grades estudios. Como bien recordó Alejandro Martínez Gallardo, “un manojo de compañías controlan el cine en Estados Unidos, principalmente AOL-Time Warner, Disney, Sony, General Electric, News Corporation y Seagram. Los intereses de estas compañías generalmente están alineados con los de la industria militar y sus contratistas, como parte de una gran obra (sangrienta) de ficción planetaria”. Y no solo los intereses de la industria del cine, también la de los videojuegos, factoría mucho más rentable.

Tito Clint se ha unido sin problemas a este grupo de propagandistas y ha entregado una película bien producida, con buenas escenas de acción (es alucinante que un tipo de 84 años se meta en semejante tinglado), un final chapucero, un personaje protagonista anodino, un guión pobre y un mensaje ideológicamente repugnante. Que le aproveche al que disfrute de este tipo de patrañas.

Warner Bros. Pictures España (YouTube)
13 Comments
  1. John says

    Una película tan pésima como este critica de cine.

  2. ADOLFO SANCHEZ says

    Hola Ivan. No has entendido la película y te dejas llevar por prejuicios ideológicos. El Sargento de Hierro es algo más que una película sobre un sargento chusco, que precisamente en su día le hizo llevarse las críticas del ejercito, por retratarles de esa forma tan soez. En el Francotirador tirador el personaje es un paleto, un facha, y se va a una guerra injusta (por cierto de la que Eastwood se declaró contrario) a matar mujeres y niños, y vuelve zumbado. Todo esto lo retrata… Y mientras Aznar, Bush,… En su casita. Bravo por Eastwood y ojalá tuviéramos en España más conservadores y progresistas que dejaran sus prejuicios de lado para hacer cosas como buen cine.

    Reconozco que soy bastante fan de Eastwood. Creo que en su filmografía, a pesar de que sea Republicano siempre intenta retratar el mundo como algo ni blanco ni negro, en todo caso gris. No creo que esta película guste a los que estuvieran a favor de la guerra de Irak porque precisamente nos vendieron la guerra como algo aséptico (pegamos cuatro bombitas a sitios estratégicos donde están las supuestas armas de destrucción masiva. Y países como España mandan a cuatro soldados para ayuda humanitaria, cuando tuvimos bajas con gente de Inteligencia -¿qué hace la inteligencia en tareas humanitarias?-) Aquí Eastwood retrata a un personaje que posiblemente en la vida real fuera un cebollo, y se ve la guerra como algo donde mueren muchas víctimas inocentes (mujeres y niños) y también se lleva por delante a muchos norteamericanos; y los que volvieron muchos acaban con la vida destrozada psicológicamente, con la cara destrozada o con partes del cuerpo amputadas (y lo que es más terrible, olvidados por sus gobernantes o por sus propios vecinos, muchos que se declaran muy patriotas)

  3. Carlos G. says

    Ya era hora de que se pudiera leer en Cuarto Poder una crítica el día del estreno. Se agradece.

  4. ADOLFO SANCHEZ says

    Un apunte (y con esto acabo Ivan) Lo que dices de las mujeres florero tampoco es cierto. Precisamente los papeles de Meryl Streep en los Puentes de Madison o de Hillary Swank en Million Dollar Baby, o incluso las prostitutas de Sin Perdón, precisamente dan una imagen de la mujer bastante mas allá de un florero.

  5. John says

    Una película tan pésima como esta crítica de cine.

  6. IVÁN REGUERA says

    Adolfo, no he visto en la película lo que comentas de los paralíticos. En ella el personaje se “redime” ayudándolos, pero no hay crítica alguna a esa guerra idiota e injusta. Solo se intuye por el personaje del hermano (no tiene nada de héroe), que es carne de cañón y expresa verbalmente lo que es Irak. Esta peli va de un hombre brutote y primario al que se le da muy buen solo una cosa: matar. Muy bien, ¿pero qué más? No veo nada más y el final es de un chapucero de asustar. Además de asquerosamente patriotero.

  7. séptimo arte de caballería says

    El cine norteamericano, con estrellas y directores de primerísima línea, tiene entre estas mismas estrellas a defensoras del imperio yanqui. Tres han destacado en las últimas décadas: John Wayne, Charlton Heston y, ahora, Clint Eastwood. Los tres muy buenos, cada uno con su carácter, lógicamente. Fueron engatusados, atraidos y amaestrados por la oligarquía yanqui para defender sus ideales y objetivos: patrioterismo en su apariencia externa, en realidad es la defensa de los intereses de las multinacionales yanquis en el mundo y dentro de los EE.UU.

  8. marcelo grande says

    De momenton sin comentarios

  9. ADOLFO SANCHEZ says

    Precisamente el final es una de las cosas mejor logradas. En vez de recrearse en lo que ya sabemos (quien haya leído sobre Chris Kyle) corta en el momento adecuado. Efectivamente la redención es uno de los temas habituales de Eastwood (sin perdon, Million Dollar Baby,…) Creo que no hay ninguna alabanza a la Guerra de Irak ni a que allí murieran víctima inocentes (cosa que precisamente nos muestra de forma cruda con la imágenes de las víctimas, tanto irakies como de americanos) y se limita más a ver el personaje de Kyle, con sus miserias (nos deja entrever que el tipo en un momento determinado se deshumaniza, se convierte en un verdadero monstruo -cuando se encuentra a un antiguo compañero que salvó en Irak y este se lo intenta agradecer -)

  10. Ignacio says

    «Esa tontería llamada Gran Torino»: tras leer esta crítica tan sesuda y progre creo que iré a ver al tirador. ¡Qué sería de nuestros progres irredentos de facultad sin los USA!

  11. Pistonudo says

    Afortunadamente, el imperio americano se está acabando, y con él estos panfletos patrioteros. Id pensando en asimilar que los nuevos policías de las nuevas películas del nuevo imperio. Comerán chop suey y arroz tres delicias, en vez de hamburguesas y coca-cola.

  12. Mario Dc says

    Hombre zafia propagandista una peli en la que todos no paran de decir que es una estupidez que combata y en la que al final incluso se va de ella porque no le ve sentido… pues hombre jejeje.

    La peli además está basada en un libro lo digo por lo de escenas creíbles o no, pues esas mismas se publicaron. Tan solo hay que ver las imágenes reales de como allí muere gente y muchos están como si nada, así que no veo una base sólida en eso al decir que no son escenas creíbles.

    Vale que quizás las pelis bélicas de este palo no te gusten, a mi la guerra me parece una estupidez, pero aun asi reconozco que es una buena peli y que el guion no es tan malo.

  13. Jona says

    ¿Mujeres florero? Los puentes de Madison. Dirigida por Clint Eastwood y en la que se muestra una sensibilidad y una comprensión hacia la mujer y hacia el amor en sí mismo que creo que pocas veces he visto algo así en el cine. Además de ser una película indiscutiblemente SUBLIME. Esta basada en una novela, pero hay una sensibilidad brutal en cada toma. Y esa tontería llamada Gran Torino tiene un mensaje, al igual que El Francotirador, pero parece ser que no está hecha para gente que no ve más allá.

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