IVÁN REGUERA | Publicado: - Actualizado: 9/1/2017 11:24

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José Luis cuerda, durante la entrevista con cuartopoder.es. / Robes

Cuerda, director de películas como El bosque animado, Amanece, que no es poco o La lengua de las mariposas y autor de una colección de aforismos titulada Si amaestras una cabra, llevas mucho adelantado (Martínez Roca), tiene mil historias que contar. Ha perdido peso, no bebe (aunque es dueño de las bodegas San Clodio, de Ribeiro), come como un pajarito y se toma obedientemente tres pastillas en la cena. En la que compartí con él gracias al entrañable Cinefranca, pidió sopa y cecina y se quejó porque no nos acompañaran mujeres en la mesa. Es un hombre sin la actividad a la que ha estado acostumbrado, pero como a alguien se le ocurra decir que el cine español está “anclado en la Guerra Civil” suelta un rotundo “Te voy a dar dos hostias” que luego matiza con educación.

En la tertulia que organizó el festival, donde se proyectó su mítica Amanece, que no es poco, Cuerda nos recordó que es una película suicida. Para hacerla se fue a su tierra, y por eso la considera su película más sincera. “Si yo cuento las historia de mis abuelos o de mi padre es de no creer. Mi padre fue jugador de póquer muy bueno y se forró en una noche, ganó un piso al lado del Bernabéu, 350.000 pesetas de entonces, setenta millones hoy. En una mano, en una noche. Esto no le pasa a cualquier familia. Bueno, a la de Bárcenas sí. “Las cosas de Cuerda”, que dice la gente, son las cosas que he visto”.

“Ya no se atraca a lo Versalles, sino
a mano armada. Ahora mismo,
en alemán. Lo necesario hoy
es la honradez”

Sobre los cambios que se avecinan y la convulsión política que vive nuestro país, el ganador de dos Goya lo tiene claro: “Yo soy antisistema a más no poder, lo que no se puede ser es del sistema porque es genocida, fomenta la mayor diferencia entre seres humanos para que unos pocos tengan todo y otros muchos sufran. El mundo es de los bancos, los políticos son sus administradores, los ejércitos combaten por los interesen de los financieros. Porque pienso esas cosas hago películas. En Amanece, que no es poco hay un comerciante que atraca a sus clientes, pero lo hace en francés. Al menos se lo dice en francés, el idioma de la diplomacia [ríe]. Ya no se atraca a lo Versalles, se atraca a mano armada. Ahora mismo, en alemán. Lo necesario hoy es la honradez, con uno mismo y con los demás. Hay que tener honradez narrativa, honradez económica y mano dura y llamarle cerdo al cerdo a la cara”.

Es curioso que un tipo que descubrió a Amenábar o se codeó con los temidos hermanos Weinstein [entonces dueños de Miramax y fundadores del llamado Nuevo Hollywood] diga que con solo oír la palabra ‘triunfo’ se pone malo. “¿El triunfo a qué se debe? No hay cosa que más odie que lo de ir ‘directamente al corazón del espectador’, me parece un guarrada. Hay otras zonas, al corazón que lo dejen, odio el cine sentimental. Vivimos en el más puro nihilismo. Nos movemos es un mundo que es una mierda, o que hemos dejado que sea una mierda. La cultura actual también es una mierda. La cultura popular hoy son sentimientos exacerbados, sentimentalismo barato, una tele infumable. ¡Hay tal cantidad de pasivos! Los del ‘Esto es lo que hay’, ‘Las cosas son así’… y es mentira. Todo se mide por la lógica cuantitativa. Lo cualitativo importa un carajo, a la gente no le importa que una película sea buena, sino que sea la más vista del año”.

Cuerda_Cine_Franca
Cuerda, en la tertulia de Cinefranca. / Robes

– Amanece, que no es poco es una de las mayores rarezas de la historia del cine español, un milagro. ¿No crees que en la tele de hoy es impensable que alguien lea, produzca y emita algo semejante?

Yo he presentado la adaptación de El hereje, cuatro episodios con las bendiciones del propio Miguel Delibes. Cuatro horas, cuatro episodios de una hora. Y se la han pasado por donde se la han pasado. Pero Isabel sí se hace. ¿Las cosas por qué se hacen realmente? Esa es otra pregunta que hay que hacerse. No depende solo de que la historia sea buena o mala. Porque hoy no se puede hacer Amanece, que no es poco pero series como ¿Qué fue de Jorge Sanz?, que es cojonuda, tampoco se hacen. Porque las televisiones están en manos de quienes están y el cine sin la televisión ya no se hace.

– ¿Las cadenas piden películas fáciles, dirigidas a un público de tele, productos de tele más que de cine?

Una tele tiene 24 horas de horario, fíjate lo que se podría emitir por televisión… Cuando TVE hacía Teresa de Jesús la gente la veía. “Es que la gente quiere…”. No, la gente quiere lo que tú quieras. ¿Cómo se publicita, con qué ganchos? Como eso de Gran Hermano, gente encerrada en una casa… ¿Qué anzuelos se lanzan para que la gente pique? Son productos químicos perfectamente graduados, el gusto se induce. Y si como productor independiente tienes que gastar en publicidad y marketing lo que las televisiones tienen gratis, te arruinas.

– Has vivido una experiencia que pocos cineastas españoles han vivido: Hollywood. Trataste con los hermanos Weinstein, productores con toda una leyenda negra a sus espaldas.

Sufrí a los hermanos Weinstein, sí. Distribuyeron Los otros y La lengua de las mariposas, que no se podría llamar La lengua de las mariposas porque suena mal en inglés. ¡Y se titulo Butterfly! ¿Pero somos gilipollas? Llámala El niño y el maestro, pero Butterfly

– ¿Hablaste en persona con Harvey, el hermano más temido? ¿Como era? Porque tiene fama de ser un pájaro…

Bestial. Los hermanos eran una gente desproporcionada. El mérito de todo lo tienen ellos, no tú. Y encima yo iba allí sin hablar inglés.

– ¿Con traductor?

Si. Y me hacía entender de alguna manera. Decía mucho wonderful [ríe].

– ¿Entonces cómo era el temido Harvey?

Cuando me veía, me decía: “Eh, no te quejarás de cómo te estamos tratando… Butterfly, ¿eh, eh?”. Pero si la tienes porque… ¡la he hecho yo! Es que estoy hasta las narices de algo que es escandaloso: que el escritor que escribe un libro en este país a lo más que puede aspirar es a llevarse a su bolsillo el 10% de lo que vale un libro. O sea: de un libro de veinte euros, tú, que lo has escrito, te llevas dos. Es el paradigma del mundo en el que vivimos. Y a este tipo de gente hay que decírselo: “Estás tratando muy bien mi película porque es mi película, no te creas que porque se te ha ocurrido que se llame Buttefly tienes algo de talento”.

– ¿Cortaron algo del montaje original?

Sí, se cortó algo. Decían que la parte de la feria del pueblo era larga. Y yo preguntaba: ¿Larga en relación a qué? “A mí me ha aburrido”, te dicen. Pues cúrratelo. Dime qué. No son criterios. Decir “Ha quedado largo” no es un criterio.

“Fue infernal trabajar con
Nicole Kidman
y Tom Cruise.
Son de una desconsideración”

– ¿Cómo fue producir Los otros con ellos?

En el festival de Sundance, algunas productoras ya nos dijeron que querían hacer la siguiente película de ese chico que se llamaba Amenábar. Tom Cruise quedó fascinado con Abre los ojos y quería que su mujer hiciese una peli con él. Fernando Bovaira [productor] y yo quedamos en que el día que estuviese acabado el guión se lo mandábamos a Cruise y a Kidman. A los dos días contestó Cruise diciendo que quería hacer esa película y nos mandó un billete en el Concorde para que volásemos a ver a Nicole. Yo no fui, odio volar y no sé inglés. Fue Bovaira con Amenábar. Al volver me cuenta Bovaira la siguiente historia: Alejandro dijo, literalmente, “Nicole is in consideration”. Cuando ve la cara que ponen los Weinstein y Cruise, le mira a Bovaira y le dice: “¿O se dice under consideration?”. Y le contesta Bovaira: “No se dice nada, tú calladito” [ríe]. Cuando Alejandro habló con Nicole, le dijo que no le gustaba su pelo, que quería una rubia hitchcockiana, a lo Tippi Hedren. Ella le contestó que no se preocupase, que se lo teñía. Y ni una sola pega para el guión. Esto que estoy contando es secreto, por contrato no lo puedo contar…

– Eso ha prescrito…

Supongo que ahora ya se puede decir. Al final Nicole no vino un mes para ensayar, sino una semana. Y dijo que no se teñía, que se le estropeaba el pelo y que necesitaba dos pelucas de los peluqueros que le hicieron la de Eyes Wide Shut [cada una costaba millón y medio de pesetas]. Y que los peluqueros se tenían que quedar en el Ritz igual que ella: en una suite que costaba 300.000 pesetas diarias. Fue infernal trabaja con esa gente. Son de una desconsideración… Tom Cruise llamaba a Bovaira a las doce de la noche diciendo que había que echar a la niña del rodaje porque Nicole no la aguantaba. Los niños, influidos por sus papás, era insoportables. El niño dijo en una entrevista que lo que más le gustaba de trabajar con Nicole Kidman era tirarle pedos [ríe].

– En la cena has llamado a Tom Cruise mefistofélico.

Es un profesional como la copa de un pino. Conoce el cine, los formatos, los objetivos, controla cada plano, decía en qué plano estaba mejor su mujer… se toma su trabajo muy en serio. Pero era un manipulador de cuidado.

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