Ángel Sanchidrián: «El cine es mi excusa para el humor»

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Ángel Sanchidrián, en la imagen de su perfil de Facebook.

El último gran éxito editorial de un libro de cine en España se llama ‘Sinopsis de cine. En él Ángel Sanchidrián cuenta 101 películas de forma descacharrante, con un sentido del humor y un ingenio envidiables. El fenómeno ‘Sinopsis’ empezó en Facebook, con legiones de seguidores, y ha continuado con gran éxito en formato papel, en el que expresiones como “administrar dos pedagógicas hostias”, “arrimar el apio a la vinagreta”, “beberse hasta el vaho de las ventanas” o “le bufa el puturrú” y palabras como “chiquín”, “escorromoñar” o “raboterapia” ya son leyenda. Hablamos con él de humor, y en serio.

– Los libros de cine logran pocas ventas generalmente. En mes y medio se vendió toda la primera edición de ‘Sinopsis de cine’ y parte de la segunda. Colas en la feria del libro, seguridad privada… ¿Qué les das?

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– ¡Humor! Ni más ni menos. Hay poco humor escrito porque es complicado hacer reír solo con la palabra impresa, sin un apoyo audiovisual. Y está visto que a la gente le encanta reírse leyendo. El cine es solo mi excusa para el humor. Podría haber hecho sinopsis de series de televisión, de canciones, de libros… Aunque en las librerías coloquen ‘Sinopsis de cine’ en la sección de Cine, es un libro de humor usando el cine como un decorado.

 Entonces más que un libro de cine, ‘Sinopsis de cine’ es un descacharrante libro de humor basado en destrozar mitos del cine. El boom de ‘Sinopsis’ nace en Facebook, tras una borrachera.

– Sí, la idea surgió “durante” una borrachera. Tras una borrachera solo hay vómitos y promesas de no volver a beber. Estar con tus amigos en un bar tomando cañas es una de las mejores fuentes de inspiración, que además va creciendo a medida que vas bebiendo más cerveza.

 Te he oído decir que te has pasado toda una vida diciendo tonterías y ahora empiezas a escribirlas. Y se te da muy bien. ¿Eras el gracioso de la clase?

– Era el graciosillo de la clase, de mi casa, de mi grupo de amigos… ahora lo soy del trabajo, de la comunidad de vecinos y de cualquier sitio al que vaya. No tengo filtro. Si se me ocurre una tontería, la suelto en una reunión con todos mis jefes presentes. Ser un payaso es algo que te perdonan cuando eres gracioso, igual que te perdonan ser un chulo cuando eres guapo.

«Ser un payaso
es algo que te perdonan cuando eres gracioso,
igual que te perdonan ser
un chulo cuando
eres guapo»

 Tu primera novela, de fantasía épica, la escribiste a los 13 años. ¿Qué contabas en esas novelas?

– Auténtica mierda. Una plasta deforme basada en J.R.R. Tolkien y en la Dragonlance. Basura adolescente. Escribía porque sentía la necesidad no de contar una historia, sino simplemente de escribir. Me pasa lo mismo ahora: el cuerpo me pide escribir por encima de contar algo.

 Y dejas de escribir hace 18 años, no vuelves a coger un bolígrafo y, de repente, en una noche de farra, nace ‘Sinopsis de cine’.

– Yo escribía sobre todo poesía, así que dejé de escribirla cuando comencé a vivirla y ya no la necesitaba. Además siempre me pareció una porquería lo que escribía, así que, en cierto modo, me resistía a escribir para luego echarlo a reciclar con cara de asco. Ahora parece que he encontrado mi estilo, en el que me siento a gusto escribiendo, y creo que no se me da mal. Me temo que no puedes ser un buen escritor si te empeñas en un género que no es naturalmente tuyo.

 ¿Cuánto tardas en encontrar las palabras adecuadas, las que sabes que van a hacer reír, y cuánto tardas en hacer una sinopsis?

– El proceso de creación de una sinopsis es más o menos así: 1. Veo la película y anoto en un cuaderno lo más reseñable, las cosas que me parecen graciosas, ideas sueltas. Los cimientos de la sinopsis, que no tardo nada en hacerlos. 2. A partir de esos apuntes, redacto la sinopsis. Esto supone muchas horas de trabajo porque debo condensar toda la enjundia en menos de trescientas cincuenta palabras. Cada palabra debe estar en su sitio, debe guardar una relación sonora con las demás, cada párrafo tiene que ser gracioso, hay que medir el ritmo de la narración, la intensidad, el momento exacto en el que coloco el chascarrillo. Y siempre evitando cualquier rastro de humor negro o referencia de mal gusto, y procurando no destripar la película o hacer ‘spoilers’. 3. Repaso mil veces la sinopsis para mejorar la redacción, las expresiones – esas que tanto gustan a los fanses, como “a teta brisa” o “va hecho un cerdito golosín”– y conseguir que parezca que la sinopsis se escribe en cinco minutos, cuando en realidad es un trabajo de horas y horas.

 ¿Papel y boli primero o directamente en el ordenador?

– Primero papel y boli, luego lo paso a ordenador, lo imprimo, lo corrijo y modifico con boli, lo vuelvo a pasar a Word, lo vuelvo a imprimir, lo corrijo y modifico de nuevo, lo paso, lo imprimo, lo cambio una vez más… Infinito.

 ¿Te viste otra vez todas las pelis para hacer el libro o alguna vez tiraste de memoria?

– Me las vi todas, y no sólo las ciento una que hay en el libro, sino muchas otras de las que al final no hice sinopsis. Aunque tengo que admitir que Terminator la hice de memoria y que algunas películas, como Memorias de una geisha o Sexo en Nueva York, no las vi enteras. Al cabo de media hora ya tenía suficiente información para hacer la sinopsis y pocas ganas de terminar de verlas.

Sinopsis de cine
Portada de la 5ª edición de ‘Sinopsis de Cine’. / Poe Books.

 ¿Te has leído alguna vez una crítica seria, de las sesudas?

– Sinceramente, solo las tuyas.

 Muchas gracias. El crítico Carlos Pumares decía que él no hacía críticas “profundas” porque las películas no lo son. ¿Que opinas?

– Opino que profundo puede serlo o no serlo el espectador, pero que ninguna película lo es en sí misma. Por ejemplo, hay quien ve en Amelie una reflexión sobre el amor, la soledad y las relaciones humanas en un tiempo dominado por un individualismo desencantado. Yo sólo veo a una oligofrénica haciendo el gilipollas.

 He comprobado que no eres un gran cinéfilo que digamos. ¿Qué te pasa con las pelis anteriores a Star Wars, Sanchidrián?

– ¡Calla, que me hundes! (Ríe). Es verdad que no soy un cinéfilo en el sentido de disfrutar del cine apreciando su fotografía, dirección, realización, iluminación, trama, ritmo, etcétera. Me pasa lo mismo con la música y la literatura. Yo veo una película y me río, paso miedo, lloro, me enfado, me aburro… Pero no sé apreciar todo lo que hay detrás de esa historia que disfruto (o padezco) durante los ciento veinte minutos que suele durar. Lo mismo que me ocurre cuando escucho una canción o leo una novela. Soy muy superficial disfrutando, no uso el neocórtex, me limito al sistema límbico.

 Remake, precuela, biopic, reboot, spinoff… Nos estamos volviendo gilipollas, ¿no?

– Muy gilipollas. Yo directamente he optado por retirarme de las conversaciones cuando la gente empieza a hablar con esas palabras que no sé qué significan ni interés tengo en saberlo. Cuando alguien publica en su Facebook ‘gym time’ o ‘London calling’ normalmente lo elimino de mis contactos, por petardo.

 Olvido Hormigos saca libro erótico a lo ’50 sombras’. Ya tienen su novela publicada media plantilla de Telecinco. ¿Se puede competir con eso?

– Sí, porque son competiciones distintas. Un tenista no tiene que competir con un futbolista, aunque los dos sean deportistas. Además creo que en el arte y la cultura también debe haber comida rápida. Telecinco y todo lo que sale de esa cadena es hamburguesa con patatas fritas cultural. Lo que no se debe hacer, por salud mental, es abusar de esa comida, pero todos nos comemos un menú del Burger de vez en cuando. Y esa comida rápida o comida basura no compite con el cocido de tu madre.

«Soy muy superficial disfrutando,
no uso el neocórtex,
me limito al sistema límbico»

 Has vivido el canto de sirenas de una editorial de las más grandes, pero la cosa no cuajó. ¿Qué pasó?

– Es complicado. Las editoriales grandes tienen muchas ventajas, pero también inconvenientes. Una editorial pequeña te permite un mayor control sobre tu obra, participar en todo el proceso creativo, más flexibilidad en los plazos, más cercanía, más “artesanía”. La editorial grande te ofrece una proyección y una solvencia mucho mayores, pero industrializa el proceso y lo hace más impersonal. Por ahora me siento más a gusto así, volviendo loco a mi editor y metiendo baza hasta en el gramaje del papel.

 Te gusta leer en papel y has dicho que rechazas el libro digital, recordando que con ese soporte te piratean los libros.

– El soporte digital es una mierda para leer novelas, cuentos, poesía, manuales universitarios y publicaciones similares. El libro electrónico no se puede firmar, ni oler, ni hojear, ni prestar, ni doblar, ni guardar en una estantería al lado de tus otros libros, para que haga bulto. El libro electrónico quita a una novela su individualidad, su presencia física incomparable, la convierte en un clic más dentro de un dispositivo. El libro, como obra única, debe de tener su propio soporte único y distinto, como un disco. Es el hecho de poseer el objeto diferenciado y atesorarlo. Verlo brillar en la estantería desde el sofá.

 Estás embarcado en la novela humorística ‘La Luisi‘. ’50 sombras de Luisi’, su versión Facebook, llegó a tener 1.600.000 personas alcanzadas, más de 100.000 “Me gusta” y hasta 24.000 comentarios. Adelántame un poco de la novela.

– La Luisi es una mujer que, de pronto, descubre que el sexo no es sólo ponerse debajo de un hombre durante cinco minutos. Y a partir de ese momento se desata pero bien desatada. El planteamiento no es para ganar un Nobel, lo sé, pero la única finalidad del libro es hacer reír, no tiene más ambición. Hacer reír no es poco, ni sencillo.

¿Te ofende si te digo que ‘Sinopsis de cine’ es absolutamente perfecto para leer en el trono?

– ¡En absoluto! (Ríe). Y no eres el primero ni el segundo que me lo dice. Además no soy Víctor Hugo ni pretendo siquiera acercarme a esa gran Literatura. No tengo el talento suficiente.