‘Gernika’: ¿Por qué no?

El rodaje de Gernika ya está en marcha.
Claqueta de 'Gernika'. / David Herranz

Carlos Clavijo es uno de los productores de Gernika. Es él quien me invita a visitar, para cuartopoder.es, el set de rodaje de su cuidada película, film épico y romántico sobre el bombardeo de la ciudad vizcaína. El tiempo en Bilbao amenaza con algo de lluvia, pero de momento el suelo permanece seco. Quedamos en la Plaza Nueva, adecuadamente ambientada para la ocasión: elementos modernos camuflados, sacos de trinchera, bares de tomar los vinos y los pintxos convertidos en tiendas de la época, extras vestidos de milicianos... Algunos parroquianos se han quejado porque los de producción han quitado la bandera del Athletic de algunos balcones. El Bilbao se juega la Copa del Rey y estas cosas dan mal fario. Malditos peliculeros.

Clavijo, guionista y productor atento a cada detalle de la jornada, me cuenta, mientras degusta un zumo de naranja recién exprimido, cómo surge el proyecto Gernika. Fue hace tres años, cuando él y José Alba (Pecado Films) viajan a Estados Unidos con una beca. Allí, sobre el terreno, comprueban y estudian cómo producen los independientes americanos. Lo primero que les sorprendió, me cuenta, es la apertura que tienen los americanos, “esa cosa sin prejuicios, esa sensación de que las cosas son posibles, de que las puedes hacer, de optimismo. ¿Tienes una idea? ¿Por que no? Esa forma de trabajar, esa cultura donde las cosas son posibles. No hablo de la brutal América de Danzad, danzad, malditos o del capitalismo despiadado, sino de la América de llegar allí y poder hacer lo que sueñas, lo que persigues. Los grandes estudios hacen muchas porquerías, tienen 40.000 trabajadores a los que hay que dar de comer, pero el '¿Por que no?' existe. No era nada sensato hacer una peli sobre el bombardeo del Gernika, pero el hombre no volaría si hubiese pensado si era sensato o no. ¿Es una locura? Puede, pero la peli está saliendo”.

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María Valverde protagoniza Gernika.
María Valverde, preparada para una toma. / D. H.

La jornada transcurre con la monotonía del cine. Como todo rodaje, el de Gernika es lento y aburrido para un observador: figurantes y equipo técnico esperando, eléctricos colocando con tacos de madera las vías de un travelling o armando sobre su sólido trípode una pantalla reflectora, el director de fotografía preparando la toma con el equipo de cámara, la mujer de vestuario supervisando los peinados para siguientes tomas...

Clavijo relata cómo durante sus encuentros en los Estados Unidos, uno de los guionistas, Barney Cohen, muy bregado en el mundo de la televisión americana, les dijo que quería hacer algo sobre el mítico bombardeo de Gernika porque su madre tuvo un novio que era miliciano al que mataron. La mujer siempre hablaba de ese novio y a él le fascinaba. Además, su coproductor, Daniel Marc, tuvo a sus abuelos en un campo de concentración al norte de Francia y a José Alba, tercer productor y malagueño, siempre le había fascinado la historia de Gernika... Empezaron a encontrar conexiones, a parir ideas, llegaron a escribir un tratamiento y, poco a poco, fue surgiendo el guión.

El equipo de Gernika viene de rodar en la Sociedad Bilbaina, un lugar muy emblemático de la capital vizcaína, una localización perfecta para una película de época. Edificio con más de cien años, fue durante décadas enclave para la gente más fetén de la zona. Alba me cuenta que pensaron que hacer una película sobre Gernika podría funcionar muy bien porque es una página de la historia muy conocida. “Gernika no es una película sobre la Guerra Civil, tiene un planteamiento más internacional. Es una película sobre una pre Segunda Guerra Mundial. Es un escenario de pre Guerra Fría con Alemania intentando amedrentar a Inglaterra, con los Estados Unidos jugando con la información también... En el cine español no había nada parecido y nos seducía. El cuadro de Picasso, además, es internacionalmente conocido y hacía que la película ya tuviese, al menos, un nombre”.

Rodaje de Gernika.
Rodaje de 'Gernika'. / D. H.

Clavijo coincide en que más que una película de la Guerra Civil, es una película sobre la Segunda Guerra Mundial que empieza en Gernika. “No es una peli ideológica, de discurso, el punto de vista es el de unos extranjeros que van a un país en guerra, da igual si es España o Indochina. Soy guiri, me ha tocado esta guerra y estoy en España como podría estar en otro lugar. No estamos en el discurso de buenos y malos, el punto de vista es el de un foráneo que vive una guerra. Y la época nos permitía hablar de temas todavía actuales como la censura de prensa, el auge de los medios de comunicación, todo eso que sucede en los años treinta. Está Robert Capa, los cambios técnicos en las cámaras de fotos, la dureza de acercarse con la cámara, las portadas más sensacionalistas, la forma de distribuir la información, la propaganda, la cartelería, la guerra de comunicación... Decidimos contar la historia de un periodista quemado con sus profesión, algo que le pasa hoy en día a muchos. El protagonista de Gernika es una mezcla de varios corresponsales reales, un tipo que tiene que pasar por una oficina de censura que le acepta o no sus historias. Y a partir de ahí se articula una historia de amor: la censora y jefa de prensa (María Valverde) le conoce, ha leído sus libros, le admira... pero le tiene que putear".

Carlos, Juan y Daniel, los tres productores, empezaron a buscar dinero para Gernika y llegaron a lograr casi una coproducción con Bélgica y Alemania, pero la financiación se volatilizó por temas administrativos y por falta de confianza en España. Me lo cuenta Clavijo: “Cuando la crisis estaba en su apogeo, uno de los posibles coproductores nos llamó porque había visto la portada del New York Times con gente buscando comida en la basura. Piénsalo. Lees noticias de corrupción y de un país chungo, a mí como productor no me conocen, se preguntan quiénes somos, qué país es este.... Nos llamaron un sábado, nos dijeron que habían visto a gente rebuscando en la basura y que no se metían a coproducir en España. Cuidado con las bromas que hacemos con la crisis porque hay gente de fuera que está viendo que este país es un asco y eso el letal”.

Mediapro Studios Bucarest, Rumanía.
Estudios en Bucarest, Rumanía, donde estuvo a punto de rodarse la película. / Carlos Clavijo

Lo cierto es que Carlos, Juan y Daniel tenían cero posibilidades de hacer Gernika: otro film de época, de guerra, no demasiado dinero, crisis en España... Y al final no solo tienen levantada la película, sino que además han logrado que entre nada menos que Sony como distribuidora en todo el mundo. Comenta Clavijo que entraron “al ver lo que se estaba logrando poco a poco, con el guión, las fotos de las localizaciones, los actores, el director elegido... La peli se va a ver, y eso da seguridad. Tenemos, además, a Canal Sur y Euskaltel detrás. Y deducciones fiscales en Euskadi”. El camino, de tres años, ha sido duro y largo. “Levantar una peli así es un dolor, noches sin dormir, convencer a mucha gente con un guión sólido. Es dificilísimo cuadrar agendas porque los actores extranjero trabaja muchísimo, no como en España. Pero ves cómo funciona el cine internacional, cómo los productores indies luchan y sufren”.

Sobre la falta de infraestructura y apoyo industrial, Clavijo lo tiene bastante claro: “El cine es industria. La tele pública danesa hace series maravillosas con cinco millones de habitantes. El cine y la televisión generan industria, empleo, valor... y en España hay ideas y necesitamos un marco para llevarlas a cabo. Obligando a un autónomo a pagar 254 euros mensuales pones zancadillas absurdas. Cuando viajas, lo que más tristeza te da es ver los apoyos que tienen los diferentes países. Lo que tarda un productor amigo, europeo, en levantar una peli y lo que yo tengo que tardar es lo que tenemos que mirar. No se viaja fuera, no se ve lo que hace el resto, no se aprende, es pura ignorancia. A mí, eso sí, se me ha contagiado el optimismo, se me ha pegado el '¿Por qué no?'. Y ojo que muchas veces te dicen no, porque los números no les salen... pero la posibilidad existe. El '¿Y si sí sale?', '¿Y si hacemos en vez de una peli una serie, y si...?' En Estados Unidos se hacen esas preguntas constantemente y mi mentalidad española me ha cerrado, y es un error".

Actores de Gernika. Foto:  Carlos Clavijo.
Actores de 'Gernika' en un descanso del rodaje. / C. C.

Pregunto por el bombardeo, es obligatorio. ¿Cómo aparecerá en pantalla? Clavijo me enseña fotos de la directora de arte en su tablet. Fotos de la reconstrucción exacta de los obuses asesinos que se lanzaron sobre el pueblo. José me comenta que para el brutal bombardeo, que se desarrolla en el tercio final del film, una solución era rodar en plató y otra en escenarios naturales. “Lo que hemos hecho es mezclar tres o cuatro pueblos como si fuesen Gernika, entre ellos Lekeitio. Para las escenas de destrucción total hemos usados pueblos abandonados aragoneses. La destrucción en Lekeitio, Bilbao o Gernika era imposible de simular”. Sobre las localizaciones vascas, Clavijo es tajante: “Es una sorpresa cómo quedan estas tierras en pantalla. Euskadi y sus paisajes quedan increíbles, en Gernika la naturaleza es un personaje más”.

Abandono el rodaje. Koldo Serra, el director, recibe al veterano realizador Pedro Olea, de visita en el set. Los currantes siguen montando el travelling. Los figurantes se siguen aburriendo. El director de fotografía mide la luz y habla con su ayudante. Pronto se desplazarán a las inmediaciones del teatro Arriaga y a Barakaldo, a la mansión abandonada de Horacio Echevarrieta, conocido como “el capitalista republicano”. La mansión y el millonario tienen una alucinante historia detrás. Clavijo, que se ha encontrado en la casa antiquísimos paquetes sin abrir y a nombre de su dueño, me habla con pasión de la localización que han conseguido. Con la pasión de los hombres del cine, tipos valientes, raros y necesarios que se hacen esa loca pregunta que hace posible una película. ¿Por qué no?