‘Spotlight’: Todos los hombres de la archidiócesis

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Cartel de la película. / eonefilms.com

A pesar de los defectos que le podamos sacar a Spotlight, no demasiados, da gusto que se rueden y estrenen películas como ésta, films sobre, como diría Gabriel García Márquez, el mejor de los oficios; el de periodista.

Spotlight está rodada, desgraciadamente, en un tiempo equivocado. Cuando los estudios de cine y el público, abducido por su demente publicidad, aplauden películas tan planas y superficiales como las últimas de las franquicias de Star Wars o Mad Max, el director Thomas McCarthy y sus productores se han empeñado en estrenar una lección de periodismo, de humanidad y de honradez, y con un tema tan delicado como el de la pederastia en la Iglesia. Con un par.

Alguna de las lecciones que nos da Spotlight es que el periodismo: 1. Se hace en equipo. 2. A pesar del poder. 3. Con tiempo. 4. Afecta a tu vida privada.

  1. El trabajo de los cuatro gatos que se encargan del escándalo es un trabajo necesariamente grupal, coordinado siempre en cuadrilla, sin estrellas o trepas. Una banda de buenos periodistas que se entiende a pesar de sus diferencias.
  2. El periodismo verdadero es realmente el cuarto poder, el vigilante del poder primero. A diferencia de los panfletos que sufrimos actualmente, tan dependientes de las subvenciones y la publicidad institucional, los chicos del Boston Globe saben que se enfrentan a la poderosísima Iglesia de Boston. Y como Paul Newman en la maravillosa Veredicto final, anteponen sus principios morales y su profesionalidad, la importancia ética de su oficio, al poder económico y legal de los religiosos. Y a sus represalias.
  3. Con tiempo. Sin el tiempo necesario no existe la exclusiva, la investigación seria y rigurosa, algo que ha perdido el periodismo actual. Es lo que pregunta el director: “¿Cuanto tiempo vais a necesitar?” Y tiempo significa dinero, y no poder cubrir otras noticias en favor de la más importante.
  4. Como bien reflejaba la magnífica Todos los hombres del presidente (y esos apartamentos desordenados, llenos de documentos y restos de comida recalentada) o Luna nueva y Primera plana en comedia, una vida privada 'normal' y el oficio de periodista no se llevan especialmente bien. Y con periodista no me refiero, claro, a columnista estrella, a tertuliano sabelotodo o a predicador radiofónico. Esa es otra cofradía mucho menos digna.

Además de un reflejo exhaustivo de lo que es el trabajo de un diario contra viento y marea, Spotlight trata, con delicadeza pero con contundencia, un tema tan repugnante como el de los abusos a menores por parte de miembros de la Iglesia Católica. Su historia está ambientada hace catorce años, cuando un equipo de reporteros del Globe destapó los vergonzosos escándalos de pederastia cometidos durante décadas por curas de Massachussets. Ante las evidencias, la archidiócesis de Boston intentó ocultar toda la verdad, algo que fue del todo imposible y que acabó conociendo medio planeta. Como detalle, al final de la película, en los créditos, se nos ofrece un escalofriante listado de casos de pederastia en todo el mundo en el que, por puesto, está España.

Que una 'profesión' (otros lo llaman vocación) como la de cura esconda en su filas, y por culpa de su castrante religión, a infinidad de reprimidos sexuales y criminales da para otro debate y otro artículo que no me compete a mí escribir, pero el asco es que sufres con los testimonios de las víctimas y lo que los periodistas van descubriendo no se te quita de la cabeza en días.

Y en cuanto a cine, bastante y más que correcto. La película está rodada con un brío considerable, muy bien montada y sus interpretaciones están ajustadas a sus personajes. Bien todos: Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams, Liev Schreider, John Slattery y Stanley Tucci.

Si tengo que ponerle alguna pega, es que Spotlight es una película demasiado fría. A diferencia de la ya mencionada Todos los hombres del presidente, les falta profundidad a sus personajes. Se nos ofrece demasiada información de la investigación (ganadora del Pulitzer) pero muy poco de sus vidas privadas o sus relaciones, algo que, sin lugar a dudas, hubiese enriquecido el guión.

Aun así, Spotlight ha sabido mamar del cine de maestros como Alan J. Pakula o Sidney Lumet y logra ser una película intensa, entretenida y brillante. De lo mejorcito en su género. Sus seis nominaciones a los Oscar son merecidas.

aurumprod (YouTube)
1 Comment
  1. natxoman says

    No me interesa y la he dejado de ver. Aburrida. Gente hablando de gente. Y es barata con formato de respetabilidad. Ruffalo pone caretos.

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