Oscar 2016: la gala del cine negro

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Alejandro González Iñárritu posa con su Oscar a Mejor Director junto al actor Leonardo DiCaprio, quien sostiene su Oscar a Mejor Actor, ambos por la película ‘El renacido’. / Berenice Sandoval-Rizo (Efe)

Lo peor que le puede pasar a una película es que sea previsible, y en estos Oscar la mayoría de las nominadas son películas previsibles. DiCaprio busca venganza (El renacido), Mad Max ya nos la han contado antes, Star Wars es una copia de Star Wars IV, Matt Damon se queda atrapado en Marte, Tom Hanks intenta rescatar a un piloto atrapado en zona soviética (El puente de los espías), un grupo de periodistas pretenden destapar un caso de pederastia en la Iglesia (Spotlight), un hombre quiere convertirse en mujer (La chica danesa)… Se imaginan sus desenlaces, ¿verdad? No me pasó lo mismo al ver por primera vez El apartamento, El padrino, Alguien voló sobre del nido del cuco o Cowboy de medianoche.

Hay películas menos previsibles, como la que hemos comentado en cuartopoder.es esta semana: La habitación, una película tan sorprendente y cautivadora como emotiva, para mí lo mejor que se ha presentado en esta 88 edición de los Oscar. Carol también es una película diferente, igual que Los odiosos ocho, que no me gustó nada pero cuya peculiaridad es indudable. Otras dos películas nominadas que sí son originales son Ex Machina y la muy aclamada Del revés, Oscar a la Mejor película animada.

Dentro del coñazo que es una gala, esta tuvo su ritmo gracias a la argucia musical que muchos detestan y que a mí me perece acertada: cuando acababa el tiempo de los agradecimientos, empezaba a sonar de fondo Wagner. Un divertido chiste nazi. Y para chistes, el del gran Louis C. K, que presentó el Oscar al Mejor corto documental (lo más bajo de lo bajo) diciendo: “Ustedes son millonarios, pero a esta gente sí les viene bien un Oscar”. Por favor: que este señor presente algún día estos premios.

Precioso fue el momento en el que John Williams saludó a Ennio Morricone cuando anunciaron su nombre. Fue un Oscar a su envidiable carrera más que a una película (Los odiosos ocho) en concreto.

El recuerdo a los cineastas que murieron el año pasado, acompañado con una sobria actuación del batería de los Nirvana, Dave Grohl, fue muy elegante.

El toque político lo dio el vicepresidente de Obama, John Biden, que presentó, ante un anfiteatro entregado, a una sorprendente Lady Gaga. ¿Se imaginan a Sáenz de Santamaría ovacionada en los Goya presentando a Malú? Yo no. Así son los yanquis y así de demócrata es Hollywood.

Lo más bochornoso de toda la noche fue la interpretación de la espantosa canción Writings on the wall, de la espantosa película Spectre. Su cantante es como una oca castrada.

Adivina quién no viene esta noche

Este año los Oscar, cuya presidenta es una mujer negra, serán recordados por una absurda polémica promovida por la supuesta ‘falta de diversidad étnica’ en los premios. La etnia referida es, claro, la negra. El cine negro, los cineastas negros (sobre todo los actores) son ninguneados año tras año en los Oscar, unos premios racistas.

No lo veo. Ni creo que las cuotas de nada sean buenas a la hora de judgar la calidad y el talento de los trabajos que juzgan los académicos. Al menos, el presentador de la gala, Chris Rock, un buen monologuista negro, amenizó como pudo una gala bastante insulsa y cuyo guión estuvo centrado en la supuesta discriminación racial. Uno de los mejores comentarios de Rock fue el que recordó que en los sesenta los negros estaban preocupados en otras cosas más importantes que estar marginados en los Oscar.

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Cartel de ‘Spotlight’, Oscar a la Mejor Película.

Los llamados ‘latinos’ han tenido mejor suerte y más representación este año, demostrando que sigue habiendo buenos técnicos cuyo idioma principal es el nuestro. Colombia ha tenido su representante con El Abrazo de la Serpiente, nominada a la Mejor película extranjera. El cortometraje de animación (y chileno) Historia de un oso fue premiado en su categoría. Además, el mejicano Martín Hernández logró la nominado a la Mejor Edición de Sonido (por El renacido), su compatriota Emmanuel Lubezki fue premiado por la mejor fotografía (también de El renacido) y el español Paco Delgado entró en la liza del Oscar al Mejor Vestuario por La chica danesa.

And the Oscar goes to…

El Oscar a la Mejor Película recayó, por sorpresa, en Spotlight, un film que no tiene, en absoluto, enjundia para ganar el premio más importante de todos.

Alejandro Gonzalez Iñárritu ganó el de Mejor Director a pesar de que Lenny Abrahamson, realizador de La habitación, ha demostrado ser un director más interesante que él. La película de Iñárritu es un gran espectáculo, pero no pasará a la historia del cine porque su guión, es muy convencional y su personaje tampoco es que sea especialmente atractivo y memorable.

Las perdedoras: El renacido era la favorita, La gran apuesta es un film farragoso que no entiende ni alguien que haya cursado primero de Economicas, El puente de los espías es un Spielberg de segunda, Brooklyn es sólo un correcto drama, Mad Max: furia en la carretera es un despotorro visual bastante aburrido (esa cosa se llevó nada menos que seis Oscar), Marte es sólo entretenida y La habitación es la mejor de todas ellas, incluso mejor que la ganadora.

El Oscar a la Mejor Actriz fue para Brie Larson, que está muy bien en La habitación. Una pena que su compañero, el niño Jacob Tremblay, no la haya acompañado en el palmarés porque el pobre no estaba ni nominado.

Las perdedoras: Cate Blanchett (Carol) estaba estupenda como siempre, Jennifer Lawrence (Joy) brillaba en un film bastante mediocre, Charlotte Rampling (45 años) estaba nominada por uno de los mejores trabajos de su dilatada carrera y Saoirse Ronan (Brooklyn) competía también con un trabajo fabuloso.

Y por fin DiCaprio ha logrado su tan ansiado Oscar al Mejor Actor tras ser nominado por ¿A quién ama Gilbert Grape?, El aviador, Diamantes de sangre y El lobo de Wall Street y olvidado por otros trabajos mejores como Celebrity, Atrápame si puedes o Vía revolucionaria. A ver si ahora que tiene el premio se nos relaja y hace películas más humanas, sencillas, menos Bigger than Life. Lo dudo.

Los perdedores: Bryan Cranston (Trumbo) como el legendario guionista Dalton Trumbo es creíble pero su trabajo no es memorable, Matt Damon (Marte) como astronauta está soso y olvidable, Michael Fassbender (Steve Jobs) es verosímil como el pirado Jobs pero no se parece al magnate y su personaje es muy antipático y Eddie Redmayne (La chica danesa) como travesti resulta tan exhibicionista como irritante.

Mark Rylance fue una de las sorpresas gracias a su Oscar al Mejor actor secundario por El puente de los espías, que agradeció a Spielberg, presente en la sala.

La Academia fue sensata y no se lo dio a Stallone. Hubiese sido bastante lamentable.

La gran actriz Alicia Vikander ganó en Oscar a la Mejor actriz secundaria de forma muy merecida.

El premio a la Mejor película de habla no inglesa, como era de esperar, fue para El hijo de Saul. Como ya dije en el especial sobre el cine y Auschwitz, ha sido una de las decepciones del año, un film formalmente equivocado (con esa mareante cámara siguiendo al hierático protagonista durante más de dos horas) y bastante poco valiente. No es, como se ha escrito, un gran film sobre el Holocausto.

Resumiendo: estos Oscar no pasan a la historia ni como gala, ni por su mediocre palmarés. El año que viene más.

euronews (YouTube)

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