‘Kiki, el amor se hace’: sexo raro, comedia moderna

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Cartel_Kiki
Uno de los carteles de 'Kiki, el amor se hace'.

Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar es una película bastante tontorrona de Woody Allen. En ella Allen hilvana siete sketches, unos más logrados que otros. Dos son magistrales: el protagonizado por Gene Wilder, enamorado de una oveja, y el de un particular espermatozoide interpretado por Allen, al que se le ocurrió esta película cuando un programa de televisión le recordó una de sus frases más famosas: “Me preguntaron si el sexo me parece sucio y respondí que solo si se hace bien”

¿Qué es algo sucio? ¿Qué es “hacerlo bien”? Kiki, el amor se hace parece plantearse esta cuestión. Y con otra estructura de historias paralelas (sketches sueltos al fin y al cabo, aunque todo conecte al final de forma algo caprichosa), Paco León ha logrado una película entretenida y unas interpretaciones estupendas. Candela Peña borda, como siempre, su papel de arrabalera, Luis Callejo funciona como su pareja, Belén Cuesta tiene una bis cómica tremenda, Luis Bermejo es gracioso en su gravedad, Natalia de Molina seduce y convence, Alexandra Jiménez sigue demostrando ser tan eficiente para la comedia como para el drama y León se reserva un papel que sabe manejar.

Paco León me cae muy bien. Es un cómico de raza y un tipo bastante listo que ha sabido hacer carrera en la tele y el cine y ha logrado lo que pocos han sabido o han tenido el valor de hacer en España: modernizar la comedia. Todavía recuerdo sus actuaciones en el programa de humor Homo Zapping, absolutamente tronchantes. Sus imitaciones de Bertín Osborne, Anne Igartiburu o Raquel Revuelta fueron memorables. Por cierto: ¿por qué no se hacen ya programas de este tipo en España a excepción del cargante José Mota?

Luego León entró en Aída, esa serie zafia donde todo el mundo gritaba mucho, se forró y logró una independencia y holgura económica (como le pasó a Dani Guzmán) que le permitió pasarse a la dirección con buenos resultados: Carmina o revienta y Carmina y amén (injustamente olvidada en los Goya) son dos ejemplos de comedia diferente (también en lo financiero), original, bien escrita y mejor interpretada, con momentos de improvisación magistrales.

Comparada con las espantosas y ordinarias comedias a las que nos tienen acostumbrados ciertos productores y ciertas cadenas, las películas de Paco León son dignas, diferentes. A veces pecan de vulgaridad, sí, pero sin cargarse el conjunto. En fin, León hace comedias completamente alejadas del ozorismo 2.0 en el que seguimos inmersos por culpa de gente que da luz verde a guiones cutres y vulgares porque es “lo que pide el público”. Esa gran falacia. Pero hay esperanza, la misma cadena que ha financiado esa cosa de los 8 apellidos y su secuela ha apostado por Kiki, el amor se hace. Y les ha salido una película no demasiado cara y bastante digna. Muy golfa, desenfadada.

En realidad, la película no es un guión original de León, sino un encargo. El film es un remake de la cinta australiana The Little Death (Josh Lawson, 2014). No he visto la película, así que no sé si el texto de León es peor o mejor que el original.

En su adaptación, ambientada en el caluroso verano madrileño, León ha entrelazado cinco historias de amor protagonizadas por diez personajes con muy particulares filias sexuales. Por ejemplo: dacrifilia (excitarse cuando alguien llora), elifilia (obsesión por tejidos como la seda) o herbofilia (a los que les ponen cachondos las plantas).

Dentro de un film frívolo, que lo es, Kiki, el amor se hace esconde una demanda de libertad y de entender el placer en pareja (o en trío) que me ha entretenido. A León le ha interesado cavilar sobre el peligro de la falta de comunicación en la cama y a su vez animar a quitarse el corsé, a no temer expresarse libremente. Y ha logrado una película tan digna como liviana. Sales con una sonrisa de su proyección porque no te están tratando como a un niño de 10 años o a un deficiente mental.

En fin, un simpático acercamiento a esa cosa tan compleja como es el sexo que me ha recordado a un diálogo del citado Woody Allen en la estupenda Delitos y faltas:

Un extraño defecó sobre mi hermana.

 ¿Por qué?

– No lo sé. ¿Puedo darte alguna razón que conteste eso satisfactoriamente? Sabes, la sexualidad humana es tan... Es tan misteriosa. Lo cual creo que en parte es bueno.

vertigo films (Y0uTube)

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1 Comment
  1. la novata says

    Totalmente de acuerdo con la crítica, una comedia con cuatro o cinco momentos tronchantes, bien dirigida, bien interpretada y fresquita, fresquita.

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