‘Tortugas Ninja 2’, o por qué Hollywood ya está en manos de los chinos

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Cartel de la película 'Tortugas Ninja 2: fuera de las sombras'.

Como centro de creación cinematográfica, Hollywood lleva muerto y en descomposición hace décadas. Los grandes estudios ya sólo producen mediocridad y se limitan a la distribución global. Lo que no ha muerto, eso sí, es el mercado. La capital del cine mundial no ha ganado en su vida lo que está ganando ahora. El año pasado fue, sin ir más lejos, el año de la cifra más alta de recaudación de toda su historia: más de 38.000 millones de dólares. Una suma escalofriante. ¿Y la calidad de sus productos? ¿Qué más da? Basura, como la hamburguesa de una franquicia global.

La semana pasada nos enteramos de otra relevante noticia de lo que Hollywood nos tiene preparado: Warcraft: El origen, una patraña digital basada en un videojuego, se estrenó en Estados Unidos siendo ya un éxito en medio mundo. En el mercado chino, esta película recaudó nada menos que 90 millones de dólares en sólo dos días en las salas. En dos. 90 millones, más de la mitad de todo su gran presupuesto. La crítica la tiró por el barro, claro. Variety dijo que era un anuncio publicitario de los juegos para iPhone. Pero, ¿a quién le importa lo que diga la crítica?

Alibaba Pictures (el nombrecito se las trae) es uno de los más poderosos inversores de este nuevo bodrio de Michael Bay (productor de la cinta y perpetrador de Armaggedon, Pearl Harbor o Transformers) y ya metió pasta en la ultima de Misión: Imposible. En los créditos de Tortugas Ninja 2 también aparece China Movie Media Group. Y lo mas gracioso es que en ella los malos tienen los ojos rasgados.

Los grandes ejecutivos de estudios como Paramount, productor de la película, están como locos porque los chinos los han resucitado. Imaginen la alegría de los chicos de Disney al ver las mareantes cifras chinas de la última de la franquicia Star Wars. Dan para pagar las mansiones, los yates y los criados filipinos.

En El juego de Hollywood, Robert Altman hizo un despiadado dibujo de lo que se había convertido Hollywood, en manos entonces de los grandes inversores japoneses. Un cuarto de siglo después, Hollywood es chino, país no sólo con dinero, sino con más de mil millones de espectadores. Casi nada. ¿Y cómo son esos espectadores? Principalmente adolescentes y jóvenes con pasta de papá y devoradores de toda la cultura de masas de Occidente. Es decir: cine de centro comercial, de efectos especiales, acción vacía y sagas, muchas sagas y adaptaciones de tebeos. Y es que a diferencia de otros países, China tiene una clase media con dinero fresco y en crecimiento. Ah, y un dato importante: mientras aquí cerramos las salas, en China cada día se abren 18. Cada día.

¿Y la película? Ah sí, perdonen. No seré especialmente riguroso porque me eché un par de cabezaditas al verla, pero es fácil calificarla. Lo haré: una mierda seca. A ver, seamos serios, esto no es cine ni es entretenimiento, esto es un ejercicio cretino y mercenario para ganar pasta en todo el planeta, toneladas de dólares. Y para vender productos derivados de la franquicia tortuguil: peluches, juguetes, videojuegos, camisetas... Ya saben, esa cosa del merchandising que inventó Walt Disney y que reinventaron George Lucas y su colega Spielberg.

El film es el típico despropósito de la factoría Bay, que se permite el lujo de hacer un plagio de Con Air (en la escena de la liberación del malo) y hace un chiste a cuenta de Transformers. Al grano: un guión patético, largas escenas de acción ligadas si ton ni son, abuso hasta la nausea de lo digital y música hortera y supuestamente épica de fondo. Como complemento, las tortugas se mueven como negratas (negros o afroamericanos, si son ustedes muy delicados) y Megan Fox, más inexpresiva que una muñeca hinchable, luce su privilegiado palmito mientras pone cara de nada.

La película es muy violenta para ser infantil y resulta muy pueril para un público maduro, pero seguro que funciona. En China desde luego.

En fin, que Paramount vuelve a estrenar un nuevo truño. Y prepara las nuevas de Transformers, otra del anciano Indiana Jones, otra de Star Trek y un nuevo remake de Ben-Hur. Sí, estamos hablando del estudio que, sólo en los setenta, produjo El padrino I y II, Luna de papel, La conversación, Chinatown, Como plaga de langosta, Nashville, Marathon Man, Buscando al señor Goodbar o Días del cielo. Pobre Hollywood.

Paramount Pictures Spain (YouTube)

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